¿PODRÍAS DORMIRME EN LUGAR DE MATARME?

Juan Antonio Carreras Espallardo. Policía Local, Criminólogo. España. Este mes hemos asistido desconcertados a dos sucesos que han acabado con la vida de varios animales peligrosos. En concreto la muerte de un simio y un toro en circunstancias anormales y no previstas. Del zoológico de Sa Coma en Mallorca se escapaban dos chimpancés peligrosos. Uno de ellos era abatido horas después por el disparo de un empleado, provocando su muerte, encontrando posteriormente el cuerpo del otro sin vida, al parecer ahogado. En este caso se podría haber hecho como en el año 2011, cuando dos chimpancés se escaparon de un zoo de Jaén. Uno volvió a su jaula, pero el otro, de metro y medio, recibió dos dardos tranquilizantes.
Y para que sepamos de la poca previsión que se tiene en actos donde hay animales peligrosos, hace pocos días vimos como un toro se escapaba de la plaza de toros de Talavera de la Reina, hiriendo a más de una docena de personas, todo ello antes de morir atropellado por el vehículo que conducía un agente de movilidad del Ayuntamiento. Habrá quien se pregunte si no habría sido mejor disparar al animal en lugar de atropellarlo, pero los agentes de movilidad no van armados, es una figura que los Ayuntamientos se inventan para ahorrarse Policías Locales y pagar menos. Y además, hay que estar en el lugar de los hechos, porque es muy fácil hablar, desde la seguridad de la crítica, sin aportar soluciones. Sinceramente, no sería descabellado pensar, ya que tanto regulamos en nuestro país todo y las cosas más lógicas las dejamos en el aire. En aquellos actos donde hayan animales peligrosos, cuya fuga es más que presumible ante una incidencia (circos, zoológicos, espectáculos con animales, etc.), tener preparados dardos analgésicos en cantidad y dosis adecuada al peso de los animales, para que en caso de necesitarlo poderlos abatir sin matarlos, simplemente durmiéndolos. Para ello hay que implicar, como ya se hace en algunas ocasiones, a veterinarios municipales o contratados por el responsable del evento. E incluso miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad podrían portar y utilizar dicha herramienta, como portadores de armas que son. Lo que menos gracia me hace de todo este asunto es que algunos brillen por su corta inteligencia, por ejemplo el torero Sergio Blasco, presumiendo de selfie con el animal muerto al lado. La foto ha dado la vuelta al mundo, no es para menos. Simplemente asqueroso.

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