El síndrome postviolación

Por Wakinaki Pl Cadiz
Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), antigua neurosis de guerra descrita en soldados después de una guerra. Este es el símil al cual se asemeja, en lo esencial, las respuestas psicológicas y de comportamiento de mujeres que han sido violadas (aunque el espectro es más amplio)
Un estudio sobre más de 300 mujeres violadas concluyó que el 57,1 % desarrollaron un TEPT y que en el 16,5% continuaba hasta más de 15 años después.
El síndrome postviolación tiene características especiales, sobre todo en una segunda etapa: la de reorganización que sigue a la de desorganización, con síntomas psicológicos, físicos y fisiológicos semejantes a otros tipos de trauma.
Esta etapa puede ser muy variable y prolongarse por varios años, no ser progresiva y presentar recaídas sintomáticas. De vital importancia es la reacción de la propia familia de origen, su compañero, hijos…etc. Los sentimientos de culpa o vergüenza que se despiertan y los mecanismos de evitación o aislamiento de otros estímulos que se relacionen con dicho trauma, provocarán con frecuencia dificultades sexuales posteriores. (Pérdida de deseo, anorgasmia, conflicto conyugal…etc).
Otro estudio sobre 73 mujeres víctimas de violación en Francia demostró que la naturaleza incestuosa del abuso y el uso de violencia física predicen el TEPT crónico, produciéndose además problemas psicológicos derivados de la incapacidad para confiar (sentimiento de traición propio de las víctimas de incesto) y el cambio cognitivo completo frente a un mundo que se suponía seguro antes de la violación. (Darves-Bornoz y cols. 1999)
Para finalizar hay que destacar que la gravedad de la respuesta de la víctima se relaciona, con su propia personalidad, tipo de trauma y el apoyo que haya recibido.

BIBLIOGRAFÍA:
CANO, JULIA. Apuntes Psiquiatría Forense Universidad de Cádiz.


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