La escena del crimen simulada

Por Mónica Ballester
Se habla de escena simulada cuando en la misma nos encontramos con una alteración intencional de un crimen o de una escena de un crimen con el objetivo de desorientar a la policía y frustrar la investigación criminal. Uno de los principales cometidos en la investigación de la escena de un crimen es determinar el motivo de la misma, no obstante, con la escena simulada intencionalmente por el autor, esta investigación se complica, o al menos es lo que el autor pretende. Douglas y Munn escribieron que hay dos razones para simular una escena: reorientar la investigación para que no se centre en el sospechoso más lógico, y proteger a la víctima o a su familia. Si el investigador cree que la escena ha podido ser manipulada, lo primero que debe preguntarse es: por qué la persona ha cometido el delito. Puede ser por avaricia, es decir, por un deseo intenso de bienes, como por ejemplo cuando alguien simula que otra persona ha matado a un familiar del que va a heredar. También puede ser por ira o venganza, cuando existen fuertes sentimientos de hostilidad acompañados con un deseo de venganza. Finalmente puede ser por atención, principalmente se asocia este motivo con casos de falsa alegación de agresión sexual, donde la víctima simula que ha sido agredida para ganar la atención de los demás.
La siguiente cuestión que el investigador deberá resolver, es: por qué el autor del delito manipuló la escena para hacer creer algo que no es, intentando engañar a los investigadores. Las formas de simular la escena hacen referencia a los siguientes engaños. Respecto a la manera u origen de la muerte, lo que llamamos la etiología: homicidio, suicidio, accidente o muerte natural. Con respecto a la causa de la muerte, es decir, la razón de la misma y con respecto al motivo para el crimen original: venganza, avaricia y atención. Estos motivos pueden ser: la auto- preservación, es decir, evitar ser capturado engañando a la policía, o bien evitar la vergüenza.
Según Geberth, el tipo más común de simulación ocurre cuando el autor cambia los elementos de la escena para que un homicidio aparezca como un suicidio o un accidente. Pero, ¿cuáles son realmente los pasos principales a seguir para averiguar la simulación de una escena? Un estudio comprensivo de la misma, analizar en profundidad a la víctima, identificar y documentar todos los indicadores de simulación, identificar y documentar todos los posibles motivos para el acto original y para la simulación de la escena, determinar quien podría haberse beneficiado del acto original y de la simulación. Hay que considerar en una escena manipulada dos fuentes básicas: la derivada de la escena y la derivada de la víctima. ¿Por qué es tan importante comparar a la víctima con la escena? Muy sencillo, para comprobar si esa víctima “encaja” con esa muerte. Ciertos autores afirman que un delincuente que simula una escena, generalmente comete errores porque sus actos reflejan su idea de cómo parece una escena donde se ha cometido un crimen y están tensos preparándola. La simulación de la escena puede contener errores o inconsistencias de varios tipos; algunas están centradas en la víctima, otras en el lugar inmediato y otras en lugares más distantes. No obstante, el investigador debe analizar en profundidad la escena, la víctima y determinar si existen esas inconsistencias. Ejemplos de inconsistencias puede ser que parezca que una víctima se ha emborrachado porque así lo ha querido simular el autor, y esa víctima nunca bebía alcohol por algún problema medico. 
A continuación explicaré un ejemplo concreto de escena simulada:
Un policía militar recibió la llamada de una mujer histérica que le dijo que su marido había fallecido. Informó que al regresar de comprar, encontró a su marido acuchillado.
os investigadores hallaron al hombre tendido en el dormitorio con una herida de cuchillo junto a su clavícula derecha. El cuerpo estaba desnudo excepto por las botas, los calcetines y un cinturón de cuero. Junto a su cuerpo se encontraban los siguientes objetos: una barra de ejercicios, una cuerda y un consolador. La sangre producida por la herida era muy escasa, más producto de la fuerza de la gravedad que de la cantidad que se esperaría que saliese si la víctima hubiera estado viva cuando se le produjo la herida.
Los investigadores reconocieron la escena como producida por un juego de autoerotismo que acabó en la propia muerte del hombre. La mujer acabó confesando que cuando llegó a casa encontró a su marido muerto colgado de la barra de ejercicios: pretendía satisfacerse con la sensación de aumento de placer erótico que se produce en esos momentos previos a la asfixia, cosa que lograba colgándose de la cuerda. Luego ella lo descolgó y lo apuñaló para que la policía creyera que había sido asesinado.
Vemos aquí la importancia no solo de la propia víctima y lo que puede decirnos en cuanto a posición de la misma, heridas etc. sino también a, como he nombrado anteriormente, la importancia del lugar inmediato del hecho y los objetos o elementos que en él encontramos.
Bibliografía
“Perfiles Criminales”. Vicente Garrido 2ª edición Ariel.



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