El modus operandi en los asesinatos seriales y su aplicación en la perfilación criminal.

Paz Velasco de la Fuente (España)
Al llegar a la escena del crimen es importantísimo analizar el modus operandi, así como la firma del delincuente. Con ambos términos nos estamos refiriendo a la EVIDENCIA CONDUCTUAL del hecho delictivo. Juan Enrique Soto, Jefe de la sección de Análisis de la conducta de la Policía Nacional dice que “las evidencias físicas pueden eliminarse, las conductuales no”.

Modus operandi es un término latino que significa “método o forma de operar”. Se refiere a la manera o método que ha usado el asesino para cometer su crimen, es decir las acciones y conductas que el autor o sujeto activo ha utilizado para consumar el delito.  De su estudio sacamos información sobre como mata ese asesino y observamos las características psicológicas que se pueden deducir de su forma de matar. El modus operandi por lo tanto responde a la pregunta de ¿cómo se ha cometido el crimen? El pionero en el uso del término modus operandi en el campo policial fue el mayor británico L. W. Atcherley, quien lo hizo con una finalidad eminentemente práctica.

La característica distintiva del modus operandi respecto a la firma (o sello personal) se basa en que todos los actos realizados por el asesino son necesarios para que se consiga el objetivo de la acción criminal, que es la muerte de la víctima (en el caso de los asesinatos seriales). Sin embargo la firma está compuesta por un conjunto de conductas que nos hablan de la motivación final por la que dicho asesino comete ese acto, mostrando las necesidades psicológicas o emocionales que pretende satisfacer con ese asesinato o crimen. La firma responde a la pregunta ¿Por qué se mata?

A diferencia de la firma, el modus operandi puede cambiar con el tiempo ya que es dinámico y evoluciona por la influencia del aprendizaje, de la experiencia  y las habilidades que el asesino o agresor va adquiriendo (se va perfeccionando) o bien puede cambiar porque el asesino busca emociones más fuertes, o simplemente cambia para protegerse y mejorar su seguridad exponiéndose menos a la policía o incluso para atenuar o aumentar el dolor de la víctima. Sin embargo en otros casos el asesino serial mantiene su modus operandi en el tiempo, como el caso del Ángel de la muerte Harold Shipman. En otros casos puede involucionar debido al deterioro mental, al uso de drogas o por el aumento de la confianza en sí mismo de que no lograran atraparlo, puesto que este exceso de confianza puede llevarle a cometer errores.

A la hora de elaborar el perfil criminológico, el análisis del modus operandi (y de la firma) es fundamental puesto que nos puede dar mucha información de ese asesino desconocido que buscamos, ya que nos ha dejado elementos visibles en la escena del crimen con los que trabajar y establecer el perfil de personalidad del autor.

¿Qué información nos da por lo tanto, el estudio detallado del modus operandi?
1.- Nos indica que momento del día elige el asesino para atacar a sus víctimas.
2.-  Su forma de matar nos muestra si se trata de una persona perfeccionista.
3.- Cómo se ha aproximado a la víctima, si mediante el engaño, o mediante la oportunidad. Por poner un ejemplo que todos conocemos, recordemos que Ted Bundy, fingía tener el brazo roto para así pedir ayuda a sus víctimas, poder atacarlas y meterlas en su coche. Por analogía, en la película El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1991) hay una escena en la que el asesino apodado por el FBI “Bufalo Bill” también pide ayuda a una joven, para meter un sofá en una furgoneta, fingiendo tener el brazo roto.
4.- Si es planificador y organizado. Jeffrey Dahmer era sumamente metódico. Se desplazaba a lugares de ambiente gay y ofrecía dinero a sus posibles víctimas para llevarlas a su apartamento. Allí drogaba a los muchachos y los mataba.
5.- Que zonas prefiere para abordar y atacar a la víctima: una zona solitaria, parking, vivienda de la víctimas, un coche o en el caso de Andrei Romanovich Chikatilo las estaciones de tren, etc.
6.- Podemos conocer sus habilidades, su profesión o si es especialista en un determinado conocimiento o materia. Esto fue muy importante para realizar el perfil criminal del conocido George Metesky  o Mad Bomber quien desde 1940 y durante 17 años puso un total de 37 artefactos explosivos caseros en distintos lugares de Nueva York.
7.- Cómo ha accedido a la escena del crimen y como se ha marchado de ella.
8.- Cuanto tiempo ha empleado en cometer la agresión o el delito, lo que nos puede indicar si es un sádico o si por el contrario mata de un modo rápido.
9.- Si ha utilizado elementos para evitar ser reconocido por la victima (llevar una máscara, vendar los ojos de la víctima, uso de capucha, preservativos) o bien para evitar ser capturado por la policía (guantes, evitar las cámaras de seguridad). Estos actos son una consecuencia de la evolución del modus operandi y se denominan actos de precaución.
10.- Si es posible que existiera una relación entre el agresor y la víctima, si se trata de una víctima elegida al azar, o si se trata de un tipo de víctima con el mismo perfil.
11.- Nivel intelectual del agresor.
12.- Arma utilizada y la fuerza necesaria para controlar a la víctima.
El modus operandi, según Vicente Garrido tiene tres metas: proteger la identidad del delincuente, consumar con éxito la agresión y facilitar su huida.

·         Bibliografía:
GARRIDO GENOVÉS, V. Perfiles Criminales: Un recorrido por el lado oscuro del ser humano. Barcelona. Ariel, 2012.
GARRIDO GENOVÉS, V. La mente criminal. La ciencia contra los asesinos en serie. Editorial planeta. 2007, 2014.
GARRIGA GUITART, D. Las legiones de Satán. Asesinos en serie del Islam. Tyrannosaurus Books, 2014.


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