PRIMER PERFIL CRIMINAL EN ESPAÑA. JOAQUIN FERRÁNDIZ: EL ASESINO DE CASTELLÓN.


Paz Velasco de la Fuente (España) Abogada-Criminóloga

La investigación de los crímenes de “el asesino de Castellón” es el primer caso documentado en España de colaboración entre la policía (Guardia Civil) y un psicólogo y criminólogo  (Vicente Garrido Genovés) para capturar con éxito a un asesino serial. Fue el primer perfil psicológico utilizado por una fuerza de seguridad española para resolver un caso de asesinatos en serie.
 Joaquín Ferrándiz, salió de prisión el 4 de abril de 1995 tras cumplir 6 años de condena por un delito de violación a una joven de 17 años cometido en agosto de 1989. María José iba en su moto y Ferrándiz la golpeó con su coche de modo que sufrió un accidente. Con la excusa de socorrerla y llevarla al hospital, la introdujo en su coche  y allí la agredió sexualmente. Ferrándiz fue condenado y encarcelado, pero su estancia en prisión no sirvió para resocializar a este agresor, sino para crear un asesino más sofisticado, organizado y tenaz.


Unos meses después de su puesta en libertad, entre los meses de julio de 1995 y septiembre de 1996, cinco mujeres fueron asesinadas cerca de Castellón. La primera víctima fue Sonia Rubio Arrufat, una joven filóloga y profesora de inglés de la Universidad Jaume I de 24 años de edad  que fue asesinada el 1 de julio de 1995. Sus siguientes 3 víctimas habían sido prostitutas de modo que pertenecían a colectivos de alto riego por su vulnerabilidad (victimation risk): Natalia Archelós Loaría de 23 años, Francisca Salas León de 23 años y Mercedes Vélez de 25 años. Los cuerpos de todas ellas fueron encontrados en un margen de seis de días en el mes de enero de 1996. Finalmente llega su quinta víctima un año después, Amelia Sandra García de 25 años desaparecida el 14 de septiembre de 1996. Todas ellas eran jóvenes de entre 20 y 25 años y sus cadáveres aparecieron bastante tiempo después en un avanzado estado de descomposición hecho este que dificultó bastante el trabajo de los exámenes forenses.
Habían pasado casi dos años desde el comienzo de estos asesinatos, cuando el juez instructor Jose Luis Albiñana solicitó al prestigioso criminólogo y psicólogo profesor titular de la Universidad de Valencia Vicente Garrido Genovés, que colaborara directamente con la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil (UCO) ya que aunque habían avanzado en la investigación quedaban lagunas importantes por resolver. Tenían dos sospechosos y debían decantarse por uno de ellos. Al criminólogo le hicieron dos preguntas:
A.- La primera era saber si las diferentes mujeres habían sido asesinadas por una sola persona, o si había diferentes autores. Esto era de vital importancia, ya que el perfil victimológico de las mujeres asesinadas era completamente diferente, aunque en 3 de ellas coincidiera.
B.- La segunda pregunta fue si podría proporcionarles el perfil de la persona o personas que habían cometido dichos asesinatos. Así se decidió utilizar una novedad en España para los casos de investigación criminal: el perfil criminológico.
Pusieron a su disposición toda la información que tenían del caso: declaraciones de los testigos, los análisis forenses de las escenas de los crímenes y un exhaustivo estudio victimológico de cada una de las mujeres asesinadas. El reto era importante: debía interpretar todo aquello que los cadáveres le estaban contando, leer las escenas del crimen,  leer donde y como habían sido asesinadas, como habían sido tratadas, donde se abandonaron sus cuerpos y como. Tras el minucioso estudio de toda la información podría deducir la conducta del asesino o asesinos y obtener el perfil que le solicitaban para poder atraparlo.
¿En qué elementos se baso Vicente Garrido para elaborar su perfil criminológico de este asesino desconocido de cinco mujeres?
1.- Comenzó por elaborar el perfil geográfico, utilizando la “hipótesis del círculo” de David Canter.  Al estudiar la distribución geográfica de los crímenes, determino que el asesino viviría en Castellón (situado en el centro del círculo) y se desplazó a esos lugares para cometer los asesinatos y ocultar los cadáveres, hallados en zonas agrestes pantanosas junto a las poblaciones de Onda y Benicásim. (Fuente de la imágen: Berbell, C y Ortega, S. Psicópatas criminales. Los más importantes asesinos en serie españoles. Madrid. 2003 La esfera de los libros S.L, página 324).
2.- En cuanto al análisis victimológico de las cinco mujeres asesinadas, determinó que todas ellas tenían entre 20-25 años. Tanto Sonia como Amelia eran chicas extrovertidas, muy dinámicas y a las que les gustaba mucho salir por la noche, de modo que el asesino podía aprovechar una situación de acercamiento inocente dentro de un ambiente distendido para llevárselas en su coche. En el caso de las tres prostitutas, es más sencillo ya que son víctimas de alto riesgo debido a su profesión. Así determinó que las 5 víctimas eran fácilmente abordables, en un ambiente nocturno y ocio, todas ellas jóvenes e independientes que frecuentaban la compañía de hombres.
3.- Modus operandi: el método de aproximación empleado por el asesino era la sorpresa. En los cinco casos el sistema para controlar a las víctimas fue el mismo: golpes, ataduras y mordazas con las prendas de vestir que llevaban las víctimas y todas ellas mueren estranguladas. La agresión era de tipo instrumental, con ausencia de violencia expresiva, de modo que utilizó la violencia necesaria para matar a sus víctimas pero sin recurrir a una violencia añadida. Los cadáveres de las cuatro primeras víctimas aparecieron desnudos, y en zonas cubiertas de agua.
4.- Firma: Tanto el cadáver de Sonia como el de una de las prostitutas tienen  oculta la cabeza. Sin embargo, si su intención era matarlas ¿Por qué las oculta el rostro? En este caso estamos ante un elemento expresivo que no es en absoluto necesario para la consumación del delito, es decir estamos ante un elemento de la firma.

PUNTOS MÁS IMPORTATES DEL PERFIL CRIMINOLÓGICO PRESENTADO POR VICENTE GARRIDO:
ü  Los cinco homicidios fueron cometidos por el mismo autor, por lo tanto estamos ante un asesino en serie.
ü  Se trata de un varón de entre 30-33 años y actúa en solitario.
ü  A pesar de su apariencia de normalidad, habría tenido dificultades para llegar a tener relaciones plenas con los demás, de modo que el sujeto no está casado.
ü  Probablemente vive en Castellón, ya que es el lugar más lógico en el que asentar una base de operaciones y desplazarse por esa zona de oportunidad criminal formada por Benicassim, Onda y el área de Vora Riu.
ü  Se trata de un asesino organizado, dada la evidente premeditación y planificación de los delitos, la selección de las víctimas todas ellas desconocidas, las pocas evidencias encontradas en las escenas del crimen (conciencia forense), deja los cadáveres de sus víctimas en una escena diferente a donde las mató y el periodo de enfriamiento entre un asesinato y otro, lo que indicaba una gran capacidad de control ya que esperó a que la alarma social y la vigilancia policial disminuyera. Pensemos que tardó un año en asesinar a su quinta víctima.
ü  Tiene trabajo y cultura media y que vive solo o con su familia de origen.
ü  No se trata de un delincuente común, aunque puede tener antecedentes por delitos violentos o por infracciones graves de tráfico.
ü  Se trata de un sujeto con personalidad psicopática pero sin una puntuación elevada en la dimensión del factor II (estilo de vida antisocial), según Robert Hare capaz de mantener una vida normal ante los ojos de los demás mientras crece en su interior la fantasía de cometer su próximo asesinato.
ü  Seguirá matando aunque tendrá periodos temporales de enfriamiento variables.
ü  ¿Por qué mataba? Garrido incluyó en su perfil la interpretación de lo que Ferrándiz quería contar a través de sus crímenes: su motivación era la búsqueda del dominio, de sentirse poderoso ante la sensación de matar ya que con toda seguridad llevaría una vida aburrida y sin ningún tipo de aliciente.
Tras la elaboración del perfil, Garrido revisó la información que la Guardia Civil tenía de uno de los sospechosos, que resultó ser Joaquín Ferrándiz. El perfil encajo tanto con el sospechoso que fue sometido a una estricta vigilancia, lo que finalmente llevó a su detención el 29 de julio de 1998. Ferrándiz fue condenado a 69 años de prisión (Sentencia de 1 de diciembre de 1999 de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Castellón) por cinco delitos de asesinato, un delito de asesinato en grado de tentativa (Lidia Molina) y un delito de lesiones por imprudencia (Silvia Barizo).
El éxito de Garrido vino a avalar en España la eficacia de esta novedosa herramienta en casos de difícil resolución, como son los de asesinos o violadores en serie en los que no suele existir ningún vínculo entre criminal y víctima.




 BIBLIOGRAFIA:

·         GARRIDO GENOVES, V; LOPEZ, P. El rastro del asesino, el perfil psicológico de los criminales en la investigación policial. Ariel, 2006.
·         GARRIDO GENOVES, V. La mente criminal. La ciencia contra los asesinos en serie. Editorial planeta. 2007.
·         BERBELL, C y ORTEGA, S. Psicópatas criminales. Los más importantes asesinos en serie españoles. Madrid. La esfera de los libros, S.A. 2003.
·         MARLASCA, M y RENDUELES,L. Así son, así matan. Los asesinos que estremecieron a España en los últimos diez años. Madrid. Ediciones temas de hoy, S.A. 2002.
·         Joaquín Ferrándiz: el depredador de Castellón. https://youtu.be/cN0BndcwFV0




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