El factor distracción en los peatones víctimas de siniestros viales

 Por: Mónica Ballester (España)

Hoy mientras comía y veía la televisión, me llamaba la atención una noticia que considero impactante y relevante, una noticia que probablemente la mayoría de los mortales pasen por alto, sin darle demasiada importancia y sin ni siquiera levantar la cabeza hacia la “caja tonta” para prestarle atención.
Todos somos conscientes del peligro que conlleva conducir un vehículo – unos más que otros- y conocemos o al menos sabemos lo importante que es estar en plenas facultades físicas y mentales para hacerlo. Recordemos que cada vez que cogemos el coche, la moto, el autobús, en definitiva cualquier vehículo para conducirlo, llevamos en nuestras manos un arma; ¿acaso no manejamos un objeto susceptible de dañar y de producir la muerte? Dicho así puede resultar chocante, impactante y quizá exagerado, pero no lo es en absoluto, es una realidad que a muchos se nos olvida.




El acto de conducir es un acto tan cotidiano, algo tan normalizado que en nuestro cerebro tiene el mismo significado que puede tener el lavarte los dientes por las mañanas, bajar la basura por las noches o tomarte un café a media tarde. Lo hacemos casi sin pensar, abrimos el coche, metemos la llave, lo ponemos en marcha, bajamos el freno de mano y en menos de lo que nos damos cuenta estamos en la universidad, en el trabajo o donde quiera que vayamos, a veces incluso sin saber muy bien cómo hemos llegado. No necesitamos pensar demasiado, tenemos el cerebro amoldado a ese acto, simplemente lo hacemos. Es obvia la responsabilidad que dicho acto conlleva, así como el peligro que supone manejar un vehículo y la importancia de hacerlo bien para evitar accidentes y siniestros con un fatal desenlace.
Ahora bien, en el ámbito de la seguridad vial y todo lo que la engloba ¿sólo el conductor de un vehículo debe tener la responsabilidad y seguridad de que una desgracia no ocurra? La respuesta es totalmente no. Los peatones juegan un papel fundamental en este binomio víctima-culpable, y es que muchas veces, se tiende a responsabilizar cien por cien al conductor de cualquier tipo de accidente ya que el peatón evidentemente está en una situación de más vulnerabilidad, pero ahí es donde quiero llegar.
Lo “gracioso” es que todos los “pillados” tenían una excusa que decir cuando la reportera les preguntaba por qué habían cruzado la calle con el semáforo en rojo y manejando su teléfono móvil. Algunos respondían que iban leyendo emails de trabajo, otros que tenían muchas cosas que hacer y muy poco tiempo, otros que esperaban mensajes importantes etc. Señores, ustedes están convirtiéndose en víctimas potenciales de siniestros viales, ustedes están en la posición más vulnerable e indefensa, y aun así no tienen la responsabilidad de velar por su integridad física.
La noticia de la que os hablaba decía que la mayoría de peatones, un gran porcentaje – no recuerdo con exactitud- afirma cruzar semáforos en rojo y lo que es todavía más grave, sin despegar sus ojos de sus “smartphones”. Claro está que la tecnología con el paso de los años y su mejora nos ha aportado muchísimas ventajas en este mundo globalizado, pero también puede jugar un papel en nuestra contra.
No sé si será esta sociedad tecnológica, no sé si será el estrés del día a día, las prisas, el trabajo… pero si sé que no hay excusas para tal irresponsabilidad. No creo que valga la pena exponerse a ese riesgo sea por el motivo que sea, considero que no hay excusas cuando hablamos de seguridad, integridad física y evitación de catástrofes que pueden acabar en muerte.

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