VIOLENCIA FEMINICIDA: UNA PERSPECTIVA CRIMINOLÓGICA


VIOLENCIA FEMINICIDA: UNA PERSPECTIVA CRIMINOLÓGICA





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La OMS (Organización Mundial de la Salud) define la violencia como: el uso intencional de la fuerza o el poder contra uno mismo, hacia otra persona, grupos o comunidades y que tiene como consecuencias probables lesiones físicas, daños psicológicos, alteración es del desarrollo, abandona e incluso la muerte. La OMS incluye la intencionalidad de producir daño en la comisión de estos actos.
En la violencia feminicida, resulta ser la víctima una mujer y el agresor un varón que se considera superior por su propia condición masculina.
En este tipo de violencia, se debe de tener en cuenta; la reiteración o habitualidad de los actos violentos y la situación de dominio del agresor que utiliza la violencia para el sometimiento y el control de la víctima.
Los feminicidios se producen en cifras alarmantes. En la mayoría de los casos existe una relación entre el agresor y la víctima y esta suele ser una relación de matrimonio o de análoga afectividad, incluyendo la de noviazgo, y en muchos casos, el feminicidio no es más que el punto final de una violencia habitual ejercida sobre aquella mujer por su agresor, violencia tendiente a la dominación y a establecer la desigualdad y que produce daños en diferentes dimensiones de la mujer y no sólo en la dimensión física o psíquica, sino también en la dimensión social y patrimonial.
La definición que ha dado Marcela Lagarde sobre el feminicidio es la que inaugura parte de la reflexión en relación a los asesinatos de mujeres en América Latina. El conjunto de delitos de lesa humanidad que contienen los crímenes, los secuestros y las desapariciones de niñas y mujeres en un cuadro de colapso institucional. Se trata de una fractura del Estado de Derecho que favorece la impunidad. Por eso el feminicidio es un crimen de Estado.
El feminicidio sucede cuando las condiciones históricas generan prácticas sociales agresivas y hostiles que atentan contra la integridad, el desarrollo, la salud, las libertades y la vida de las mujeres.
MECANISMOS DE ACCIÓN QUE PODRÍAN CONCLUIR EN FEMINICIDIO.
Resulta de importancia conocer los posibles mecanismos de acción ejecutados sobre la mujer víctima; puesto que acorde al tipo de lesiones provocadas por el agente causante podríamos encontrarnos frente a una intencionalidad potencialmente feminicida.
Acerca del Feminicidio Íntimo. La violencia de pareja no es una cuestión privada, es un atentado contra los derechos humanos de las víctimas y por consiguiente, es una cuestión pública. El feminicidio es el homicidio o asesinato de la mujer por el simple hecho de pertenecer al sexo femenino.
Los tipos de feminicidio se definirán de acorde a la relación con la víctima con el agresor.
El feminicidio familiar o íntimo: Concepto que engloba los homicidios (básicos, agravados, asesinatos, parricidios, infanticidios); cometidos por hombres con quien la víctima tenía al momento de los hechos o tuvo en un momento anterior, alguna relación matrimonial o de análoga afectividad al matrimonio o noviazgo, o alguna relación familiar o de parentesco por consanguinidad o afinidad (ascendencia, descendencia, relación fraternal).
Variantes Psicológicas de la Violencia:
La Víctima. Tomando como principio rector respecto de la problemática de la violencia contra la mujer, coincidiré con la Lic. María Paz Ruiz Tejedor cuando afirma que cualquier mujer por el mero hecho de serlo, puede ser víctima de violencia feminicida y en el último extremo de feminicidio.
Atento a la problemática de la que se trata, habremos de aseverar que no existe un perfil único de mujer maltratada, como tampoco habría elementos de su personalidad que la predispongan a tal hecho de violencia en su contra. Asumir este posicionamiento ante el fenómeno de la violencia hacia la mujer, nos aleja diametralmente de cualquier pretensión de psicopatologizar la violencia desde el lado de la mujer como potencial víctima.
Referirnos a la problemática de la violencia contra la mujer, nos habilita a considerar algunas áreas de confluencia en su etiología, como así también en su mantenimiento (cronicidad) y finamente en sus efectos. Si bien, afirmo que una de las áreas a considerar en el abordaje de la violencia contra la mujer es la personal, con ello no pretendo culpabilizar a la víctima por si situación, pero sí comprender determinados mecanismos psíquicos de afrontamiento que despliega de modo inconsciente ante los actos violentos de parte de su agresor.
La consideración de los aspectos personales, es también aquello que nos permitirá inferir cualquier posibilidad de retractación por parte de la víctima (fenómeno este último tan frecuentemente conocido por los operadores del sistema judicial).
Otra de las áreas y de igual importancia que la anterior, es la social, en la que encontramos los fundamentos culturales e ideológicos sociales, no menos complejos que los aspectos personales; dentro de lo social podemos analizar las estigmatizaciones del género femenino, que van desde sobre valorar el posicionamiento pasivo y resignado de la mujer, como así también el sostenimiento de prácticas violentas y dominantes en el género masculino. Es desde lo social donde se articulan las redes de contención primarias ante la problemática de la violencia contra la mujer. Como así también desde donde podremos pensar políticas de prevención y reflexión sobre los diferentes estigmas sociales que influyen en las conductas subjetivas.
La Vulnerabilidad de la Víctima.
Se trata de considerar a la vulnerabilidad de la víctima dentro de un conjunto, es decir, sus factores de riesgo y sus factores protectores. La vulnerabilidad como conducta, implica el predominio y cristalización de un modo de funcionamiento psíquico, cuyas manifestaciones más habituales se expresan CLÍNICAMENTE en la precariedad de recursos del YO para procesar vivencias de violencia en su subjetividad.
Dentro de la vulnerabilidad de la mujer víctima de la violencia feminicida, podemos encontrar los siguientes cuadros psicopatológicos producto del acto violento que en las más de las veces es crónico.  a saber:
-Trastornos adaptativos.
-Trastornos de ansiedad.
-Trastornos de estrés postraumático.
-Trastornos del estado de ánimo. entre otros trastornos.
De todo lo anterior podríamos concluir que el abordaje efectivo del fenómeno del feminicidio debería orientarse hacia la ejercitación de un mecanismo sistemático y coordinado en lo que respecta a la investigación judicial en aquellos hechos de sospechosa criminalidad.
Julio A.Ceballos Alonso
Psicólogo-Policiólogo

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