Intoxicación etílica aguda y posibles tratamientos. Nociones básicas

Wakinaki P.L. Cádiz (España)

Evidentemente no hace falta repetir que el alcohol es la droga más extendida del mundo. El alcohol etílico, aceptado socialmente por decenas de países, líquido incoloro cuya fórmula responde a C2H5OH (etanol), se puede mezclar con agua, es volátil y adquiere un sabor quemante en estado puro y agradable si se conjuga en forma de bebida.
Obtenido a través de un proceso de fermentación de frutos ricos en azúcar y con procesos de destilación posterior (licores). Entre los tipos de alcohol podemos distinguir el metílico (tóxico) y el etílico (no tóxico).

Generalmente cuando apreciamos cualquier envase de bebida alcohólica la cantidad de alcohol viene expresada en % de volumen. Así, una bebida que tenga 40% de alcohol en volumen indica que de cada 1000 c.c. (1 litro) de dicha bebida, 400 c.c. son de alcohol puro. Si a esto añadimos que la densidad del alcohol (0,8 gramos/litro), bastará con multiplicar por 0,8 la cantidad en volumen de alcohol para conocer los gramos de alcohol que hemos ingerido.

Pero los problemas surgen cuando se produce una intoxicación etílica aguda, ante lo cual los servicios médicos tendrán que tener en cuenta una serie de cuestiones
  • Hay que mantener las constantes vitales, extraer sangre para comprobar grado de alcoholemia, glucemia y alteraciones metabólicas.
  •  Si la ingesta es reciente se puede realizar un lavado gástrico (es difícil pues el etanol suele absorberse muy rápido) y se debe evitar la deshidratación.
  •   Proteger el cuerpo ante posibles hipotermias y no suministrar excitantes.
  • Casos de intoxicaciones graves se recurrirá a la hemodiálisis.
  •  Se pueden realizar otras analíticas buscando otros tóxicos si no existe mejoría con los diferentes tratamientos.

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