Teléfono móvil y conducción

Por José María González (España)
El estudio de Línea Directa, realizado durante tres meses por el Laboratorio de Investigación del Transporte de Inglaterra, trató de comprobar los tiempos de reacción y el desarrollo de la conducción entre personas de diferentes perfiles, usando un sofisticado simulador de conducción. Los investigadores probaron cómo se debilita la percepción al conducir hablando con un teléfono móvil, con un teléfono de manos libres y cuando los conductores han consumido alcohol por encima de los límites permitidos.
Los resultados demuestran que los tiempos de reacción de los conductores son un 50% más lento cuando hablan por el teléfono móvil (sin manos libres) que cuando conducen en condiciones normales. Según las pruebas, los conductores pierden la capacidad de mantener una velocidad constante y les resulta más difícil conservar la distancia de seguridad establecida con el automóvil precedente.
Por tanto, usar un teléfono móvil es la variable que mayor distracción crea a la hora de conducir. Las pruebas demuestran que el conductor tarda medio segundo más en reaccionar que en condiciones normales. Un periodo de tiempo en el que, conduciendo a una velocidad de 110km/h, nos exponemos a recorrer 14 metros en situación de peligro.
Usar un teléfono móvil con manos libres también resultó ser más peligroso de lo que parece. Los participantes en las pruebas coinciden en que no es igual mantener una conversación con otra persona que viaja en el mismo vehículo que hacerlo a través del teléfono móvil, ya sea con o sin manos libres. En el primer caso, ambos participan de la situación de la carretera y el ritmo de la conversación se adapta a las necesidades de cada momento. En cambio, durante la llamada telefónica el interlocutor ajeno a la situación continúa hablando apasionadamente a pesar del peligro.
En nuestro país, las investigaciones de Luis Montoro, catedrático de la Universidad de Valencia, también certifican que usar un teléfono móvil con manos libres es un elemento de distracción considerable para los conductores. Y es que “el potencial distractor de conversar por un teléfono manos libres depende de la complejidad del contenido de la conversación y no significa seguridad porque la mente permanece ocupada durante la conversación, especialmente cuando se recibe una llamada”.
Así, estos informes nos revelan que “disminuimos la atención en mayor medida cuando recibimos una llamada que cuando la hacemos, ya que mientras en el primer caso no estamos preparados para la conversación, en el segundo caso intentamos controlar el entorno que nos rodea”.
“En nuestro país hay cerca de 20 millones de móviles y su uso se ha generalizado de tal manera que ya forma parte de nuestras costumbres más cotidianas, lo que influye en que no seamos conscientes del peligro que supone hablar por teléfono mientras estamos al volante”, afirma María Dolores Dancausa, secretaria general de Línea Directa. 

También te puede interesar