Heridas por arma blanca. Serie coleccionable.

Por Roberto Ángel Lara (Ciudad de México)
Capítulo III.
Armas corto-punzantes.
La parte lesiva de los instrumentos corto-punzantes está constituida por una lámina más o menos estrecha terminada en punta y recorrida por una, dos o más aristas afiladas y cortantes; según el número de estas aristas, los instrumentos se llaman monocortantes, bicortantes o pluricortantes. Son producidas por elementos que tienen punta y por lo menos filo en uno de sus bordes o aristas; su acción cortante se ejerce al entrar y al salir. Puede manejarse mediante la directa acción agresiva de la mano aplicada en la empuñadura del arma o mediante lanzamiento a distancia. Son ejemplos de estas armas el puñal, el cuchillo de punta como la facción, la pica (dos hojas paralelas y un solo mango), y otros.
Mecanismo de acción.
El modo de obrar de los instrumentos corto-punzantes puede considerarse como la suma o término medio de los instrumentos punzantes y los cortantes, por cuanto actúan simultáneamente por la punta y por el filo o filos. En efecto, al abordar el cuerpo por la punta ejercen una acción en cuña en la forma dicha para los instrumentos punzantes.
Pero al mismo tiempo el filo (o filos) queda situado en posición óptima para cortar, es decir, en dirección casi paralela al sentido en que ejerce su acción de fuerza con que está dotado el instrumento.
Cuando se trata de instrumentos pluricortantes, al ir aumentando el número de aristas va disminuyendo el ángulo que forma cada una de ellas (salvo que se hayan vaciado las caras intermedias), lo que hace que su filo sea menos agudo. Si su número se multiplica excesivamente, llegaría a confundirse con el instrumento cilindrocónico típico de los instrumentos punzantes.
Características de la lesión:
Hoja plana y bicortante.
Cuando el instrumento posee una hoja plana y bicortante la herida que produce tiene la forma de una fisura, parecida a la de instrumento cortante, pero más profunda. Su dirección sigue la del diámetro transversal del instrumento y, por tanto, cambia según la posición de esté, con independencia de la orientación de las fibras elásticas de la piel. Puede no tener cola si el arma entró y salió perpendicularmente; tener una si al entrar o salir formó ángulo agudo; y tener dos si cada vez lo forma por un lado.
Hoja plana monocortantes.
Forma también una fisura, pero de sus dos extremos uno es más agudo y, a menudo, presenta una cola evidente, mientras que el otro es más romo, como redondeado. Esta diferencia entre los extremos de la fisura se difumina cuando la herida es perpendicular a la dirección de las fibras elásticas cutáneas, por lo que la retracción de los bordes de la herida se hace muy acusada y adquiere entonces una forma oval alargada. E estos casos basta aproximar los bordes de la herida para hacer evidente la diferencia de los ángulos.
Hoja gruesa monocortante.
Lo característico de este tipo de arma es la presencia de un lomo, opuesto al borde cortante. Como consecuencia, la herida forma un verdadero ojal, uno de cuyos extremos es agudo y en cola; el otro es casi cuadrado, por presentar dos pequeñas hendiduras debidas a los ángulos que el borde romo forma con las dos caras de la hoja.
Hoja pluricortantes.
El orificio de entrada en estos casos tiene forma estrellada, con tantas puntas como bordes cortantes posea el instrumento. Debe hacerse constar, no obstante, que a veces alguno de los bordes no marca su corte, por lo que no siempre se puede deducir de la herida la forma del instrumento. Es más, un mismo instrumento puede producir heridas con un número diferente de ángulos cuando hiere reiteradamente en una misma zona. Además de estos orificios típicos pueden encontrarse heridas atípicas. Las causas principales que dan origen a estas heridas atípicas radican en el instrumento o en la forma de producirse la herida. Por lo que respecta al instrumento deben señalarse aquellos cuya hoja es de superficie irregular y el corte, o cortes, desafilados, de los que son ejemplo representativo las limas. En esta caso el ángulo de la herida correspondiente al borde cortante no es muy agudo y no presenta cola, mientras en los bordes de la herida se observan numerosos y pequeñísimos desgarros. En cuanto a la forma de producirse la herida, le da carácter atípico el que la víctima o el arma se muevan, en cuyo caso la herida deja de ser rectilínea, describiendo una línea curva, quebrada o mixta.
Características de la herida:

Los bordes presentan característicamente labios, uno de los cuales presentan una mayor elongación e indica la posición de apoyo que muestra la hoja al ingreso a la superficie corporal. Presenta las coletas de ingreso y de salida, la cola de salida que es el extremo agudo que indica el lugar donde se ubicó el filo del arma, puede ser larga y superficial y también puede ser doble indicando un doble intento, la profundidad de las lesiones son de interés pues ayudará a establecer el largo del instrumento.


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