¿Por qué la mediación está prohibida en violencia de género?

Por Virginia Domingo (España)

Estamos "pervirtiendo" conceptos, junto con el auge de la mediación algo que en si mismo es bueno, se está generalizando términos y confudiendo a la gente. Obviamente el peligro viene de fuera, de los advenedizos que nada tienen que ver con estas instituciones y que ahora se suben al carro por estar de moda. Ni todo es mediación, ni todas las mediaciones son iguales, ni todos los conflictos son simple conflictos y, una vez más tengo que decir que la mediación penal es tan solo una pequeña herramienta dentro de la filosofía de la Justicia Restaurativa. Ni que decir tiene que la mediación se revela como la mejor forma de resolver los conflictos, en las que las dos partes ganan.Sin embargo y al menos en delitos más graves, como los de violencia de género, hablar del crimen como conflicto, a todas luces puede resultar ofensivo no sólo a las propias víctimas sino a la comunidad en general y esto de llamarlo conflicto a los ojos del maltratador puede darle alas para seguir pensando que su acción delictiva no tiene tanta importancia ( de ahí que la mediación penal como herramienta de la justicia restaurativa, tenga unas peculiaridades propias, distintas de la mediación en general). 

Por supuesto que en delitos graves, no hay dos partes en conflicto, sino una víctima y un infractor que ha causado el daño, y la víctima ni ha tenido culpa ni ha contribuido al delito, por eso no pueden ganar ambos en el sentido literal de la palabra, si acaso el infractor gana si reconoce sincera y totalmente su delito y se compromete a no hacerlo nunca más, esto le hará no volver a ser estigmatizado como maltratador y poder volver a la sociedad como un hombre nuevo. No obstante, la víctima no tiene por qué conformarse y ceder un poco para solucionar el problema, ya que el problema es un delito, no un conflicto. Dicho esto, nuestra actual ley prohibe la mediación, por cuanto la mediación familiar la única regulada y la única que se puede prohibir, parte precisamente de que ambas partes tienen un problema y son contendientes en igualdad de condiciones, no de que hay un delito y una víctima, que ya por el hecho de sufrir un daño no está en igualdad con el infractor, por eso la prohibición de mediación es acertada, otra cosa es que se debiera permitir la mediación penal y en todo caso otras herramientas de la Justicia restaurativa, porque en estas, se reconoce el delito como una acción que la víctima no tuvo obligación de soportar, trata de que la víctima pueda ser escuchada, reconocida y pueda decir en primera persona el daño que la ha causado el maltratador con su conducta y por otro lado, nada mejor que el infractor pueda escuchar en un escenario seguro y estructurado, el impacto que sus acciones tiene en la víctima y en la sociedad, esto puede ser un punto de inflexión, muy importante para empezar su cambio. Obviamente no todos los maltratadores asumirán el daño totalmente pero si las víctimas se harán más fuertes.
No obstante, no es acertado que algunos hablen de mediación en violencia intrafamiliar bajo el teórico marco de la Justicia Restaurativa porque ya ni siquiera se molestan en llamarla mediación penal y mucho menos que alguien que no conoce del tema hable de la mediación en genérico para referirse a algo tan serio como un delito grave. Cada cosa sirve para lo que sirve pero no todo vale para lo mismo. Dejemos la Justicia Restaurativa para delitos y la mediación para la solución de los conflictos que no son delitos y que no dejan tras de si una víctima, porque para las víctimas el lenguaje neutral de la mediación a todas luces puede resultar ofensiva, esto se debería tener claro ya.

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