Amor y Muerte. Mujeres Enamoradas de Asesinos: La Hibristofilia

Por Paz Velasco de la Fuente
“El amor no se asusta de nada”
                                                                       Séneca
A pesar del terror que causan a toda la sociedad, las numerosas muertes llevadas a cabo con sus propias manos y el triste drama de las familias de las víctimas, miles de mujeres en todo el mundo se sienten atraídas por asesinos, homicidas, violadores y maltratadores. Muchas de ellas, les envían cartas de amor, emails, fotografías  y algunas incluso han    llegado a casarse con estos asesinos en prisión. Otras han tenido y tienen contacto personal con ellos como asistentas sociales o abogadas. Sin embargo sobre esta atracción que algunas mujeres sienten por la violencia masculina se suele hablar poco e investigar, mucho menos.

Hemos de aclarar que no se trata de enclitofília, término que fue acuñado a principios del siglo XX por el criminalista francés Edmond Locard (1877-1966). Con dicho término describió la atracción sentimental y sexual que algunas mujeres sienten por los criminales y delincuentes famosos y muy especialmente por los asesinos y maltratadores de mujeres. La palabra enclitofília proviene del griego “kleitos” esto es amor a la fama y amor por las personas famosas, de modo que la palabra correcta para definir esta parafilia seria hibristofília, consistente en la atracción y amor que sienten ciertas mujeres por los asesinos en serie, los violadores, agresores y maltratadores. Este sentimiento que resulta incomprensible para el resto del mundo, se encuadra dentro de una patología que es estudiada y analizada por distintos especialistas desde hace años y la psicología lo deriva como un extremo del fanatismo, aunque a día de hoy aún no existe una patología para encuadrar esta conducta.
La psicóloga forense Katherine Ramsland afirma que la atracción que estas mujeres sienten por estos asesinos y criminales se debe en gran parte a causas psíquicas. Las mujeres que terminan casándose con asesinos lo hacen porque están convencidas de que con su amor podrán cambiar su comportamiento y convertirlos en hombres “buenos” aunque también determina que en otros casos la finalidad única y exclusiva es obtener notoriedad y salir de su anonimato. Los psicólogos Richard Wranghram y Dale Peterson, añaden una perspectiva biológica. Sus argumentos, que vienen respaldados por los estudios realizados a primates, afirman que las mujeres tienden a buscar al hombre dominante, fuerte, que sea capaz de proteger su vivienda y a su familia, aunque para ello tenga que matar.
¿Cuál es el perfil y cuáles son las motivaciones de estas mujeres?
Probablemente sea una mujer que haya sufrido abusos en el pasado. En estas relaciones ellas tienen el control. Ellas deciden cuando van a visitarlos a prisión, o cuando contestan a sus llamadas. Esta posición dominante que ofrece la situación de que sus parejas estén recluidas, hacen que las mujeres puedan reestructurar y borrar su pasado.
Suelen ser mujeres con una baja autoestima originada en la infancia o en relaciones anteriores.
Aparecen fantasías de poder: “yo voy a conseguir que él cambie”. Su intención es cambiar a ese sujeto, convertirlo en una buena persona.
La mayoría de las veces son relaciones románticas, sin contacto sexual.
Ven al asesino como a un hombre repudiado por toda la sociedad, el cual necesita amor, compresión y dedicación y ellas son las encargadas de ofrecerles todo esto creyendo que así se generará un lazo de dependencia y amor incondicional hacia ellas.
 Noción errónea del novio perfecto: ella sabe donde está en todo momento y se recrea pensando que el convicto se pasa las 24 horas del día pensando en ella. Puede afirmar que alguien la ama, lo que la hace sentirse especial, pero sin tener que pasar por los problemas que a veces surgen en las relaciones personales y físicas.
No los consideran responsables de sus crímenes, sino más bien una víctima de su pasado, de su ambiente familiar y de su infancia así como de las circunstancias que les han rodeado de modo que se solidarizan con él, hasta el extremo de enamorarse perdidamente.
Suelen tener entre 30-40 año y existe un instinto maternal mal comprendido o desarrollado.
En el libro de la periodista Sheila Isenberg, Women who love men who kill, se explica a fondo y de modo muy detallado esta conducta. Describe como una mujer puede enamorarse de un hombre condenado por diversos asesinatos. Habla de romances intensos, donde el hombre que está tras las rejas dedica todo su tiempo a enamorar a la mujer que muestra interés por él a través de cartas, mails, poemas, cuadros o dibujos lo que hace sentir a su enamorada una persona importante, especial y única en el mundo.
Clifford L. Linedecker, en su obra Night Stalker (1991), describe a una joven que asistió a las vistas del juicio de Richard Ramírez y le envió cartas de amor y fotografías. En la página 202-203 se puede leer: “Siento tanta compasión por el  […] cuando le miro, veo a un chico agradable que fracasó en su vida porque nunca tuvo a nadie que lo guiara”.
En estados Unidos el “mercado de corazones solitarios entre rejas” lo lideran dos grandes sitios en la red: www.WriteaPrsioner.com y www.prisonpenpal.com . En la primera página web están registrados los perfiles de casi 6000 reclusos detallándose en que prisión están cumpliendo condena, que delito han cometido y a veces la fecha estimada de su puesta en libertad, si la hay. La mayoría de los reclusos publican una foto suya y un breve perfil de presentación. En este perfil figura la raza, religión, motivo de su condena, y que es lo que buscan: mujeres, asesoramiento legal o ayuda económica. Así de sencillo.
Jack Levin, profesor universitario experto en asesinos en serie (AS), considera que la sociedad es en gran parte responsable de este fanatismo hacia estos asesinos así como los expertos en el tema e investigadores y encargados de difundir estudios sobre los asesinos seriales. El hecho de que algunos asesinos produzcan en algunas mujeres las mismas emociones que un actor o un cantante, no es coincidencia. El AS representa la máxima expresión de la maldad, muchos son y han sido auténticos monstruos. Entonces ¿Por qué se enamoran de ellos? Su teoría es, que se enamoran de ellos (hibristofilia)  porque son famosos (enclistofilía) y eso las resulta interesante y tremendamente irresistible.
Como ejemplos que todos conocemos tenemos  el caso de Ted Bundy, que se casó con Carol Ann Bonne antes de que fuera ejecutado en la silla eléctrica (os dejo enlace donde Ted Bundy la pide matrimonio en el jucio) o Doreen Lioy que se casó con Richard Ramírez en la prisión de San Quintin. No tuvo tanta suerte la enamorada de Charles Manson, Afton Elaine Burton de 27 años de edad, ya que el asesino serial cancelo la boda al enterarse de que solo quería casarse con él para poder estar en posesión de su cadáver cuando el muriera y así poder exhibirlo con la finalidad de lucrarse económicamente.

BIBLIOGRAFIA:
http://rawjustice.com/2010/10/04/15-people-who-married-convicted-murderers/
https://www.psychologytoday.com/blog/shadow-boxing/201204/women-who-love-serial-killers
http://www.leelofland.com/wordpress/dr-katherine-ramsland-could-you-marry-a-serial-killer
Isenberg, S. Women Who Love Men Who Kill. 2000, iUniverse.
http://www.abc.es/estilo/gente/20150210/abci-boda-charles-manson-cancelada-201502101910.html
https://www.youtube.com/watch?v=GkjfyERs5Jc.
         


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