Psicosis

Por Cristian Salomoni
“Cuando más elaborado sea el malo, mejor será la película” decía Alfred Hitchcock, y el perfil psicológico de Norman Bates en Psicosis es uno de lo mas elaborado del cine.
Para poder explicar su conducta criminal tenemos que investigar en su pasado y en su entorno familiar. Algunas información nos llaman la atención. Norman era un niño sensible que vivió la experiencia del abandono del padre y se encuentra aislado en el Motel de familia: su prisión pero también su único refugio (como se nota en los diálogos con Marion). La madre (que no a caso se llama Norma) trasmite a su hijo un odio hacia a los hombres. Ella desahoga sus neurosis hacia su hijo, sometiéndolo a una relación de dominación y castración total, impidiendo su crecimiento mental al martirizarlo con sentimientos de culpa. Para lograr esta sumisión, lo ha educado con la creencia de que si algún día llega a abandonarla, al igual que lo hizo su padre, por otra mujer, algo terrible sucederá.
La madre de Norman es una mujer egocéntrica, tirano, frustrada sexualmente, que se refugia en la religión como una forma de evasión a sus pulsiones y transmite a su hijo la idea de que todo lo funesto de esta vida es consecuencia de excesos en el sexo, lo cual es un gran pecado.
Sin embargo la madre de Norman encuentra un hombre y para el fue como una traición y es entonces cuando todas las enseñanzas torcidas de su madre repercuten en su propio perjuicio. Ha enseñado a Norman que “todas las mujeres son unas perras” y que por ello debe alejarse para que no lo mancillen, y de pronto, ella es la que se convierte en la “perra” al buscarse un hombre que le haga todas esas cosas sucias de las que renegaba. La situación funciona aparentemente durante un tiempo, pero la crisis empieza cuando Norman descubre a su madre y a Joe Casidy haciendo el amor. Los envenena con estricnina y no a caso con este veneno que suele matar a muchos perros (como repite también el policía que describe el presunto suicidio de la madre de Norman “una muerte de perro”).
Al no poder soportar el dolor y su carga de remordimientos, se opera en Norman el desdoble de su personalidad; si bien desde antes ya se prefiguraba la existencia de dos personalidades, una la del adulto con motivaciones sexuales y otra la del niño que reprime esos impulsos (en la peli se descubre que Norman dormía todavía en el mismo cuarto con los juguetes de cuando era pequeño), ante la muerte de Norma surge una tercera personalidad, la de la propia madre; es decir, Norman se convierte en su madre, a la cual desea conservar viva por medio de sus sentimientos de culpa por haberla matada.
No le bastó colmar este inmenso remordimiento con el robo del cadáver de la madre, tenia que “desarraigar” esta culpa: empezó a hablar con ella, incluso haciendo conversaciones, hasta llegar a ser solo y exclusivamente ella, caminando usando su ropa y una peluca de mujer para mejorar aún más la ilusión. A partir de este punto, la mente de Norman Bates se desquicia por completo, aunándose a sus diversas perversiones la necrofilia, el voyerismo (única modalidad para excitarse), el alcoholismo (este último elemento sólo tratado en la novela). Será el cuerpo desnudo de Marion que empalmará esta situación de personalidad múltiple: el sintió una fuerte atracción por ella que causó los celos de la madre que la mató. Norman no se da cuenta de nada, es como se si levantara de un sueño porque era la madre que actuaba, será el que tendrá que limpiar las huellas y esconder los cadáveres para que no descubren los delitos de su madre.
Ahora los diagnósticos que se pueden hacer son dos, teniendo en cuenta es Norman es un perfecto psicópata pero atípico. El primero y que gusta mucho al cine es de Trastorno de Identidad Disociativo, ósea de personalidad múltiple: “tenemos al menos dos personalidades que controlan alternativamente al sujeto, pudiendo alguna de ellas ser consciente de lo que hacen las otras. Existe una personalidad dominante que tiene más fuerza que las otras, pero todas son algo interno y respectivamente, cada una de ellas constituye en su momento el “yo” del sujeto”. Pero esto no concuerda al cien por cien con lo que le pasa a Norman.

El otro diagnostico puede ser de esquizofrenia, por lo que son las ideas delirantes que aquí consisten, como dice el DSM IV (el manual para diagnosticar los trastornos mentales, la biblia de los psiquiatrías) en “una voz que comenta continuamente los pensamientos o el comportamiento del sujeto, o si dos o más voces conversan entre ellas”. Y Hitchcock (con la misma técnica usada en Marnie cuando regresa al estado infantil) para mostrar estas ideas delirante utiliza la voz aguda de la madre, el chillido de una mujer histérica salir de la garganta de Norman, así como sus conversaciones entre ellos y la ultima con el espectador al final de la película cuando Norman hay un plano de la cara de Norman sonriendo y aparece el esqueleto de la madre que ya tenia todo el control, había llegado ser la parte mas fuerte (Norman que siempre subía las escalera normalmente empezaba al final de la película a subirla con movimientos muy femeninos). “Norman Bates ya no existe” dice el psiquiatra que habla con Norman después del hallazgo de la madre momificada “ahora la otra mitad tiene el poder y ahora para siempre, fue la madre a contarme la historia”. La hermana de Marion preguntará si ha sido Norman ha matar a su hermana, el contestará “Sí, y no, porque ha sido la madre”. No cabe la duda que este cuadro clínico es complicado, Hitchcock no quería hablar de una enfermedad en particular, seguro que describió un perfil psicótico no curándose mucho de lo que son los criterios diagnostico en el DSM IV.


También te puede interesar