Asesinos líderes de sectas o cultos destructivos (cult leaders killers)© 2ª Parte

Por Dra. Susana P. García Roversi (Buenos Aires-Argentina)
Perfil psicológico de un líder sectarista
• Es muy probable que posea rasgos socio o psicopáticos, trastornos esquizoides, o tenga un severo trastorno antisocial. Por lo general, se trata de personas muy manipuladoras y extremadamente persuasivas, pues buscan a aquellos que tienen personalidades vulnerables o que poseen carencias afectivas, por lo que su acercamiento les resulta agradable y reconfortante. Estos líderes captan a sus adeptos o seguidores, diciéndoles las “cosas que quieren oír”. Sin embargo, estos “maestros” buscan, en forma constante, su propia satisfacción narcisista.
• Este narcisismo maligno se caracteriza por sentimientos extremos de arrogancia, crueldad sádica, sospechas paranoicas y una carencia total de sentido de culpabilidad. Se creen predestinados para “algo especial” en la vida, lo que los diferencia de los seres “normales”.

• Su patológico cuadro antisocial se manifiesta en la despersonalización que siente respecto de los miembros de su grupo, aunque la disimula muy bien; ve a sus seguidores como simples objetos para lograr su cometido “mesiánico”, conseguir recursos o, cometer delitos. El líder no trabaja; los adeptos lo hacen para él, pues está en una búsqueda constante de poder económico o político.
• Suelen utilizar el sexo como arma por medio de su prohibición total (entre los adeptos; sólo se puede tener sexo con él) o el fomento de prácticas como la prostitución.
• Aislan al adepto de su familia, de sus lazos afectivos y le extraen todos sus bienes. Para ello, “destruyen” la identidad de su seguidor y desestructuran su personalidad, para utilizarlo (cosificación). Es usual el cambio de nombre de los seguidores.
• El líder es completamente consciente de sus actos y no posee remordimientos. Lo único que le interesa es satisfacer sus propios impulsos, y “demostrarle al mundo” –en realidad, a sí mismo– quién es, a qué ha venido y cómo el mundo está en deuda con él.
• Es usual que consuma alcohol, psicofármacos o estupefacientes, debido a su autoestima distorsionada –generalmente, poseen un historial de rechazo de la sociedad hacia ellos–.
• Tienen una necesidad extrema de reconocimiento y aceptación ciega de sus seguidores y ven a los demás (y hasta a sus propios adeptos que “osan” cuestionarlo o dudan de sus “enseñanzas”) como “enemigos a destruir”, lo que demuestra una gran intolerancia a todo aquello que “se sale” de los preceptos que impone. Se valdrá de sus habilidades en el trato personal y personalidad manipuladora para disimular, en un principio, con todo aquel que no lo conoce; sin embargo, la bestia violenta que lleva dentro saldrá por sí sola más adelante.

• Líderes hay muchos. Se autodenominan “gurú”, “maestro”, “pastor”, “reverendo”, “profeta”, “padre”, entre muchos otros altisonantes términos. Todos, en mayor o menor medida, pretenden ejercer un poder divino. Ello significa que el líder lo sabe todo y lo prevé todo; su dominio es tal que hasta el hecho más irracional es aceptado. Ser líder no es malo; ser líder fanático, y consecuentemente destructivo, sí lo es.
• Estos personajes mesiánicos, carismáticos, con un gran encanto personal y gran poder de atracción, poseen lo que los psicólogos llaman “síndrome paranoico expansivo” que lo convierte en dueño del cuerpo y el alma del adepto, y de sus bienes y los de su familia, si es posible.
• Otra característica de los líderes sectarios es que tienen una personalidad paranoide (según Sigmund Freud, los delirios paranoicos se basan en deseos o temores y los principales son: el de persecución, de injusticia, de tipo erótico y el delirio de grandeza). Si poseen una sociopatía bien instaurada, buscará satisfacer sus impulsos erótico-sádicos en la destrucción “del otro” pero, a causa de su megalomanía, no podrá hacerlo él mismo o sobre una sola persona. Tendrá que hacerlo masivamente, y es, allí, cuando enviará a sus seguidores a cometer diversos delitos, llegando a homicidios múltiples, como fue el caso de Charles Manson, Adolfo Constanzo o Jeff Lundgren; los inducirá a suicidios colectivos –personales o “asistidos”, tal el caso de Jim Jones) o actos que pueden llegar a ser denominados como “terrorismo doméstico” (Shoko Asahara). El líder sociópata busca cobrarle al mundo su rechazo, a través de la movilización de grandes grupos de personas, intentando dejar su huella por medio de acontecimientos de destrucción masiva.
Perfil psicológico de un adepto potencial.
Pero “una moneda tiene dos caras” y todo líder de una secta destructiva debe tener, obligatoriamente, adeptos para cumplir con su cometido.
Generalmente, se trata de personas que se hallan inmersas en alguna crisis –o secuelas¬–, vulnerables y en búsqueda desesperada de pertenencia a algún grupo social, puesto que el que los alberga –su vecindario, iglesia, familia o allegados– “no comprenden sus problemas”. Pero, es indispensable señalar que una crisis no es señal de una psicopatología; es, simplemente, un estado de desorganización que sufre el individuo por un elemento externo o interno que ha tenido lugar en su vida. Si bien todos podemos sufrir una crisis, también somos participantes activos en su superación. En otras palabras, podemos crecer o “hundirnos”, en directa dependencia con nuestros recursos internos, o mediante recursos externos, recibiendo la ayuda profesional adecuada. Por ello, los líderes de este tipo de sectas destructivas pueden enfocar el reclutamiento de adeptos a dos tipos de individuos: los que se encuentran en plena crisis y los que no supieron o no pudieron superarla, y se encuentran en una etapa vulnerable.
Entre los principales factores de vulnerabilidad que se dan, especialmente, en los jóvenes se ve:
• Un sistema familiar disfuncional: escasa o nula comunicación entre los miembros de la familia; escasos control o límites por parte de los padres hacia los hijos.
• Conflictos paterno filiales o matrimoniales continuos.
• Alto nivel de insatisfacción o de angustia.
• Tendencia a una personalidad dependiente.
• Carencia de autocontrol o de dirección interna.
• Tendencia al aislamiento y creencia instaurada de “incomprensión de los demás”.
• Exacerbada tendencia al idealismo.
• Ingenuidad, curiosidad por lo “nuevo e inexplorado”, conflictos de identidad e indecisión.
• No obstante, no todo individuo tiene que vivir una crisis para ser reclutado; pueden ser personas con un alto grado de inseguridad y con trastorno de personalidad dependiente
Frases de algunos líderes de cultos. 
• “Si tu mente te trae problemas, entrégamela. A mí no me traerá problemas” (Sun Myung Moon, líder de la secta Moon);
• “Jesucristo ahorra, Moisés invierte y el Gurú gasta” (Osho, leyenda que figuraba en sus más de 90 automóviles Rolls Royce–);
• “La sociedad ha sido injusta conmigo. Mataremos a cualquier cerdo que esté en la casa. Entren y atrápenlos” (Charles Manson, hablando a “la familia”; testimonio en juicio);
• “Yo no he matado a nadie. No he ordenado que maten a nadie. Esas criaturas que van por ustedes con sus cuchillos son sus hijos. Yo no les enseñé nada; lo hicieron ustedes” (Charles Manson, palabras durante el juicio);
• “Usted no lo entiende. Lennon, el profeta, me dijo: «Charlie, levántate; ¡degüella a esos cerdos que se lo pasan bomba en sus mansiones de Hollywood! Los tiempos han llegado. ¡Tú eres el Hijo del Hombre y el Ángel Exterminador...!»” (ídem anterior);
• “Si se diera el caso, ¿darías la vida por el maestro?” (Jim Jones a un niño de la secta); 
• “Demasiada gente mira esto en vez de mirarme a mí” (frase de Jim Jones, mientras arrojaba al suelo una Biblia, a la que llamaba “el Libro Negro”);
• “Nosotros, en el Templo del Pueblo, hemos sido objeto de hostilidades por parte de varias agencias del gobierno de Estados Unidos y estamos llegando rápidamente al punto en que se agotará nuestra paciencia (carta enviada por Jim Jones a cada a uno de los senadores y representantes de Estados Unidos, en marzo de 1978);
• “Dudo de que puedan publicar la verdad. Si lo hicieran se verían en problemas. La prensa se ensaña con cualquiera que tenga un estilo de vida diferente” (Jim Jones a los periodistas que acompañaron al senador Ryan en su inspección a Jonestown).

FUENTE: García Roversi, Susana P., “Asesinos Múltiples 1”, Colección “Sin Piedad”, vol. 1, Grupo Editorial HS, Buenos Aires, 2010.


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