Nacimiento de la Toxicología como Ciencia Forense. primer Caso Judicial de la Historia donde se Aplicó la Toxicología como Prueba Pericial: Marie Lafarge

Por Paz Velasco de la Fuente (España)

Ningún arma implica tanta premeditación como el veneno. Antiguamente era muy difícil demostrar que alguien había sido envenenado. Una manera simple pero cruel de averiguarlo, era dar de comer a un animal lo mismo que había comido la víctima. Si el animal moría, quedaba demostrado el envenamiento.  En el siglo XIX el veneno más usado fue el arsénico, camuflado como remedio contra las epidemias del cólera. Fue la época dorada de las envenenadoras ya que ellas elaboraban las comidas introduciendo esta sustancia en los alimentos. Sin embargo en 1840 todo cambio y la toxicología forense subió al estrado por primera vez en la historia, pudiendo así detectar el veneno en el cuerpo y declarando culpables a estas mujeres de asesinato.
Charles Lafarge, sufre una gran agonía y tras semanas con nauseas y vómitos fallece. En el certificado de defunción consta que la muerte se ha producido a causa del cólera, enfermedad muy corriente en aquella época y con los mismos síntomas. Sin embargo una amiga de la familia observó una conducta sospechosa en su esposa, Marie Lafarge, al verla añadir una especie de polvos a una de las bebidas que preparó a su marido. Guardó parte de los restos de esta bebida y así dio comienzo la investigación criminal. Llevaron los restos a los doctores los cuales analizaron los restos de la bebida con una técnica muy rudimentaria en aquella época, para detectar un veneno en concreto: el arsénico. Mezclaron estos restos con acido clorhídrico y acido sulfúrico y calentaron dicha mezcla. Si desprendía olor a ajo es que en los restos había arsénico. Así el olor ajo fue suficiente para detener a Madame Lafarge, siendo acusada del asesinato de su esposo por envenenamiento con arsénico. Sin embargo, los fiscales se encontraron con un problema: tenían muchas pruebas circunstanciales, pero ninguna prueba sólida.
Incluso hoy en día, la única manera de saber si alguien ha sido envenenado es encontrando el veneno en el cuerpo, ya que no hay ninguna manera de relacionar el veneno con el asesino. Por lo tanto el fiscal necesitaba hallar un método fiable para demostrar que había veneno en el cuerpo de Charles Lafarge, a pesar de que todo apuntaba a que Madame Lafarge era culpable. Para ello utilizaron el test de Marsh (1794-1846), test que permitía detectar el arsénico. Esta prueba causó un gran revuelo en la comunidad científica, y el tribunal no dejaba de preguntarse si con este método se podría demostrar que Marie Lafarge había asesinado a su marido.
Este fue un caso de gran relevancia ya que fue la primera vez que se lograron dos objetivos: detectar el veneno en el cuerpo y determinar la cantidad del mismo que había sido administrada para matar a una persona. Dos químicos instalaron el laboratorio en la sala del tribunal en Tulle, puesto que para tener credibilidad debía realizarse a la vista de todos. Nunca antes se había hecho una prueba de envenenamiento ante un tribunal. Los químicos tenían un trozo de estómago del fallecido extraído durante su autopsia. Si había ingerido arsénico, la pared de su estómago lo demostraría. Sin embargo, tras hacer el experimento con diferentes ácidos, llegan a la conclusión de que no había restos de arsénico. Inmediatamente el fiscal consideró que los químicos habían cometido un error al hacer la prueba. El fiscal hizo la siguiente pregunta a los químicos: ¿se ha analizado el ponche de huevo o los restos de comida que Marie Lafarge daba a su marido? Estos contestaron que si y dijeron que habían encontrado arsénico suficiente para matar a diez personas de modo que los alimentos que ingería sí contenían arsénico, pero al parecer no había restos de arsénico en su cuerpo.
Tanto el fiscal como el juez consideraron que para solucionar definitivamente el caso se llamara al mayor experto en aquel momento para que volviera a realizar dicho test: el Dr. MATEU ORFILA (1787-1853). Orfila estudió durante mucho tiempo el veneno, como identificarlo y ya conocía el test de Marsh. Con 24 años escribió su primer tratado de toxicología química y en el momento del juicio había escrito 3 libros más sobre el tema. No era consciente de que el test que iba a realizar seria pionero de una nueva rama de las ciencias forenses. Lo primero que hizo fue revisar todo lo que habían hecho con anterioridad y llegó a la conclusión de que el test se había practicado de manera errónea, afirmando en declaración jurada ante el tribunal que todo lo que se había hecho hasta ese momento era inútil.
En 1840 no existe nada parecido a la toxicología forense y en esa época, al igual que hoy en día los resultados de las pruebas son tan fiables como lo son las personas que los llevan a cabo. Llegado a este punto tanto la fiscalía como la defensa están de acuerdo en realizar un segundo test. El juez ordenó la exhumación del cadáver de Charles Lafarge. Habían pasado casi 9 meses desde su muerte, de modo que el cuerpo estaba muy deteriorado. Llevaron al tribunal algunas muestras que tomaron de los órganos, para que el público observara los procedimientos a seguir en la propia sala del juicio. Orfila trabajo de modo metódico: tomó todos los elementos del caso, analizó cada uno de ellos con sumo cuidado no dando nada por sentado, puesto que su trabajo consistía en obtener resultados científicos.
La primera vez que se aplicó el test de Marsh los químicos solo analizaron una parte del estómago. Sin embargo Orfila se preguntó si quizás el arsénico no estaría repartido en diversas partes del cuerpo: hígado, intestinos o cerebro. Llevo el test a límites que Marsh no podía ni haber imaginado y fue analizando metódicamente todo el cuerpo, poco a poco hasta que fue deduciendo donde podía estar el veneno. Después de varias horas trabajando a la vista de todos, anuncia que ha encontrado arsénico metálico en todos los órganos de Lafarge, hasta en el cerebro donde había encontrado grandes cantidades así como en todo el sistema digestivo. El veneno había sido ingerido. Con esta prueba Madame Lafarge fue declarada culpable y por primera vez en la historia se condena a alguien gracias a la toxicología forense al demostrar que había envenenado a su marido. El fiscal destacó durante su alegato que “por fortuna, la investigación de los casos de envenenamiento ha contado en los últimos tiempos con la revolucionaria ayuda de la química. Tal vez la acusada no estaría ante este tribunal si la ciencia, casi milagrosamente, no hubiese dado con la posibilidad de descubrir el veneno en lugares hasta hoy ocultos para nosotros: en las mismas víctimas, en los cadáveres”.
El Dr. Mateu Orfila propició la introducción de los análisis científicos como prueba en los juicios y se ha ganado el apodo de “padre” de la toxicología forense. Así el caso Lafarge allanó el terreno para que la toxicología forense se convirtiera en una herramienta de las investigaciones criminales.
Actualmente la toxicología forense es la rama de toxicología que estudia los métodos de investigación médico-legal en los casos de envenenamiento y muerte. Un toxicólogo forense debe considerar el contexto de la investigación, particularmente cualquier síntoma físico que se haya presentado, y cualquier otro tipo de evidencia recolectado en la escena del crimen que pueda ayudar al esclarecimiento del mismo, tales como recipientes con medicamentos, polvos, residuos y otras sustancias químicas disponibles. Con dicha información y con las muestras de evidencia, el toxicólogo forense debe entonces determinar que sustancias tóxicas están presentes en ellas, bajo que concentraciones, y cual serían los efectos de dichas sustancias en el organismo humano.

BIBLIOGRAFIA:

·         PELTA, ROBERTO. El veneno en la Historia. Espasa Calpe S.A, Madrid. 2000. ISBN 84-239-9833-9, página 167 a 173.
·         REPETTO JIMENEZ, MANUEL y REPETTO KUHN, GUILLERMO. Toxicología fundamental. Ediciones Díaz Santos, 4ª edición. 2009. ISBN 978-84-7978-898-8. Capítulo 1.

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