¿Se puede tratar con éxito a un psicópata? Por fin, la respuesta es sí. (Parte I)


Por Verónica Calvo Uzcudun (España)
La comunidad científica se ha mantenido en fase de negación con respecto a la posibilidad de tratar con éxito a los psicópatas durante décadas.

Esta desesperanza es debida a los resultados de los primeros programas aplicados a este colectivo, sin éxito y podemos situar su comienzo, tal vez, en las palabras de Hervey Cleckley, considerado uno de los pioneros en el estudio de la psicopatía, cuando en su obra, “The mask of sanity” decía que “no contamos a día de hoy con ninguna clase de psicoterapia en la que confiar para cambiar la esencia del psicópata[i] .

Con posterioridad,  en el estudio Unidad de Terapia Social de Oak Ridge en Penetanguishene (Ontario), con participantes de un programa llevado a cabo bajo hospitalización y un grupo control en prisión usando la escala de Psicopatía de Hare o Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R; Hare, 1991) , llegaron a la conclusión de que el tratamiento tenía efectos yatrogénicos, ya que había actuado de forma negativa en los individuos tratados, haciéndoles peores, de hecho. Y a pesar de tratarse de un programa no voluntario y radical que ahora consideraríamos dañino, lo cierto es que se grabó  a fuego en el ideario colectivo, que desde entonces repetiría como un mantra “los psicópatas no se pueden tratar, es contraproducente”.

En 1999, otra investigación, de Seto y Barbaree sobre el tratamiento con agresores sexuales en la que examinaban la relación entre las puntuaciones en la escala de psicopatía PCL-R, el comportamiento del tratamiento y los resultados de reincidencia, vino a añadir más pesimismo si cabía (y de forma injustificada) a la investigación y tratamiento del delincuente psicópata. Decían que los sujetos con mayores puntuaciones en la PCL-R y mejores evaluaciones en el tratamiento tenían mayores posibilidades de volver a ser condenados por delitos graves. Con posterioridad, al repasar el estudio, varios autores llegaron a la conclusión de que éste no fue llevado a cabo con el rigor exigible para realizar tales afirmaciones (Langton, Polaschek y Daly).
Pero poco a poco comenzó a admitirse la posibilidad del cambio de pensamiento al respecto. Decía Garrido en 2001“es cierto que ahora no hay tratamientos generalmente eficaces, pero la investigación también señala los beneficios de una identificación tempana y los aspectos positivos de ciertas estrategias novedosas[ii]
Y entonces llegó el meta-análisis de Salekin en 2002, que supuso un antes y un después en el pensamiento acerca del tratamiento con éxito de la psicopatía diagnosticada a través de las escalas PCL. Analizó 42 estudios con tratamientos específicos para la psicopatía y los resultados de muchos de ellos mostraban la eficacia del tratamiento (pero tratamiento específico). Y si bien el estudio de Salekin recibió críticas porque los estándares científicos de estos estudios analizados fueron bajos, lo cierto es que provocó la esperanza y la confianza en la posibilidad de tratar eficazmente a los psicópatas y desde 2003 se han incrementado notablemente los estudios sobre el tratamiento y con ellos, los resultados positivos.
En la misma línea se pronunció Robert Hare creador de la Psychopathy Checklist-Revised (PCL-R), venciendo el pesimismo que había arrastrado durante años al respecto. En su entrevista con Eduard Punset en 2010 en el programa Redes decía “los programas tradicionales de rehabilitación ayudan muy poco a los delincuentes psicópatas, y existen estudios que demuestran que delincuentes que siguieron estos programas acabaron cometiendo crímenes más graves que si no se hubieran tratado. No es que el programa empeorara la situación, es que el programa no era el adecuado y todo lo que hicieron es aprender nuevas formas de manipular a las personas. Pero no quiero que tú o la audiencia tengan la impresión de que no hay nada que se pueda hacer; porque hay varios países, como Nueva Zelanda, el Reino Unido, y Canadá, donde están trabajando con programas diseñados específicamente para estos individuos. Uno de mis colegas y yo estamos trabajando en un nuevo programa que apela no a su sentido de la conciencia, o su falta de empatía, sino que se basa en el comportamiento cognitivo.”
Como expresa Fernando de LAsala Porta, “Con carácter general los programas dirigidos a estos sujetos obtuvieron, o bien una disminución de su tasa de reincidencia delictiva, o bien una disminución de la  gravedad de los nuevos delitos cometidos. Asimismo, casi todas las intervenciones  lograron una disminución en las conductas violentas exhibidas durante y posteriormente al tratamiento, en relación con las que se habían venido dando previamente.[iii]
Los tratamientos que parecen tener más éxito de momento se concentran en el comportamiento antisocial del psicópata, no en sus rasgos de personalidad. Si se continúa con el ritmo, calidad e intensidad con la que se han realizado los estudios sobre el tema en esta última década, se seguirán produciendo resultados positivos, que antes no se originaron porque no se intentó, dada la desesperanza generalizada de la comunidad científica al respecto.
Por cierto, en España no estamos realizando un estudio de este tipo para rehabilitar a los delincuentes psicópatas y sale mucho más caro en términos de víctimas así como económicamente (aunque esto sea secundario) que efectuar estudios para reinsertarlos y disminuir su tasa de reincidencia .








[i] Cleckley,H (1976) “The mask of sanity” (5º ed) St Louis , MO: Mosby , pag 439
[ii] Garrido Genovés, V. (2001) “El tratamiento del psicópata”, Psicothema 2002, vol 14, ISSN 0214-9915
[iii] De Lasala Porta, Fernando (2013) “El tratamiento penitenciario de los delincuentes psicópatas”, Premio Nacional Victoria Kent 2013, ISBN:978-84-8150-310-4, pág 187

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