Para Cuando Seas Mi Cómplice


Por Fernando Qualytel



El cómplice es un auxiliar eficaz y consciente de los planes y actos del ejecutor material, del inductor o del cooperador necesario, que contribuye en la ejecución del delito poniendo los medios para realizar el acto punitivo.
Su participación es secundaria y accidental. Solo dos elementos son necesarios para hablar de complicidad: La realización de acciones relacionadas con  la acción delictiva, auxiliando en la preparación y ejecución del delito. Y también que el cómplice conozca la intención que tiene el autor de cometer el delito y que tenga la voluntad para contribuir a la realización del delito.

De la conducta del cómplice no se deriva el delito sino por la resolución del autor, que es el auténtico motor del delito. El cómplice no realiza actos que afectan de modo directo al delito, ni tampoco genera la idea de cometer el delito, ni dispone los elementos materiales para la comisión de ese delito. Sí realiza acciones simultáneas a las que realiza el autor del delito. 
Estos actos de colaboración que realiza el cómplice no son necesarios para la realización del delito. Y es en este punto donde se marca la diferencia con el cooperador necesario del delito: en cuyo caso sí son necesarios  la aportación de ciertos actos sin los que no sería posible la realización del delito.
En España, hemos asistido en los últimos años  a varios casos de corrupción en ciertas entidades públicas y privadas. Donde autores y cómplices se han mezclado en pasmosa armonía. La fechoría  ha sido de tal envergadura que el sistema jurídico  ha hecho corto en alcanzar a los responsables de actos antisociales y que ha tambaleado el sistema social, económico y político. Casos todos ellos de cifras millonarias que arruinaron  la vida de muchas víctimas. La redacción de un nuevo texto legal, parece querer dar alcance al colectivo de sujetos etiquetados con el signo de la corrupción.
A partir del 1 de Julio de 2015, la figura del autor y cómplice quedará regulada conforme a las modificaciones  de la ley orgánica 1/2015, de 30 marzo de 2015, por la que se modifica la Ley orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, al que podemos denominar  “antiguo” código penal. El título  II del libro I del nuevo texto legal pasará a denominarse: “De las personas criminalmente responsables de los delitos”, donde en su nuevo artículo 27 enuncia que “son responsables criminalmente de los delitos los autores y los cómplices”. Hay que atender a la modificación del apartado 1 del artículo 30: “En los delitos que se cometan utilizando medios o soportes de difusión mecánicos no responderá criminalmente ni los cómplices ni quienes los hubieren favorecido personal o realmente”.
Y a una nueva redacción  del artículo 31 que parece apuntar a nombres propios o la voluntad de no permitir la impunidad futura de sujetos corruptos, que hasta ahora han  aprovechado circunstancias  jurídicas o textos de redacción ambigua. Dice el  artículo 31 de la ley 1/2015: “El que actúe como administrador de hecho o de derecho de una persona jurídica, o en nombre o representación legal o voluntaria de otro, responderá personalmente, aunque no concurran en él las condiciones, cualidades o relaciones que la correspondiente figura de delito requiera para poder ser sujeto activo del mismo, si tales circunstancias se dan en la entidad o persona en cuyo nombre o representación obre”. En atención a perseguir y dar mayor protección contra los delitos de cuello blanco, el artículo 31 bis, de lectura recomendada en el texto de la propia ley 1/2015 de 30 de marzo de 2015,  redunda en  especificar como los responsables legales de las personas jurídicas serán penalmente responsables.  
La aplicación de esta nueva legislación supondrá un avance en la persecución del delito, pero no logrará  borrar del imaginario popular, esa estampa de impunidad con la que algunos sujetos han eludido, junto a cómplices sin escrúpulos, su responsabilidad en graves delitos que aún se están investigando y juzgando. Delincuentes que asemejan esa inocente pareja de enamorados, que  ajenos a lo que ocurre a su alrededor huyen cogidos de la mano.

·         M.COBO DEL ROSAL- T.S. VIVES ANTON Derecho Penal, Parte General. Tirant lo Blanch, 1991
·         Ley Orgánica 1/2015, de 30 de marzo ( entrará en vigor a partir del 1 julio de 2015)
·         Ley orgánica 10/1995, de 23 de noviembre (“antiguo” código penal español, vigente)






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