Factor genero de la criminalidad

Itzel Nafarrate
Los estudios hoy llamados de Género constituyen una de las innovaciones teóricas y políticas más importantes de la segunda mitad del Siglo XX. Uno de sus aportes más significativos, ha sido demostrar que los factores económicos, políticos y culturales afectan de manera diferente a varones y mujeres y, sobre todo, que el sesgo androcéntrico había conducido a ignorar a la población femenina asumiendo que sus necesidades eran las mismas que las de los varones.
Modelos teóricos de la delincuencia que reparan en la variable género.
1) La organización del género. Con este constructo teórico los variados aspectos de la vida social y de relación que se diferencian según el hecho de ser hombre o mujer. Integran esta dimensión las normas de género, el desarrollo moral, el control social, y la socialización diferencial. En este aporte se hace énfasis en el hecho de que las mujeres cometen menos delitos porque sus contextos de socialización, que obviamente las controlan más, enaltece valores vinculados al cuidado y a la precaución, además de la preocupación por mantener relaciones interpersonales basadas en el afecto.
2) La motivación para el delito. Estos autores argumentan que la motivación para delinquir es mucho menor en las mujeres, ya que su proceso de socialización diferencial favorece el desarrollo de un mayor nivel de auto-control. Las mujeres están menos predispuestas que los hombres a comprometerse y correr riesgos por la realización de actos antisociales, puesto que la conducta delictiva tendrá más costes sociales y morales para ellas; lo cual genera una suerte de tendencia a la contención que hace muy poco probable que se decidan por la opción delictiva. Si en algún momento las mujeres se vieran conminadas a la violación de la norma, uno de los motivos principales sería la protección de sus relaciones personales.
3) Las oportunidades para delinquir. Además, las mujeres tienen un limitado acceso a un número de oportunidades delictivas como consecuencia de la estructura patriarcal y el sexismo predominante en la sociedad, ya que ambos restringen la actuación de ellas en el mundo social. Este enfoque sostiene que, como consecuencia de su género, las mujeres tienen un acceso diferencial a experiencias y ambientes delictivos, y por tanto van a disponer de escasas oportunidades de aprender conductas antisociales. Igualmente sus actividades cotidianas y las diferencias de género en el mercado laboral, coadyuvan al poco contacto con oportunidades para delinquir.
4) El contexto del delito. El contexto según estos autores hace referencia principalmente a las características particulares del hecho delictivo, o sea, tanto a las circunstancias como a la naturaleza de esto hechos. Concluyen, dentro de su propuesta, que hombres y mujeres se diferencian en la manera en la que realizan sus delitos y en la situación que se genera en torno a éstos. Las diferencias entre géneros en cuanto al contexto y situación del delito, incluyen, por ejemplo, el hecho de que las mujeres utilicen en menor medida la violencia física, empleen en menor medida armas, elijan víctimas cercanas que forman parte de sus escenarios de relación, y pretendan obtener resultados o propósitos menos vinculados al dominio.

5) Factores físicos y biológicos. Los aspectos y dimensiones anteriores guardan relación, o se combinan, con las características físicas y reproductivas de ambos géneros. De tal modo, por ejemplo, que la menor fuerza física de las mujeres, o su papel en los procesos de reproducción, condiciona, en parte, tanto la estructura de género, como las motivaciones para delinquir, o el acceso a contextos del delito, así como el tipo de delito que llevan a cabo.


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