Relación entre la psicopatía subclinica o integrada y el liderazgo: el ejemplo medíatico de house of card (bad, for the greater good).

Paz Velasco de la Fuente (España)

La mayoría de nosotros cuando escucha la palabra psicópata, cree erróneamente que se trata de ese asesino despiadado que tantas veces queda reflejado en películas y series de televisión, siendo uno de los más recordados el Dr. Lecter.  Estamos  inmersos en una sociedad muy mediatizada por los estereotipos que presentan a este tipo de individuos, sobre todo a través del cine, la televisión e incluso algunos Best Seller. Sin embargo, no es así. Muchos de estos psicópatas están integrados totalmente en nuestra sociedad, están entre nosotros y pasan totalmente desapercibidos, porque muchos de ellos no comenten ilícitos visibles. De hecho en muchos casos la psicopatía está socialmente aceptada como un comportamiento adecuado, sobre todo en determinados ámbitos laborales. Actualmente se tiende a valorar determinadas aptitudes que pueden ser características de los psicópatas como beneficiosas para determinados puestos de trabajo e incluso se potencian como valores positivos en nuestra sociedad (House of Card). Robert Hare, en su libro  “Snakes in suits: when psychopaths go to work” (2006) establece cuatro explicaciones de porque se valoran esas aptitudes hoy en día en el trabajo.

                                                     
A lo largo de nuestra historia ya nos encontramos con hombres y mujeres que actuaron sin escrúpulos para alcanzar poder (político o económico) ejerciéndolo con frialdad y crueldad. Probablemente el origen más cercano de esta “vocación” lo encontramos en una obra literaria que se convirtió en un tratado de doctrina política: El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo. En esta obra, Maquiavelo presenta a César Borgia, como el prototipo del hombre que se encumbra a través del infortunio de otros, utilizando la intriga, la manipulación y el terror.

 “House of Cards” y su protagonista, Francis Underwood, es un caso muy claro y ejemplificador y es bastante significativo que algunos medios de comunicación hayan publicado artículos elogiando el ESTILO DE LIDERAZGO del personaje protagonista. Tengamos en cuenta que se trata de un personaje de ficción y por lo tanto los creadores han perfilado un personaje a la medida de sus intenciones (sobre todo crear audiencia). Francis Underword tiene los rasgos necesarios para ser clasificado como un PSICOPATA INTEGRADO O SUBCLINICO (o psicópata no criminal) con marcados rasgos narcisistas. La primera vez que se apuntó a la existencia de este segundo tipo de psicópata como una categoría separada fue en el libro “Dies Psychopathisen Persönlichkeiten” del psiquiatra Kurt Schneider. Consideraba que fuera de los casos de psicópatas criminales era posible que personalidades de este tipo vivieran al margen de la actividad delictiva y tuviesen una vida social normal. Fue el quién observó que las personalidades de este tipo tenían un gran éxito en determinados campos para los que se encontraban especialmente dotados por sus características personales y de comunicación.

¿Qué rasgos de este trastorno de la personalidad son lo que muestra el personaje interpretado magistralmente por Kevin Spacey?

1.- Falta de empatía, gran crueldad e insensibilidad hacia otras personas.
2.- Gran capacidad verbal y encanto superficial.
3.- Una gran autoestima  y auto valía exagerada (narcisismo).
4.- Constante necesidad de obtener estímulos.
5.- Tendencia al aburrimiento.
6.- Miente de manera patológica para logar sus fines.
7.- Manipulador.
8.- Ausencia total de culpa o de cualquier tipo de remordimiento.
9.- Afectividad frívola, con una respuesta emocional superficial.
10.- Vida sexual promiscua.

Ese encanto superficial es el que lo hace simpático y atractivo para el público, a pesar de ser un personaje cruel, manipulador y sin escrúpulos.

Sin embargo hay una serie de rasgos que no cumple:
1.- Estilo de vida parasitario.
2.- Falta de control sobre la conducta.
3.- Falta de metas realistas a largo plazo.
4.- Actitud impulsiva.
5.- Comportamiento irresponsable.

Precisamente los rasgos que no se dan en este tipo de psicópatas, son lo que hacen que se les denomine integrados, pudiendo afirmar aunque no de modo definitivo que probablemente se deba a una mayor inteligencia y a un mayor control de los impulsos, hechos que les permiten actuar de una manera más fría y calculadora, sin llegar a cometer ilícitos tipificados penalmente.

Francis Underwood es otro psicópata de ficción (uno más) sin empatía, cruel, que sólo se mueve por sus propios intereses y que no tiene ningún reparo en mentir, manipular e incluso matar a aquel que se interponga entre él y sus ambiciones. Sorprende que en la prensa lo pongan como “ejemplo de liderazgo”. Atención! No es un líder, es un psicópata, que consigue sus metas porque no le importan los demás, ni le importa los actos o acciones que tenga que llevar a cabo para conseguirlas. Para este tipo de sujetos, el fin si justifica los medios, a cualquier precio. Para  ellos todo vale, absolutamente todo. No hay reglas del juego, solo objetivos a conseguir, siendo capaces de eliminar cualquier obstáculo.

Sin embargo este tipo de sujeto antisocial está muy extendido en las altas esferas económicas y políticas. Y esto es lo que realmente nos debe preocupar a todos, porque no son un ejemplo a seguir. Este tipo de personas son las que han arruinado a miles de pensionistas, a miles de ahorradores o esclavizan niños y mujeres o inician una guerra creando sus propios motivos. Los psicópatas corporativos, políticos y religiosos, arruinan economías, sociedades y países enteros. Cualquier acto que sirva a sus propios intereses y alimente su exacerbado egocentrismo es válido, sin importar el daño causado a otros seres humanos porque para ellos somos solo cosas. Evidentemente no todos los directivos, grandes hombres de negocios y dirigentes de grandes multinacionales son psicópatas, pero en ese ambiente están como pez en el agua. Es su hábitat y hay más de los que pensamos.
                                                                                                                          
Nuestra responsabilidad como seres sociales que somos, es entender esta patología y no aplaudirla, ni admirarla ni mucho menos querer imitarla. Está claro que solo se trata de una serie de ficción y que su último fin es entretener y obtener audiencia (es decir ganar dinero). Pero el público debería entender que es lo que está viendo. Está claro que en la sociedad competitiva del siglo XXI el éxito y el liderazgo profesional es la meta de muchas personas, pero no deben lograrse por cualquier medio, ni debe transmitirse ni aplaudirse que hay un camino que no es el correcto para hacerlo. Los métodos de Francis Underwood no nos pueden servir de ejemplo, porque lo que se transmite a los jóvenes ambiciosos y a los no tan jóvenes es un mensaje erróneo de lo que es el liderazgo y de la forma de llegar al éxito.



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