Caso famoso sobre el síndrome de Estocolmo

Por Susana P. García Roversi
El 19/5/77, Colleen Stan, de 20 años, quien vivía en Oregon, decidió irse a Chester, California, para el cumpleaños de una amiga. De carácter decidido, se dispuso a hacer autostop, en la carretera Interestatal I-5. Al llegar a California, esperando cerca de Red Bluff, accedió a subir a un auto con una pareja y su pequeña bebé de ocho meses. Luego de una parada, fue secuestrada y llevada hacia la casa alquilada de Cameron y Janice Hooker, el “encantador” matrimonio. Colleen estuvo cautiva en dicha casa por, nada menos que siete años. Durante su cautiverio fue torturada, violada y Cameron Hooker le hizo creer que estaba siendo vigilada por una gran organización llamada “The Company” y llegó al punto de hacerle firmar un “contrato de esclavitud” en su “nombre”. La mantenía encerrada en una caja de madera que él mismo había construido, donde sólo cabía el cuerpo Colleen y colocada debajo de la propia cama donde dormía con su esposa, Janice. Fue amenazada que, si intentaba escapar, él atentaría contra toda su familia. Pero hay algo importante en esto: ¿qué papel cumplía la esposa en este retorcido triángulo?
Janice, quien previamente, había sido una víctima de Hooker pero, luego ambos establecieron una relación, se casaron en 1975 y tenían una pequeña bebé. Había llegado a “un acuerdo” con esposo por el cual ella permitiría torturas y abuso pero “sin sexo”, lo cual, por supuesto, no ocurrió pues Cameron “violaba el acuerdo”, mientras Janice estaba trabajando. Por lo que pudo saberse luego, Coleen podría haber experimentado el famoso “Síndrome de Estocolmo”. Si bien le era permitido salir a correr por la playa cercana, ella nunca intentó escapar, gracias al lavado de cerebro realizado por Cameron en la creencia de que “siempre era vigilada por La Compañía”.
Llegó a tal punto de confianza, que el propio Cameron, haciéndose pasar por el novio de Colleen, en 1981, la llevó a la casa de sus padres, por 24 horas y ella hizo les hizo creer que se había unido a una secta.

Luego de que la fuera a buscar, Hooker la regresó a su casa y la encerró, 22 horas al día, dentro de la caja de madera, por los próximos tres años; recién en 1984, lentamente, volvió a otorgarle “beneficios de libertad” Fue justamente en esos momentos, cuando Janice Hooker comenzó a cansarse de la situación y le contó a Colleen la verdad sobre “La Compañía”. Janice, recordemos que fuera víctima de Hooker, estaba, además de cansada, furiosa porque su esposo no había respetado el pacto “sin sexo” y había descubierto que violaba a la joven cuando ella estaba trabajando.
En aquellos momentos, Cameron le había dado a Colleen la oportunidad de que buscara un trabajo, y ella halló uno como recepcionista en la ciudad. Al enterarse de la verdad, luego de su trabajo, tomó un autobús y se fue directo a su casa; Cameron Hooker fue arrestado poco tiempo después cuando ella contó a sus padres lo que le había pasado. En 1985, fue juzgado y sentenciado a 104 años consecutivos de prisión por los cargos de violación, secuestro, y por uso de un arma blanca en el proceso (ningún cargo por esclavitud sexual, ni lavado de cerebro intencional, ni maltrato por mantenerla en una caja de madera insalubre por años...). Recién podrá pedir su libertad bajo palabra en 2023. Janice testificó contra su esposo, a cambio de inmunidad (cosas que pasan en los EE.UU...), a pesar de haber declarado que, en enero de 1976, Cameron y ella habían secuestrado a otra joven, Maric Elizabeth Spannhake, a la cual había sometido también a esclavitud sexual, y que la había estrangulado. Ella lo ayudó a enterrarla en una tumba poco profunda en las montañas, pero el cuerpo nunca fue hallado a pesar de que ella acompañó a la policía en la búsqueda; al no reunirse la necesaria evidencia para acusarlo, no fue juzgado por ello.

Por su parte, Colleen obtuvo un título de grado, se casó, tiene una hija y conduce un centro social para mujeres víctimas de abusos. ¿Qué puedo decir de Janice Hooker? Ella colaboró activamente, tanto en el secuestro (aquí en forma necesaria, pues su presencia fue la produjo la confianza en Colleen para subir al auto y que Hooker la sometiera) y permitió el mantenimiento del secuestro por siete años, pero “sin sexo”. No creo, personalmente, en la ingenuidad de Janice acerca del “pacto” con su marido. Ella había sido víctima anterior de Cameron Hooker, se había casado con él, participó en otro secuestro, seguido de muerte, y tenían una hija. He aquí un palmario “Síndrome de Estocolmo”. Pero en el caso de Colleen Stan dudo de mantener dicha afirmación. Fue sometida a abusos y vejámenes y el miedo la tuvo paralizada durante años. Pero al saber la verdad, tomó un autobús y se volvió a su casa, aprovechando la oportunidad que se le brindaba. Nunca tuvo empatía con Hooker; le tenía terror por ella y su familia; nunca lo defendió y también testificó en su contra. Solo intentó sobrevivir en un ambiente hostil, sin salida para ella; pero cuando se dio cuenta, inmediatamente “soltó amarras”. Aquí no puede hablarse, respecto de Colleen Stan, de “Síndrome de Estocolmo”.


No hay comentarios:

También te puede interesar