El crimen de Eva Blanco; una pesadilla aún sin respuesta

 Mónica Ballester González (España)

Los hechos se remontan a la noche del sábado 19 de abril de 1997 en la localidad de Algete (Madrid), cuando Eva Blanco salió con unos amigos. Eva tenía 16 años recién cumplidos y quería estudiar Veterinaria. Como bien explica Vicente Garrido en su libro “Crímenes sin resolver”, Eva se quejaba de que su madre nunca le dejaba salir hasta muy tarde, lo reflejaba todo en un diario (que a posteriori sirvió mucho para la investigación). Pero esa noche, la del 19 de Abril salió con sus amigos hasta las 12. Sobre las 23:45 Eva le dijo a su amiga Vanesa que se tenía que marchar a casa ya que había quedado con su madre para sacar a Bud, su perro. Juntas recorren la mitad del trayecto y se despiden a unos 800 metros de casa de Eva, pero ésta no llegó.

"Me extrañó no oírla y hacia la medianoche llamé a sus amigas. Me dijeron que hacía mucho que se había ido a casa", comenta Olga Puig (madre de Eva) para el periódico “El País”. Esa tardanza la puso muy nerviosa y decidió llamar a su marido. Éste, un sobrino suyo que es policía municipal y el padre de una amiga salieron a buscarla. Miraron en portales, en contenedores, en cubos de basura, en el parque... Entonces decidieron ir a la una de la madrugada a la Guardia Civil a denunciar la desaparición de Eva, pero no obtuvieron la respuesta que esperaban. A las ocho de la mañana del domingo, volvieron a la casa cuartel de la Guardia Civil y ya les aceptaron la denuncia. Seis horas después y con toda la familia y amigos ya alertados, un coche de la Guardia Civil aparca a la entrada de los Blanco. “Sabía lo que me iban a decir” le confesó Olga a Vicente Garrido.

A las 12:30 del domingo 20 de abril, un hombre salió a pasear por una zona solitaria donde halló el cadáver de Eva. Estaba tirada sobre un badén de una carretera que aún no había sido abierta al tráfico. La joven iba vestida con pantalón vaquero, un jersey oscuro y unas botas de montaña, tal y como había salido la noche anterior, solo una manga de su chaqueta había sido arrancada. Su cuerpo estaba boca abajo y se percibían una multitud de puñaladas, en la autopsia se determinó que eran 19 puñaladas, así como también encontraron pequeñas heridas de defensa en las manos. El forense determinó en la autopsia que murió a entre las 4 y las 8 de la madrugada. El gran contratiempo con el que se encontraron los investigadores fue la tromba de agua que cayó aquella noche. Llovió durante horas, lo que hizo que muchas huellas o vestigios quedaran borrados o, simplemente, desaparecieran. Además, como el cuerpo estaba en un lugar de corriente de aguas, en una especie de badén, también llegaron residuos procedentes de otros lados.


La autopsia dio a los investigadores dos pistas fundamentales, según reconoce un alto mando de la Guardia Civil. Los investigadores hallaron restos de semen en la vagina de Eva. Además de saber que era un hombre el asesino, se tenía su perfil de ADN. La segunda pista importante fueron unos restos de fibra roja hallados en la boca de Eva, pertenecientes a la tapicería del vehículo utilizado para el rapto de la joven. Pero ambas han resultado hasta hoy inútiles. El ADN no correspondía a nadie cercano a Eva, por lo que los padres pidieron una prueba masiva de ADN en Algete. La Guardia Civil reservó 100 millones de pesetas (600.000 euros, en la actualidad) para hacer esa prueba masiva. Un total de 2.013 vecinos dieron su consentimiento expreso para someterse a esa prueba. Pero llegó la barrera judicial. La juez que instruía el caso denegó esta prueba masiva. Las fibras fueron analizadas por el Instituto Textil de Cataluña, que resolvió que era una funda de coche "muy común", según el responsable de la Guardia Civil. 

Los investigadores profundizaron en estudiar lo que en Criminología llamamos la “Victimología” o realizar una autopsia psicológica de la víctima, es decir, estudiaron a Eva en profundidad, su personalidad, su círculo de amistades, la forma de relacionarse con los demás, sus gustos etc. De repente hallaron algo muy importante; el diario de Eva dónde escribía todos sus sentimientos y pensamientos casi todos los días. Tanto sus familiares como amigos aseguran que Eva no se montaba en el coche de cualquiera, ni de amigos de amigos, mucho menos de desconocidos, por tanto aseguran que quien la asesinó esa noche la conocía, ya que la joven subió al coche del presunto asesino (quizá engañada por la fuerte lluvia o quizá porque le apetecía hablar con él) lo que sabemos seguro es que debía ser conocido. Mantuvo relaciones sexuales, pero ¿cómo pudo derivar esto es un asesinato tan macabro?

Volviendo al diario de Eva, en él se encontró algo sorprendente, en las páginas del mismo se veía escrito en boli y de diferentes colores la siguiente frase “Eva y 343110” repetidamente. Esto hoy en día es un enigma en la investigación, aunque un Sargento de la Guardia Civil, Eva podría tener en su vida a una persona oculta, que no quería que se la identificara, probablemente por una gran diferencia de edad. Durante la investigación se descubrió que en los cuadernos de los años 95-96 de Eva, había algunas anotaciones sobre frases propias de la extrema derecha así como simbología nazi. Esto no cuadraba, sus amigos del instituto de toda la vida era gente más bien hippie, ella escuchaba música reggae, punk… ¿Alguien le estaría influenciando? Poco después se descubrió que 343110 en simbología nazi significa “combate por Alemania”. Eva y 343110 (que en realidad era una O) venía a ser lo mismo que “Eva y nazis”.
A día de hoy, sigue siendo un misterio este crimen, un caso abierto sin resolver.

·         BIBLIOGRAFIA:
www.elpais.com
Vicente Garrido, Patricia López. Crímenes sin resolver. Ariel 2014

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