Tanatologia. (Concepto de muerte)

Daihana Alvarez (Paraguay)
La palabra proviene de las raíces griegas tanatos (muerte) y logos (tratado) y consiste en el estudio sobre los cambios producidos en el cuerpo al acontecer la muerte.
Para muchos el tema de muerte no es un capítulo importante. Pero en realidad el hecho de morir es mucho más complejo, es bueno aclarar que la muerte es un proceso continuo: cada día millones de células de nuestro cuerpo perecen y son reemplazadas por otras nuevas células (provenientes de bacterias, insectos y animales unicelulares) hacen su aparición; el proceso de la vida no termina con la muerte, esto plantea interrogantes jurídicos, filosóficos, morales, éticos y científicos sobre lo que en realidad es la muerte, preguntas que pueden sonar sin sentido para cualquier vecino, pareciera ser una verdad tan evidente que no sería necesario probarla pero la ciencia exige definiciones claras y la muerte no escapa a ellas.
La definición de muerte ha sido objeto de estudio durante lo largo de la historia. Para Aristóteles el centro de las ideas estaba el corazón, de ahí que el definiera la muerte como el momento en el cual deja de latir este órgano. Mientras tanto el médico francés Marie Francois Xavier Bichat (1771-1802) fue revolucionario al plantear el problema de la muerte no basado en un criterio religioso, social o filosófico sino medico, él fue el primero en distinguir entre la muerte cardiopulmonar y la muerte cerebral.
En 1906 Alexandre Lacassagne (1843-1924) fue médico en la facultad de medicina forense de la universidad de Lyon y definió la muerte como el cese de las funciones circulatoria, respiratoria, termorreguladora y nerviosa. Desde entonces han surgido numerosas interpretaciones sobre este fenómeno natural.
MUERTE CELULAR: Acontece cuando las células del cuerpo no reciben oxigeno o son dañadas tan gravemente que cesan sus procesos metabólicos. Este proceso no ocurre al mismo tiempo en cada célula, sino en momentos distinto. Por ejemplo las células musculares puedes soportar algunas horas sin suministro de oxigeno y luego seguir su actividad normalmente, mientras las neuronas son muy sensibles a la escasez de oxigeno y una privación de cinco minutos en el suministro es suficiente para destruirlas. La muerte celular también depende del tipo de deceso: en las asfixias, muchas partes del cuerpo permanecen con vida durante minutos y horas para después cesar sus funciones vitales; en cambio en un incendio o una explosión el proceso destructivo es de tal magnitud que la mayor parte de las células mueren de forma instantánea. La muerte celular hace referencia entonces al organismo como ente físico. Una subdivisión de esta categoría seria la muerte local que afecta partes especificas del cuerpo, como por ejemplo, una extremidad.
MUERTE CEREBRAL: En la actualidad es posible mantener las funciones vitales como la respiración, la circulación y la digestión de forma artificial pero las funciones cognoscitivas, es decir, aquellas que determinan la personalidad del individuo como los recuerdos, el pensamiento, el control muscular y el control de los centros autónomos puede perderse de forma irremediable. En esos casos se habla de muerte clínica cerebral y que significa que el individuo ya no puede volver a su estado original asi las maquinas asistidas mantengan vivas una gran parte de sus células. Este tipo de muerte debe ser certificado por un neurólogo mediante pruebas de encefalogramas y la opinión debe ser compartida por un segundo medico.
Ahora se describirán los distintos tipos de muerte consagrados en las leyes:
MUERTE NATURAL: Es la que sobreviene por causas biológicas no violentas debido al debilitamiento progresivo de las funciones vitales, bien a causa de la edad o de una enfermedad. Este tipo de muerte no requiere de investigación forense, al estar perfectamente identificado tanto la causa como el mecanismo de la muerte y la misma certificada por un facultativo.
MUERTE VIOLENTA: En ella los factores de violencia son la causa del deceso. Este tipo de muerte puede ocurrir premeditadamente, como en los homicidios; por decisión individual, como los suicidios; o por cuestiones del azar, como en los accidentes. Este tipo de muerte requiere de investigación forense para determinar con exactitud el tipo de trauma y su origen, esto debido a que en muchos casos los delincuentes quieren hacer pasar un asesinato por muerte accidental o suicidio. Aunque los accidentes o suicidios son muertes violentas, las implicaciones penales son muy distintas a las de un asesinato. La investigación de las muertes violentas tiene como objetivo establecer si debe existir o no un responsable.
MUERTE APARENTE: Es un estado en el cual el cuerpo presenta una sintomatología muy similar a la de la muerte: una baja presión arterial, movimientos respiratorios muy leves, falta de movimientos musculares y desconexión de los centros de dolor. Es el caso de los catalépticos (Fenómeno nervioso repentino por el que los músculos se inmovilizan y se suspenden las sensaciones involuntariamente).
MUERTE SÚBITA: Es la que acontece en individuos que aparentemente se encuentran en buen estado de salud, En este tipo de deceso no parece existir alguna causa justificada ni siquiera al realizar la autopsia. Tal es el caso de la muerte en cuna o síndrome de muerte súbita del recién nacido, el cual no reporta ningún hallazgo de anormalidad a la práctica del estudio forense, ni en la investigación del lugar de los hechos.

MUERTE REAL: Se produce cuando la circulación, la respiración y el sistema nervioso dejan de funcionar. Es un estado irreversible y es el único momento en el cual puede y debe certificarse la muerte, identificando sus causas y mecanismos, así como emitirse el certificado respectivo de defunción, ya sea por el médico legista o los médicos tratantes.


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