La Criminalística en México

Por Jesús López Leyva. (Sinaloa, México)
“No hay crimen perfecto”, reza un viejo y conocido adagio criminalístico, en virtud de que el autor del delito casi siempre deja huellas, vestigios o indicios de su perpetración.
La criminalística especializada, es una ciencia relativamente nueva creada por el doctor austriaco Hanns Gross en 1892. Fue dada a conocer en 1894 a partir de la publicación del "Manual del juez", y traída a México en 1900. En términos generales, es una ciencia penal que auxilia con sus conocimientos, métodos y técnicas a los organismos encargados de la procuración e impartición de justicia. Tiene su antecedente más remoto en la Dactiloscopia que se refiere al estudio de las impresiones dactilares como forma de identificación de criminales o de personas comunes.
El doctor Hanns Gross. Nació en Austria en 1847, fue juez de instrucción y profesor de derecho penal. Fue el primer autor que hizo referencia a los métodos de investigación criminal; la elaboración del Manual del juez le tomo 20 años y aglutina una serie de técnicas del interrogatorio, levantamiento de planos, diagramas, participación de peritos y grafoscopía, entre otras cosas.
Debo destacar que otros precursores de esta ciencia fueron: Alphonse Bertillon con su método antropométrico de identificación criminal. Otro destacado criminalísta en el área de la dactiloscopia fue Juan Vucetich, que estableció el sistema dactiloscópico de impresiones digitales, más aceptado universalmente.
En 1904 en México, Carlos Roumagnac escribió los primeros fundamentos de antropología criminal en base a estudios realizados en la antigua cárcel de belén del Distrito Federal. Este mismo personaje creó el servicio de identificación criminal en la inspección general de la policía de la Ciudad de México. Posteriormente en 1920, el profesor Benjamín Martínez formó en la Ciudad de México el gabinete de identificación y el primer laboratorio de criminalística. En 1938, el doctor José Gómez Robleda, uno de los más destacados criminalistas que ha dado México, siendo director de servicios periciales, introduce la aplicación de la criminalística en la investigación de los delitos en la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal.
En la actualidad, es necesario que los operadores del nuevo sistema de justicia penal, no nada más conozcan de derecho penal, sino que también se involucren en el estudio teórico práctico de las ciencias penales que abarcan las siguientes ciencias: Antropología criminal, psicología criminológica, criminología, victimología, penología, sociología criminal y específicamente la criminalística, que es "la ciencia del pequeño detalle". Al menos conocer lo más elemental de estas ciencias, porque no es cierto que el juez sea el perito de peritos. Esto permitirá que los órganos de procuración e impartición de justicia tengan más capacidad inductiva y deductiva, para poder resolver acertadamente los problemas que se les presenten.
La investigación criminalística se fundamenta en el estudio científico de los indicios. Es el conjunto de procedimientos aplicables en la búsqueda, descubrimiento y verificación científica de un delito en particular y del presunto responsable. El fin de la criminalística consiste en el descubrimiento del delito, del delincuente y de la víctima del delito. El doctor Alfonso Quiroz Cuarón la define como la “ciencia auxiliar del derecho penal que se ocupa del descubrimiento y verificación científica del delito y del delincuente”. El doctor Rafael Moreno González, criminalísta contemporáneo, nos da a mi juicio el concepto más acertado: "criminalística, es la disciplina que aplica fundamentalmente, los conocimientos, métodos y técnicas de investigación de las ciencias naturales en el examen del material sensible, significativo relacionado con un presunto hecho delictuoso con el fin de determinar, en auxilio de los órganos encargados de administrar justicia, su existencia, o bien reconstruirlo, o bien señalar y precisar la intervención de uno o varios sujeto".

Esta ciencia tan importante en la investigación de los delitos, debe de dar respuesta a las siete preguntas de oro de la investigación criminal, que son las siguientes: ¿Qué?, ¿Quién?, ¿Dónde?, ¿Cómo?, ¿Cuándo?, ¿Por qué? ¿Con qué? Mucho podría decir sobre esta ciencia tan importante, que adquiera relevancia porque convierte el indicio en evidencia probatoria, ya sea para condenar al responsable o absolver al inocente del delito.

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