La Función de la Penología en el Sistema Mexicano Moderno

Lic. Carlos Alberto Vila Maciel (Aguascalientes, México)
En primer término, es cierto que es necesario la inclusión y el compromiso de la sociedad dentro de los programas de política criminal y readaptación social, lo anterior es así en virtud de que para lograr la readaptación de una persona que delinquió es necesario e imprescindible también el tratamiento de su entorno social y familiar que rodea al individuo. Es necesario también pasar de ser un sistema represivo penalmente a un sistema preventivo, una de las alternativas de solución de conflictos que se propone lo es el incorporar la figura del criminólogo desde edad temprana, para así prevenir y tratar a tiempo las conductas antisociales; desde Aristóteles, ya se afirmaba que toda ciencia es el conocimiento cierto por sus causas (cierta cognito per causas) de ahí, que para muchos estudiosos de la Criminología, la determinación de las causas de la conducta antisocial, constituya la piedra angular de la ciencia Criminológica.

Lo que se propone, es incorporar en el sistema educativo, de conformidad a lo establecido por Roxin, en su ponencia sobre Problemas Actuales de la Política Criminal, que establece que el Estado debe lograr establecer una ayuda social, la cual se ocupe de las “familias-problema” y procure proteger a los niños abandonados de su caída en la criminalidad”, en las Instituciones (públicas y privadas) la figura del Criminólogo, para detectar, atacar y disminuir los índices de violencia, sabemos que para mejorar los resultados y decrecer la conducta antisocial se requiere de un grupo multidisciplinario de profesionistas tales como psicólogos, sociólogos, pedagogos, abogados, criminólogos etc. para hacer más efectivos los resultados; partiendo de la premisa escolar que lo que se busca es el “desarrollo integral” del educando en las instituciones educativas, éste “desarrollo integral” se compone de valores académicos, físicos, psíquicos, sociales, valorales, etc. es aquí donde encuentra su fundamentación para llevar a cabo la integración la labor del Criminólogo, el objetivo de éste en esta tarea sería el encontrar las causas que dan origen a la conducta antisocial, una vez encontrado el origen, mismo que puede ser por factores sociales, económicos, psicológicos, biológicos, familiares, escolares etc. a lo que se le conoce como factores endógenos y exógenos de la conducta antisocial, los primeros se refieren aquellos que están dentro del individuo y que van en la conducta antisocial de dentro hacia afuera (factores orgánicos y factores psíquicos), mientras que los segundos se refieren a los que se producen fuera del individuo y que vienen de afuera hacia dentro en la conducta antisocial (factores físicos y factores sociales);
Determinado lo anterior se puede estar en posibilidad de sugerir una actividad extraescolar o bien escolar que inhiba la conducta antisocial, lo anterior se le conoce en criminología como factores repelentes de la conducta antisocial los que se pueden definir como aquellos factores que limitan o inhiben al individuo hacia la conducta antisocial. Claro está que la acción del criminólogo, como he venido diciendo en repetidas ocasiones, aporta sus conocimientos y habilidades al tratamiento preventivo a conductas antisociales, la aportación de este es solo un granito de arena que los demás profesionistas deben completar con su aportación para el debido “desarrollo integral” del adolescente y así prevenir a futuro conductas antisociales que además sean jurídicas y punibles por la legislación penal.
Es cierto también que no se puede actuar de manera separada las dependencias de seguridad pública, por el contrario deben desempeñar sus labores conforme a una única política criminal o criminológica, orientada no a la represión y a la reacción, si no a la construcción de proyectos preventivos acordes a las necesidad sectoriales de la comunidad o de la población, puesto que en un mismo territorio geográfico convergen un sin número de costumbres y maneras de vivir, de pensar, de actuar diferentes.
Por otra parte se ha llegado a establecer en definición de Penología como la que “Se trata de una rama de las Ciencias Penales que estudia los sistemas de castigo y redención de los criminales, así como los métodos y procedimientos legales destinados a prevenir el delito”; de la anterior, y en mi muy particular punto de vista, podría decir que el término “sistemas de castigo” debería de ser cambiado al de “responsabilidad” ya sea de orden penal y/o administrativo, y el término “redención” a cambiarlo por el de readaptación y/o rehabilitación, paso a explicarme, por lo que respecta al término castigo, este entraña una concepción que data desde la época de la inquisición y está orientado a la represión por parte del Estado, y en cuanto al término redención, tiene un tono religioso y en si es muy general, estracto y ambiguo, puesto que se podría generar la pregunta ante quien se va a redimir?, ante la sociedad? Ante el Estado? Ante él mismo?, por lo que es más exacto el término “readaptación”, puesto que es cierto que al infringir conductualmente la norma penal y/o la norma administrativa, es reflejo de una carencia valoral, moral, etc. que debe ser atacada desde su génesis para poder logar la readaptación a la sociedad y fomentar en la persona aquellas cuestiones que en un futuro inhiban la conducta antisocial; y así estar más acorde a una de las finalidades de la Penología que lo es el investigar y determinar las reacciones sociales y enfocar la punibilidad a este sector social.
Por lo que respecta a las penas estas no deben verse únicamente desde el punto de vista de castigo del orden penal, ya que la Penología no solo debe verse en este sentido estricto (penalmente), sino que también debe intervenir en la punibilidad administrativa de cualquier índole, desde escolar hasta de la administración pública, lo anterior en virtud de que no todas las sanciones y/o castigos traen consecuencias penales, por ende es aquí donde también debe entrar esta ciencia, puesto que es necesaria para encuadrar al tipo correspondiente y así hacer eficaz y funcional su ejecución o sanción.
Una cuestión criticable a la lectura lo es el que maneja que la Política Criminal es “ la que el Estado hace y eleva a Proceso Legislativo”, afirmación que no es del todo cierta, lo anterior en virtud de que no toda Política Criminal pasa por el proceso legislativo, llámese proceso legislativo a la que desempeña el Poder Legislativo (cámara de diputados y/o senadores) en su función de proceso de creación de normas jurídicas; ejemplo claro lo encontramos en el Plan Nacional y/o Estatal de Desarrollo (según sea el caso), este es un documento ejecutivo que tiene la obligación de establecer una política criminal en la administración pública para determinado periodo, el cual obviamente no pasa por un proceso legislativo.
Existen varias teorías relativas a la pena, más sin embargo creo que vale la pena leer los postulados y/o las tesis establecidos por Claus Roxin en su ponencia sobre Problemas Actuales de la Política Criminal, en el cual manera una serie de circunstancias por las cuales una persona puede llegar a delinquir, manifestando que el derecho penal evita la anarquía y por lo tanto es indispensable en la sociedad moderna; en cuanto a la pena privativa de libertad establece la tesis de que esta tiene un efecto múltiple y disocializador, porque el sujeto es sustraído de su entorno social y familiar “normal”, lo cual añadiría que durante el tiempo que compurgue la pena debe ser reforzado su lazo familiar y afectivo que coadyuve a su rehabilitación, y así maneja un sin numeró de supuestos dignos de análisis para poder cambiar nuestro método sancionador y hacerlo correctivo, orientado al tratamiento de la conducta del ser humano. Para terminar las penas deben ser funcionales y orientadas a un verdadero resarcimiento del perjuicio causado, tal como suprimir las licencias de conducir, en casos de infracción de normas de vialidad, o bien en delitos viales, como también restringir el uso de vehículos; otro ejemplo sería el embargo de salario y/o bienes para garantizar el pago de reparación del daño, es decir, en lugar de medidas sancionadoras corporales-represivas, establecer una medidas sociales constructivas y funcionales.


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