FALSAS VICTIMAS DE VIOLENCIA DE GENERO, ABOGADOS Y CRIMINOLOGOS

Yobana Carril (España)

 En nuestro país, la expresión VIOLENCIA DE GÉNERO es utilizada única y exclusivamente para la violencia ejercida por un hombre sobre una mujer, cuando la violencia es cometida por una mujer sobre un hombre se considera VIOLENCIA DOMÉSTICA, este último tipo de violencia está castigada con penas sensiblemente menores que el primer tipo; es decir el mismo delito tiene penas distintas si es cometido por un hombre sobre una mujer que al revés, claramente esto infringe de pleno el art. 14 de la Constitución española “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.”.

Lamentablemente muchas mujeres utilizan esta ventaja para que los procedimientos de divorcio en los que están inmersas se diriman en Juzgados de Violencia de Género (en el ámbito penal), esto ha elevado sensiblemente las denuncias por violencia de género, y dado que la jurisprudencia del Tribunal Supremo establece que con la concurrencia de tres requisitos un hombre puede ser condenado habiendo como único prueba de cargo la declaración de la presunta víctima, los “intentos” para conseguir una sentencia de divorcio en estos Juzgados se multiplica. Los tres requisitos de los que hablamos son los siguientes:
  1. Ausencia de incredibilidad subjetiva, derivada de las relaciones acusador/acusado que pudieran conducir a la deducción de la existencia de un móvil de resentimiento, enemistad, venganza, enfrentamiento, interés o de cualquier índole que prive a la declaración de la aptitud necesaria para generar certidumbre;
  2.  Verosimilitud, es decir constatación de la concurrencia de corroboraciones periféricas de carácter objetivo, que avalen lo que no es propiamente un testimonio, -declaración de conocimiento prestada por una persona ajena al proceso- sino una declaración de parte, en cuanto que la víctima puede personarse como parte acusadora particular o perjudicada civilmente en el procedimiento (art. 109 y 110 L.E.Criminal); en definitiva es fundamental la constatación objetiva de la existencia del hecho; (pero muchos jueces este requisito se lo saltan a la torera sin explicación ni fundamentación alguna)
  3. Persistencia en la incriminación: ésta debe ser prolongada en el tiempo, plural, sin ambigüedades ni contradicciones, pues constituyendo la única prueba enfrentada a la negativa del acusado, que proclama su inocencia, prácticamente la única posibilidad de evitar la indefensión de éste es permitirle que cuestione eficazmente dicha declaración, poniendo de relieve aquellas contradicciones que señalen su inveracidad.

Por lo tanto, si la presunta víctima alega no tener ánimo de venganza, repite su declaración una y otra vez, un hombre puede ser condenado (aunque en él se cumplan también los requisitos exigidos por dicha jurisprudencia.
Por ello, para los abogados penalistas es muy importante que los criminólogos se especialicen en la perfilación de mujeres víctimas de maltrato y puedan detectar cuando una mujer está fingiendo ser víctima.
Estos informes podrían ser definitivos para un abogado que defiende a un cliente víctima de una denuncia falsa por maltrato; de hecho en muchas ocasiones será la única herramienta de que disponga el abogado para una adecuada defensa de su cliente.
Abogados y criminólogos pueden y deben trabajar de la mano, pues esta “moda” de denunciar un falso maltrato a fin de impedir que el padre consiga la custodia compartida de sus hijos o a fin de conseguir una ayuda económica como víctima; está consiguiendo que miles de hombres inocentes acaben condenados.


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