El mal compartido; cuando amar se convierte en matar.

Mónica Ballester (España)

Ya sabemos que existen muchos tipos de asesinos en serie y que dentro de este complejo ser criminal, existen infinitas motivaciones, conductas, modus operandi y firmas. No obstante, en este artículo me gustaría hablar no sobre EL asesino en serie, sino LOS asesinos en serie cuando se unen para cometer los crímenes, es decir, la pareja criminal.A lo largo de la historia criminal en el mundo, han existido varias parejas criminales en las que uno de ellos cazaba y el otro se aprovechaba de la víctima. 



Podríamos establecer esta conducta como la que vemos en muchos animales, sobre todo en los leones, donde la leona caza a sus presas y el león las devora. Así pues, un comportamiento similar es el que vemos en los siguientes ejemplos de parejas asesinas que explicaré.

Comenzaré por Myra Hindley y Ian Brady. Esta es una de las parejas más depravadas y sádicas de la historia del crimen en Inglaterra. Conocidos como los asesinos de Moors, se dedicaron a atraer, secuestrar, abusar sexualmente, torturar y luego asesinar niños de entre 10 y 17 años durante los años 1963 y 1965. En total, asesinaron a cinco niños. La pareja grabó el sonido y tomaron varias fotografías de sus sesiones de tortura que luego fueron claves en el juicio en su contra. Myra murió en la cárcel pero Ian sigue vivo y desde hace más de 13 años se encuentra en una huelga de hambre en un intento por morir, que es lo que ha exigido desde que fue apresado. A pesar de no haber tenido tanta culpa como Ian, Myra fue denominada como la mujer más mala del Reino Unido.

Así también, otra de las parejas más sádicas fueron los canadienses Karla Homolka y Paul Bernardo. Se conocieron cuando ella tenía 17 años y él 23 y eran conocidos como “Barbie” y “Ken” por su aspecto físico (¿qué hubiese dicho el señor Lombroso de semejantes carita de ángel albergando el demonio en su interior?). Se dice que tuvieron relaciones sexuales esa misma noche en que se conocieron y que desde entonces descubrieron la fascinación que ambos tenían por las prácticas sadomasoquistas. Así Karla se convirtió en su esclava, ansiosa por complacer a su amo. Al poco tiempo de comenzar su relación y con el permiso de Karla, Bernardo comenzó a violar mujeres en la zona denominada Scarborough, en la ciudad de Toronto.


Desde el principio de la relación, Bernardo le echó en cara a Karla que no era virgen, por lo que ella estuvo de acuerdo en drogar a su hermana Tammy, de 15 años, con un anestésico para animales, para que así Bernardo pudiera violarla. La niña murió ahogada en su propio vómito mientras era violada por la pareja, pero su muerte fue considerada un accidente. La pareja secuestró y violó a otras dos adolescentes que luego asesinaron. Además filmaron lo que les hicieron a ambas, y fueron esos vídeos los que demostraron que Karla no era tan inocente como siempre quiso que se creyera. Cansada del constante abuso físico, (Karla sufría una supuesta violencia de género), la misma dejó a Bernardo y al poco tiempo confesó que él era el violador de Scarborough y además un asesino. Mientras él recibió cadena perpetua, Karla recibió tan solo 12 años de cárcel a cambio de información sobre Bernardo. Hoy en día terminó su condena y vive con su nuevo marido y tres hijos en una isla de Guadalupe en el Caribe.

Al igual que estos dos ejemplos de parejas criminales, existen muchas más con modus operandi similares, la cuestión es ¿el mal atrae al mal? ¿Puede una persona convertirse en un criminal por amor? ¿Estamos ante casos de inductores, de gente poderosa capaz de manejar la mente de un subordinado tal como ocurre en las sectas? ¿o ambos son plenamente conscientes de sus actos y con voluntad de llevarlos a cabo?

En posteriores artículos, analizaremos esta conducta criminal atendiendo al por qué y cómo de la misma.


Bibliografía: http://www.kienyke.com

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