De armas tomar

Frnando Qualytel
Aparecerá un arma de fuego en muchas acciones delictivas, como principal argumento para obtener el contenido de una caja, o vaciar algún bolsillo. El efecto de esta intimidación en la víctima tiene  siempre naturaleza psíquica.
Generará en la víctima  el temor de un mal grave e inmediato.  Esto requiere el uso de cualquier tipo de coacción o amenaza de causar un mal racional y fundado. Como  apuntar a la víctima con un revólver.
Ante el tribunal que juzgue a quien de esta manera ha obrado, tendrá que valorar si existió intimidación, alevosía o ambas.
Para hablar de intimidación, esta  ha de ser realizada de manera efectiva, de tal manera que la víctima no pueda actuar conforme a su derecho de libertad de obrar, como una forma de coerción ejercida sobre la voluntad de la víctima, anulando o disminuyendo su capacidad de decisión  para actuar en defensa de un determinado bien jurídico.
Por otro lado, la alevosía es una circunstancia  agravante de la responsabilidad criminal, que consiste en cometer cualquiera de los delitos contra las personas, empleando en la ejecución medios, modos o formas que aseguren dicha ejecución, sin que quepa defensa alguna por parte de la víctima.
Se aprecia en la alevosía  una mayor antijuridicidad, en atención al modus operandi del  victimario, por su particular modo de proceder en la acción, con una conducta agresiva que pretende asegurar sus fines, y  suprimir eventuales riesgos hacia su persona por la acción defensiva de la víctima.
Los delincuentes considerados de armas tomar, reinciden en estos dos conceptos jurídicos, acumulando numerosas  sentencias condenatorias en su historial delictivo.

No hay comentarios:

También te puede interesar