Consumir violencia. Snuff movies: ¿Leyenda urbana o realidad?


Paz Velasco de la Fuente.  (España)
Las películas Snuff (también conocidas como White Heat o The Real Thing) son aquellas donde se tortura, viola y asesina con el único objetivo de registrar estos hechos por algún medio audiovisual con una finalidad: comercializarlas. Es decir, se trata de una “muerte coreografiada” y para que una cinta merezca esta etiqueta, se requiere que quienes la han grabado hayan asesinado a su víctima con la intencionalidad de filmar el acto criminal para después vender dicha cinta y obtener un sustancioso lucro económico. Actualmente siguen siendo un mito moderno, puesto que aún se discute y se seguirá discutiendo sobre su existencia. Es ilógico pensar que en nuestra sociedad enferma y deteriorada, no haya individuos que se regocijen – intelectual y económicamente – con la grabación, producción y distribución de este tipo de material. Corren muchas historias vinculadas a la producción y comercialización de estas películas: se las ha relacionado con redes pedófilas, ritos satánicos, sádicos con alto poder adquisitivo, trata de blancas y explotación sexual, círculos millonarios o simplemente con mentes retorcidas que disfrutan viendo como torturan, mutilan y asesinan a un ser humano en tiempo real.

La mayoría de los especialistas coinciden en afirmar que las Snuff movies sólo son una escalofriante leyenda urbana. Existen vídeos donde se ven muertes reales en guerras, accidentes de tráfico, suicidios y ejecuciones. Pero no serían propiamente películas Snuff. Para que una cinta merezca esta etiqueta, se requiere que quienes la han grabado hayan asesinado a su víctima con la intención de filmar el acto criminal para luego vender la cinta y obtener un lucro económico.
El término Snuff  (término coloquial inglés que significa “palmarla”)  fue utilizado por primera vez en 1971, en el libro de Ed Sanders “The family: the story of Charles Manson’s dune buggy attack battalion”, que trata sobre los asesinatos de Charles Manson. No obstante, el concepto de “película snuff” o “snuff movie” no apareció hasta 1976, cuando se filmó “El ángel exterminador”. Los distribuidores de la película añadieron un final en el que, supuestamente, se podía ver un asesinato real, y el productor, con el propósito de generar polémica y dar a conocer la película, escribió cartas al New York Times haciéndose pasar por un ciudadano preocupado. Además contrató a actores para que protestaran en contra del filme. Ambas maniobras supusieron una gran publicidad.
Más allá de su existencia real o no, este tipo de films contienen algún elemento que provoca que el mito siga creciendo día a día. Las vinculaciones a ritos satánicos, a perversiones sexuales y sobre todo al lucro económico que podrían generar nos indican lo dañada que está nuestra sociedad. Que alguien alcance el éxtasis sexual, religioso o se enriquezca o bien desembolse cantidades ingentes de dinero a cambio de la tortura, el ultraje y el asesinato de un ser humano nos dice a voces cuantos problemas tenemos por resolver.
Es posible que existan, pero existan o no es menos importante que la creencia de la gente en su existencia. Es la voluntad de creer en una fantasía maligna. Eso es lo que desgraciadamente hace al mito tan interesante, tal y como dice el director y guionista Paul Schraeder. Más allá de su existencia real o no, dichas películas contienen un elemento oscuro que provoca que su mito siga creciendo día a día, al rozar esa frontera difusa donde se entrecruzan los miedos, deseos y temores más oscuros de la psique humana.
En un mundo donde diariamente se tortura, se violan los derechos humanos, se asesina a sangre fría y se cometen todo tipo de atrocidades contra hombres, mujeres y niños, muchas veces impunemente, en nombre de ideologías, en nombre de la fe o por intereses económicos, no es difícil imaginar que las Snuff movies podrían tener un hueco escondido y de difícil acceso en nuestra sociedad, para una minoría “enferma” que paga por consumir dicho tipo de violencia, porque se trata finalmente de eso: de consumir violencia.
El snuff a traves del cine
·         El fotógrafo del pánico (1960, Michael Powel) se considera como el precursor de las Snuff. Aunque no trata específicamente este tema, si sentó el precedente de la necesidad enfermiza de un psicópata de retratar y filmar a sus víctimas. El personaje, necesita registrar en imágenes el terror que sienten sus víctimas antes de morir.
·         Tesis (1996, Alejandro Amenabar). En ella el mito de las Snuff deja de ser tal mito y se muestra ante los ojos de una doctoranda como uno de los negocios más lucrativos de los medios audiovisuales. Descubrir este incipiente negocio la hace convertirse en la protagonista de una de estas películas, donde queda retratado de manera magistral “ el maestro de ceremonias”.
·         The Brave (1997, Jhonny Deep). Un hombre recién salido de la prisión y agobiado por la falta de recursos de su familia accede a ser la víctima de una Snuff movie a cambio de 50.000 dólares.
·         Asesinato en 8mm (1999, Joel Schumacher). Un detective es contratado por una rica viuda al encontrar algo terrible en la caja fuerte de su difunto y ejemplar esposo: una cinta en la que aparece el violento asesinato de una joven. ¿Se trata de un asesinato real?
·         Gunblast Vodka (2000, Jean-Louis Daniel). La mafia rusa se ve involucrada en el secuestro y asesinato de  varias jóvenes, las cuales van apareciendo en distintas Snuff movies.
·         Rastro oculto (2008, Gregory Hoblit). Una agente especial del FBI tiene que resolver un caso sin precedentes: un depredador cibernético cuelga torturas y asesinatos en tiempo real en una sofisticada página web. El destino de sus víctimas depende del público: cuantas más visitas registre la página, más deprisa morirán. Que viva o muera depende de la audiencia.

·         The Bunny Game (2010, Adam Rehmeir). Nos presenta el tortuoso juego de una demente chofer de camión que secuestra a una joven prostituta cocainómana de Hollywood durante cinco días, filmando buena parte de sus vejaciones con una cámara de video.



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