EL HOTEL DE LOS HORRORES DE H.H HOLMES.

Por Paz Velasco de la Fuente (España)

“Nací con el maligno como mi patrón a un lado de la cama cuando vine al mundo y ha estado conmigo desde entonces”

                                               H.H Holmes


Siempre han existido, están y conviven con nosotros, y seguirán estándolo hasta el final. Hay muchos sujetos que disfrutan placenteramente provocando dolor a otros: sádicos, psicópatas, resentidos, justicieros, desalmados y codiciosos que no sienten absolutamente nada ante el dolor de otro ser humano. También están todos esos sujetos que viven por y para ellos, que sus prioridades son lo primero sin importarles la humanidad, aquellos que juegan con las personas y con sus sentimientos y aquellos que hacen de su vida una búsqueda constante de “sensaciones nuevas y excitantes” usando para ello a otros seres humanos con la única finalidad de satisfacer sus impulsos o necesidades. Para todo este tipo de sujetos, lo que pueda sentir o estar sintiendo su víctima no tiene la menor importancia, porque para ellos no son personas, sino objetos de los cuales obtener placer o beneficios personales.

La pregunta sin respuesta sigue siendo la misma que desde el comienzo: ¿por qué lo hacen? ¿Por qué infringen dolor de un modo tan cruel a otras personas? Creo que la respuesta es tan sencilla como aterradora: disfrutan, se lo pasan bien, obtienen un gran placer ante el sufrimiento de otro ser humano. No pensemos ni por un solo momento que ellos también sufren, es un error. Ellos no sufren en absoluto ante los gritos, las suplicas y las lagrimas de sus víctimas. Ellos miran y disfrutan.
En 1893, Chicago se estaba preparando para la Exposición Universal la cual iba a conmemorar los 400 años del descubrimiento de América. Casi 27 millones de personas visitaron Chicago en 6 meses, de modo que la ciudad se convirtió en el escenario ideal para los delincuentes. Durante esos 6 meses el índice de criminalidad aumento considerablemente y a ello contribuyó de manera importante el Dr. H.H Holmes (Herman Webster Mudget 1860- 1896). Entre la gran afluencia de visitantes muchas jovencitas ingenuas, atractivas, confiadas, solteras y millonarias se acercaron a la exposición y Holmes estaba allí esperándolas en su maravilloso hotel de 3 plantas y más de cincuenta habitaciones.  Ayudó bastante el hecho de que Holmes fuera lo que en aquella época se denominaba apuesto y distinguido. Era un hombre atractivo, de casi 1,80 de estatura, manipulador y médico de profesión.
Durante cuatro largos años alrededor de 200 personas fueron capturadas, torturadas y asesinadas a manos del que se ha considerado el primer asesino en serie de EEUU en su hotel de Chicago, el cual se llegó a conocer como “The Murder Castle”. Su oscura y retorcida mente ideó una mansión de más de cincuenta habitaciones llena de trampas mortales. Holmes contrató a diferentes constructores para que cada uno de ellos diseñara diferentes partes del edificio, para que de este modo ninguno de ellos llegara a descubrir que realmente el hotel que estaban construyendo era un “matadero”. Asesinó a sus huéspedes e hijos, a sus empleados, socios y amantes. Lo más llamativo es que en H.H Holmes se dio una combinación que no es habitual: fue un maestro de los asesinatos seriales y un gran artista de la estafa, ya que utilizó a la mayoría de sus víctimas para obtener grandes beneficios bien con su muerte (cobrando seguros de vida) o vendiendo sus cadáveres a la Facultad de Medicina para que los estudiantes pudieran hacer disecciones y así seguir estudiando. Holmes creó un instrumento perfecto para violar, torturar y asesinar a sus víctimas: un hotel, un edificio de tres plantas, por el cual movía los cadáveres sin levantar ninguna sospecha, ya que estaba diseñado con trampillas, puertas secretas, laberintos, accesos y salidas que sólo él conocía. Asesinaba y torturaba a placer, sin ser molestado y se deshacía de los cuerpos limpiamente.
HOLMES Y SU MÁQUINA PERFECTA DE MATAR
Herman Webster Mudget nació en 1860 y ya a muy temprana edad manifestó un enfermizo interés por las mujeres, interés que con el paso del tiempo  transformó a Holmes es un obseso sexual y en un sádico. Además mostró una gran fascinación por los artilugios, las máquinas móviles y la maquinación de planes para conseguir que todo encajara como un puzle perfecto.
Sentía un gran desprecio por las mujeres sobre todo por aquellas con mucho dinero, de modo que las utilizó en su propio beneficio para escalar socialmente. Se casó en 1878 con una jovencita adinerada, y con su dinero acabó la carrera de medicina. En la facultad fue donde descubrió una manera fácil y rápida de obtener dinero: conseguir cadáveres para venderlos a la Facultad de Medicina para la disección de los mismos y su estudio por parte de los estudiantes. Holmes comenzó a ver a los cadáveres humanos como un simple “producto” del cual podía obtener altos beneficios económicos, eliminando poco a poco de su mente la idea de que se trataba de seres humanos. Aquí surge la génesis de este asesino múltiple: se estaba gestando en su mente la idea de matar, ya que solamente piensa que se trata de cuerpos con un valor económico.
Todavía casado con su primera mujer, se casa una segunda vez en 1885, convirtiéndose en bígamo, con la hija de un rico hombre de negocios. Para evitar que se descubriese que el realmente ya estaba casado, se cambia el apellido por Holmes. Llevo a cabo una de sus primeras estafas y obtuvo de la familia de su segunda mujer la gran cantidad de 5.000,00.-$ de aquella época. Poco después Holmes comienza a trabajar en la farmacia de una viuda a la que persuadió fácilmente con su encanto físico y su título universitario. Se convierte en su amante y en el administrador de la farmacia, pero en 1887 la Sra. Holden desaparece de modo misterioso. Holmes mantiene ante todos que se ha ido al extranjero y que le ha vendido la farmacia. Estamos posiblemente ante su primer asesinato, motivado por el lucro.
A través de sucesivas estafas que iba cometiendo (como vender el cadáver de un amigo suyo haciéndolo pasar por el mismo y cobrando así la póliza del seguro al cambio actual de unos 16.000,00.-€) logro comprar un terreno en 1890 y comenzó la construcción de un hotel de 3 plantas, semejante a una fortaleza medieval el cual acabo en 1892. Años después todo EEUU lo conocería como “El castillo de los horrores”. Holmes diseño personalmente el interior del lugar de modo que era el único que conocía sus mortales secretos. Había múltiples trampas, puertas corredizas, pasadizos secretos, escaleras ocultas, laberintos, y mirillas en las paredes desde donde Holmes observaba a sus huéspedes. También había cámaras de tortura, una sala de ejecuciones, cámaras herméticas donde se bombeaba gas, un horno lo suficientemente grande como para contener a un cuerpo humano, cubas llenas de ácido, habitaciones equipadas con instrumental quirúrgico, mesa de disecciones, sopletes que incineraban habitaciones recubiertas de metal, un potro de tortura medieval y múltiples instrumentos de tortura.
Holmes comienza asesinando a importantes hombres de negocios: algunos cuerpos los hace desaparecer para siempre metiéndolos en el horno del sótano, donde no quedaban ni los huesos y otros los vende llegando a crear un prospero negocio ilegal de tráfico de cadáveres, de modo que era perfecto ya que asesinaba y se deshacía del cuerpo obteniendo además unas importantes ganancias. Para obtener un cadáver de disección perfecto Holmes instaló una habitación secreta en el piso superior donde bombeaba gas lentamente, haciendo sufrir a sus víctimas de un modo muy cruel, muriendo tras una lenta agonía. Vemos que Holmes da un paso más y se transforma en un asesino sádico haciendo sufrir a sus víctimas: comienza a aplicar la tortura.  A uno de los cadáveres, una mujer, la desolló por completo arrancándole la piel desde la cabeza. Este proceso es básicamente un intento de deshumanización de la víctima. A un importante hombre de negocios (Ben Pietzel), lo ató a una silla  y le prendió fuego mientras miraba como ardía.
Holmes comienza a ganar entre 16-25$ por cadáver, pero era codicioso y quería más, de modo que para poder obtener más beneficios instaló dos cubas en el sótano: una con acido carbónico que disolvía la carne y otra con cloro para blanquear los huesos. Así comenzó a obtener beneficios de 140$,  por la venta de los huesos para después montar el esqueleto, ya que eran muy codiciados entre los estudiantes de medicina.
Finalmente paso a la tercera fase: los asesinatos sexuales. Aquí ya había perdido cualquier tipo de sentimiento, consideración o empatía hacía sus semejantes y decide utilizar el poder que tiene para obtener una gratificación sexual, centrando su atención en mujeres, las cuales se sentían atraídas por el por su aspecto físico, riqueza y su gran personalidad. Fue pionero en dar trabajo a muchas de ellas (mecanógrafas, doncellas, dependientas) proveyéndose así de un gran número de víctimas. Es extraño que la motivación sexual aparezca tan tarde en el proceso del asesino en serie ya que normalmente este es el factor que los lleva a cometer sus asesinatos, pero parece que Holmes fue solo consciente de su poder con el tiempo de modo que vio que podía convertirse en un agresor sexual que podía secuestrar, violar y asesinar a tantas mujeres como quisiera sin tener que sufrir en ningún momento las consecuencias de sus actos.
Holmes mostró a EEUU, al igual que lo hizo Jack el Destripador en Gran Bretaña, el horror de la figura del asesino en serie urbano nacido en la incipiente sociedad industrial y económica de finales del siglo XIX. Jack mostró al asesino en serie callejero que asesinaba cruelmente a mujeres pobres y prostitutas y que surge de la sombra, sin que nadie sepa exactamente quién es ni donde está. Sin embargo Holmes nos muestra al sujeto que se esconde tras la máscara de una sorprendente normalidad y con una carrera profesional exitosa ya que la mayoría de sus asesinatos los cometió mientras ejercía de médico y regentaba un hotel. Holmes es ese asesino en serie, vecino tuyo, que aparenta total normalidad y al que alguna vez le has pedido un favor. A finales del siglo XIX Holmes y Chicago se presentan como símbolos de una nueva época: la Exposición mostró al mundo las maravillas del nuevo siglo que llegaba y Holmes la del asesino en serie perfectamente integrado, camuflado y respetado por nuestra sociedad, además de ser un gran estafador, una combinación que no es muy frecuente.
El Dr. Holmes creó la máquina perfecta de matar: una fabrica para obtener cadáveres y enriquecerse con cada uno de sus asesinatos: capturaba, asesinaba, preparaba y vendía los cadáveres. Nos ha dejado mucho material sobre sí mismo (confesiones, declaraciones ante la policía y sus propias memorias) lo que nos permite “viajar” a la mente del primer asesino múltiple de los EEUU. Fue ejecutado en la horca el 7 de mayo de 1896 y al estar mal colocada la soga, su cuello no se rompió instantáneamente lo que le provocó una dolorosa agonía durante 15 minutos. Su última voluntad fue ser enterrado en cemento para que de ese modo su cuerpo nunca pudiera ser diseccionado. ¿Paradójico, verdad?

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BIBLIOGRAFIA:
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·   GARRIDO GENOVES, V. Perfiles Criminales: Un recorrido por el lado oscuro del ser humano. Barcelona. Ariel, 2012.
·         Larson, E. El diablo en la ciudad blanca. Editorial Lumen, 2005.
·         http://www.ovejaselectricas.es/2007/09/el-hotel-de-los-horrores-del-dr-holmes.html


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