Violencia de género. ¿Rehabilitación del maltratador?

Wakinaki Pl. Cádiz (España)

Violencia de género, maltratadores, víctimas, menores, policía, jueces, heridas, lesiones, muertes y una interminable lista de términos que configuran el complejo mundo de los malos tratos en general, y de la violencia “machista” en particular.

La evolución de la sociedad, los modos de vida, la incorporación total de la mujer al terreno laboral y por supuesto la declaración de igualdad lanzada por nuestro país, algo que ya nuestra Carta Magna propugnaba en su artículo 14, han propiciado que en la actualidad se otorgue la máxima protección y tutela para todas aquellas mujeres víctimas de acciones delictivas cometidas por parte de sus parejas (o ex parejas), sin entrar a debatir si tales medidas son efectivas o no.
La Criminología como ciencia también ha ido evolucionando y si hace años su pilar fundamental de estudio, aparte de otros factores, era el delincuente (fuera del tipo que fuera), en la actualidad y fruto de los cambios antes mencionados, se ha incluido a la víctima (Victimología) como parte ineludible a la hora de emprender nuevos caminos en busca de una mayor prevención en contra de determinadas actitudes y a su vez la creación de nuevos programas más eficaces que ayuden a paliar este tipo de actitudes.

En Europa, sobre todo en el mundo anglosajón y escandinavo, hace ya casi más de 25 años que se vienen desarrollando programas de rehabilitación de maltratadores. ¿Qué se hace en España? ¿Qué soluciones hay para este tipo de conductas? ¿Qué se está haciendo actualmente para evitar estas acciones? ¿Se pueden realmente prevenir estos actos? ¿Qué programas se llevan a cabo?

Por poner un ejemplo, conocemos el programa que desde hace unos años se viene llevando a cabo en el Centro Penitenciario de Brians; en el mismo, la castración química a los violadores y a los pederastas es toda una realidad. Se trata de una medida de autocontrol, de tal manera que es voluntaria y temporal y sólo se administra a los presos con delitos sexuales que quieran y hayan cumplido su condena, pero no estén rehabilitados y por tanto corran el peligro de reincidir cuando salgan de la cárcel

El tratamiento consiste en la ingesta diaria de una pastilla y en la inyección mensual de un inhibidor sexual hormonal. Estos medicamentos -la fluoxetina (oral) y la criptolerina y la leuprolerina (vía intravenosa) inhiben la producción de testosterona, y por tanto disminuyen, pero en ningún caso anulan, la agresividad y el deseo sexual del paciente. 

Pero este programa olvida el impulso violento del delincuente, por lo que necesita además una intervención psicológica y una formación adecuada que ayude a controlar sus actos, haciéndose necesaria una terapia psicoeducativa que facilite la reinserción. Esta terapia ayuda si hay control posterior, pero no es la panacea. Impides la agresión sexual, pero no cortas todas las vías de la agresión. El deseo de violar no se elimina sólo con pastillas. La motivación final es ejercer el poder sobre la víctima, algo que está íntimamente relacionado con el tema que aquí abordamos, el poder sobre la mujer, su anulación total.

Muestra de ese poder sobre la mujer y de ese amor a base de golpes que sus maridos demuestran a diario con sus parejas es el fruto de la película “Te doy mis ojos”, que además de ser cercana, laureada y española, nos muestra que no estamos ante una película de buenos y malos, sino de seres humanos, con sus muchos defectos y algunas cualidades, donde el esposo, que ama a su mujer pero no sabe demostrárselo más que con golpes, intentará remediar su problema con asistencia profesional, aunque sin mucha suerte. 

Todo esto lo resumió perfectamente Leonore Walker autora de la “Teoría del ciclo de la violencia”. Intencional, recurrente y ascendente como una espiral, así se torna la violencia una vez que se instala en la vida de pareja. Las primeras manifestaciones parecen desagradables pero inofensivas: discusiones, insultos, “ley del hielo”, pero una vez traspuesto el umbral, la seguridad física y emocional de la persona víctima de violencia está en gran riesgo.

Bibliografía:
CÓDIGO PENAL
CONSTITUCIÓN ESPAÑOLA 
GRAÑA, J., MUÑOZ, M., REDONDO, N. Y GONZÁLEZ, M. (2008). Programa para el tratamiento psicológico de maltratadores. Madrid: Servicio de Publicaciones de la Universidad Complutense.

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