Asesinos en establecimientos de enseñanza

Dra. Susana P. García Roversi (Argentina)
1. INTRODUCCIÓN. Dentro de la categoría de asesinos múltiples, también hay criminales, cuyo objetivo es el alumnado o el personal de institutos de enseñanza (primarios, secundarios, técnicos o universitarios), a los que se los denomina “asesinos de escuelas” (school shooters) y, al evento en que intervienen, “masacre escolar” (school massacre). Podemos decir que estos sujetos cumplen con casi todos los requisitos para ser considerados como asesinos de masas o itinerantes (Kipland Kinkel asesinó a sus padres y, al día siguiente, se dirigió a su escuela y perpetró un tiroteo).
Este tipo de asesino se caracteriza por atacar institutos educativos y, en su mayoría, son –o fueron– alumnos de dicha escuela, o tenían una relación directa con el establecimiento (p. ej., Mamoro Takuma era un ex empleado). Pero también han sucedido eventos como la “Masacre de Colonia”, el “Tiroteo en la Escuela Elemental Cleveland” y la “Masacre de Dublane”, en las cuales ninguno de los atacantes eran alumnos, ni ex alumnos, ni tenían relación alguna con la escuela, pero igual se los considera en esta subcategoría, en virtud de su objetivo principal: los niños. En otros, el ataque es directo alumno-alumno, o de alumnos contra profesores o autoridades; esto no implica que no haya habido víctimas colaterales en casi todas las situaciones.
Este tipo de homicida se ha dado en el transcurso de la historia en diferentes oportunidades, lo que los hace una subcategoría es que sus víctimas son seres indefensos (niños, jóvenes o docentes), que se encuentran en un ámbito que les brinda seguridad (la escuela) y que nada tienen que ver con sus problemas, delirios o venganzas, según sea el caso, y contra los cuales estos criminales desatan su furia, de una manera decididamente cobarde.
2. AGRAVAMIENTO DE LA SITUACIÓN. LA VIOLENCIA JUVENIL. En los últimos 20 años, la gravedad del tema ha surgido con el lamentable agregado de que son los propios alumnos, adolescentes o jóvenes, los que atacan, hieren y matan a sus propios compañeros y/o profesores, para luego, en su mayoría, suicidarse. La violencia juvenil ha sido uno de los problemas más grandes que han sufrido los EE.UU., país donde se han llevado a cabo los peores casos de asesinatos en esta subtipología (Thurston, Columbine, Virginia Tech), pero este hecho se ha “contagiado” a otros países como Alemania, Japón, Finlandia, y hasta se ha dado un caso grave en nuestro país, Argentina, lo que representaría un problema globalizado. Ciertamente, en los EE. UU., se han dedicado mucho más al tema que en el resto de los países, los cuales han considerado estos hechos como “aislados”. La ignorancia acerca de los problemas psicológicos o psiquiátricos que sufren o pueden sufrir determinados alumnos; la escasez o falta de contención familiar; el abuso al que son sometidos por otros compañeros; el escaso control de la compra de armas de fuego; la inadecuada medicación en los adolescentes; la lasitud en los controles escolares, son algunos de los factores que han llevado este terrible problema a una escala atemorizante, por lo que la prevención resulta ineludible.
Si bien este tipo especial de ataques, llevado a cabo por los mismos estudiantes, estaba registrado en épocas anteriores, más precisamente, a finales de la década de los ’90, pareció que una “epidemia” había atacado a los establecimientos educativos en EE.UU.: preadolescentes y adolescentes compraban o conseguían armas, para luego dirigirse a su escuela, universidad o instituto y disparar en contra de sus compañeros, otros alumnos del establecimiento, docentes, y/o personal administrativo o de mantenimiento; o sea, todo aquel que se cruzara en su camino. Para clarificar más la línea de tiempo y la ascendente –además de escalofriante– escalada de este tipo de crímenes, véase la siguiente lista: 
• 15/10/78, Robin Robinson, 13 años, luego de una discusión con otro estudiante, en su escuela, Lanett High School, Lanett, Alabama, fue castigado y golpeado, con una paleta, por el director. Se fue, pero regresó a la escuela con una pistola calibre .22; cuando el director lo vio en el campus, lo amenazó con golpearlo de nuevo si no se iba; Robinson le disparó y lo hirió gravemente.
• 21/1/85, James Alan Kearbey, 14 años, asesinó al director y a tres alumnos más de su escuela, Goddard High School, Goddard, Kansas. Kearbey declaró que, por años, había sido constante objeto de burlas, intimidaciones y golpes por parte de los estudiantes.
• 4/12/86, Kristofer Hans, 14 años, por haber sido desaprobado en su examen de francés, volvió a la Fergus High School, Lewiston, Montana, con la intención de asesinar a la docente, pero mató a su suplente, y en su fuga, hirió al vicedirector y a dos estudiantes más. 
• 2/3/87, Nathan Ferris, 12 años, era un estudiante honorable en Missouri, en donde se cansó de ser objeto de burlas a causa de su obesidad. Llevó una pistola a la escuela y, al primer compañero que comenzó a burlarse de él, lo mató; seguidamente se suicidó. 
• 16/12/88, Nicholas Elliott, 16 años, concurría a la Atlantic Shores Christian School, Virginia Beach, Virginia. Ese día fue a la escuela con una pistola semiautomática, 200 balas y 3 bombas incendiarias. Asesinó a un docente, hirió a otro, y a un estudiante; fue desarmado por un profesor y arrestado. 
• 14/12/92, Wayne Lo, 18 años, alumno del muy exclusivo instituto, Simon's Rock College of Bard, Great Barrington, Massachusetts, asesinó a un estudiante y una profesora de idioma español, e hirió a la recepcionista y tres estudiantes. Dos días antes, los administradores de la escuela fueron informados por la empleada que resultara herida, que el alumno había recibido un envío postal de una compañía de armas, pero como no hallaron nada en su dormitorio, no indagaron más.
• 12/10/94, Nicholas Atkinson, 16 años, había sido suspendido en su escuela, Grimsley High School, Greensboro, North Carolina; eso no le impidió regresar, armado con una pistola calibre .9 mm., con la cual disparó e hirió al asistente del director de la escuela, para luego suicidarse.
• 12/10/95, Toby Sincino, 16 años, era acosado y objeto de burlas por parte de otros estudiantes en la Hilda High School, Blackville, South Carolina; asesinó a dos profesores y luego se suicidó.
• 15/11/95, Jamie Rouse, 17 años, entró a la escuela Richland, Giles, Tennessee, con un rifle calibre .22 y disparó contra dos maestras, directo a sus cabezas; una de ellas murió. Luego tomó como objetivo al entrenador de football, pero una estudiante se interpuso y recibió un disparo fatal en la garganta. Días antes, el Rouse le había contado a cinco amigos, exactamente, como tenía planeado el ataque, pero ninguno de ellos solicitó ayuda o alertó sobre ello; o sea, nadie “lo escuchó”.
• 2/2/96, Barry Loukaitis, 14 años, se dirigió a su clase de álgebra en su escuela en Moses Lake, Washington. Escondidas en su abrigo llevaba dos pistolas, unas 78 balas y un rifle de alto poder. Entró a la clase y comenzó a disparar, dejando un saldo de tres muertos, todos compañeros de clase. Fue detenido por una docente que acudió al oír los disparos y puso fin a su irracional ataque. 
• 1º/10/97, Luke Woodham, 16 años, sentía “adoración” por Adolph Hitler, lo que quizás haría sentirse más “poderoso” para enfrentar las continuas burlas e intimidaciones que recibía de sus compañeros de clase, en su escuela, Pearl High School, Pearl, Mississippi. Cuando su novia lo dejó, Woodham se colmó de rabia. Esa mañana, apuñaló a su madre y luego se dirigió a su escuela con un rifle y una pistola. Primero asesinó a su ex novia y a otra muchacha; no se detuvo. Otros siete estudiantes resultaron heridos, antes de que se acabaran sus balas. Regresó a su auto, para buscar su pistola y fue allí cuando el asistente del director de la escuela pudo desarmarlo. 
• 1º/12/97, Michael Carneal, 14 años, era señalado por sus compañeros como “satanista” en su escuela, Heath High School, Paducah, Kentucky. Ese día llevó un arma y abrió fuego sobre un pequeño grupo que estaba rezando. Tres muchachas murieron y otros cinco estudiantes resultaron heridos. Su ataque fue detenido por otro estudiante, quien se le arrojara encima, descubriendo que Carneal tenía, además de una pistola, dos rifles y dos escopetas y una cantidad aproximada de 700 municiones, escondidas en su largo abrigo negro; todas ellas eran robadas. El joven atacante había proferido amenazas con anterioridad, diciendo que iba a “balear la escuela”; nadie lo tomó en serio.
• 24/3/98, Andrew Golden, 11 años, y Mitchell Johnson, 13 años, vestidos con ropas militares, dispararon hacia 15 personas que estaban en el patio de su escuela, Westside Middle School, Jonesboro, Arkansas. Cinco murieron, todas mujeres y cuatro de ellas, estudiantes. Los atacantes tenían una camioneta llena de armas y balas, que habían “tomado” de sus familias.
Y estos no han sido todos los hechos fatídicos ocurridos; seguidamente ofreceré los datos estadísticos completos. Lo que es destacable, y no por ser una buena noticia, es que estos lamentables sucesos, y muchos otros más, ocurrieron antes de una de las peores masacres estudiantiles de la historia de los EE.UU. y del mundo entero: “La Masacre de Columbine”, que dejó un saldo de 13 muertos (12 estudiantes y un docente), y fue perpetrada por dos alumnos, de 17 y 18 años, quienes se suicidaron en el lugar. Pero, desgraciadamente, no fue suficiente: el 16 de abril de 2007, una nueva tragedia estudiantil, otra vez, sacudió al mundo: “La Masacre del Virginia Tech”, perpetrada por un estudiante de 23 años de dicho instituto, que dejó un saldo de 32 muertos y 25 heridos, para luego suicidarse.
I. Incidentes ocurridos, en EE.UU., antes de la “Masacre de Columbine” en un período de 15 años (1964-1999) perpetrados por estudiantes
Total de incidentes: 22.
Rango de edad del/los atacantes: 11 a 25 años.
Muertos: 38 (estudiantes: 22; autoridades: 3; docentes y empleados: 13).
Heridos: 133 (estudiantes: 91; autoridades: 1; docentes y empleados: 11).
Suicidios o asesinato-suicidios: 3.
Total de estudiantes muertos/suicidios o heridos: 116.
II. Incidentes ocurridos, en EE.UU., desde la “Masacre de Columbine” (inclusive) en un período de 10 años (1999-2009) perpetrados por estudiantes
Total de incidentes: 47.
Rango de edad del/los atacantes: 6 a 27 años.
Muertos: 84 (estudiantes: 66; autoridades: 5; docentes y empleados: 13).
Heridos: 143 (estudiantes: 126; autoridades: 1; docentes y empleados: 16).
Suicidios o asesinato-suicidio: 17 (1 graduado).
Total de estudiantes muertos/suicidios y heridos: 209.
III. Incidentes ocurridos en el resto del mundo, incluyendo a los atacantes adultos y adolescentes, fueran o no estudiantes (1964-2011)
Total de incidentes: 110.
Rango de edad del/los atacantes: 14 a 53 años.
Muertos: 187 (estudiantes: 136: autoridades: 3; docentes y empleados: 48).
Heridos: 218 (estudiantes: 197; docentes y empleados; 24).
Suicidios: 22 (9 no eran estudiantes).
Total de estudiantes muertos/suicidios y heridos: 346.
IV. Datos totales mundiales, 1964-2011, de asesinatos y ataques en establecimientos de enseñanza
Total de incidentes: 179.
Rango de edad del/los atacantes: 6 a 53 años.
Muertos: 309 (estudiantes: 224; autoridades: 11; docentes y empleados: 74)
Heridos: 474 (estudiantes: 414; autoridades: 2; docentes y empleados: 51)
Suicidios: 43 (10 no eran estudiantes)
Total de estudiantes muertos/suicidios y heridos: 674.
Cuando comencé a realizar el recuento, de ninguna manera, se me cruzó por la mente que llegaría a tan escalofriantes cifras. Pero, luego de conocer y cuantificar las cifras totales, creo que es imposible postergar más las tareas que se deben realizar, tanto a nivel educativo, como legislativo o gubernamental, desde varias perspectivas y teniendo en cuenta todos los factores que se involucran en esta problemática.
3. TRES TAREAS INELUDIBLES: ESTUDIO, COMPROMISO Y PREVENCIÓN. — La prevención debe ser ejercida, en forma conjunta, por las comunidades, las escuelas y las autoridades gubernamentales. De nada sirve que se coloquen detectores de metales en los accesos a los colegios, cuando la edad para comprar un arma, en forma legal, es cada vez menor y, asimismo, la cantidad de armas en los hogares es alarmante, sumado al fácil acceso que los jóvenes pueden tener a ellas. Y es allí donde el problema estadounidense cobra entidad propia, siendo el lugar donde se llevaron a cabo casi el 77 % de los asesinatos de esta subtipología. Y si a esto se le suma la falta de comunicación entre los organismos de control de armas y las instituciones de atención psiquiátrica, se hallará con que un alumno, Seung-Hui Cho, había sido atendido y hospitalizado por problemas mentales, pudo adquirir armas y llevar a cabo la “Masacre del Virginia Tech”, pues las “políticas de privacidad” que rigen en el estado de Virginia impidieron que se supiera su condición mental, con el fin de comprobar la veracidad de los datos dados por él y, así, cumplir con los requisitos legales.
Pero hay varios factores que integran esta problemática criminal, porque, de otra manera, su comprensión y prevención serán tareas de cumplimiento imposible. Si bien es muy importante el tema de las armas de fuego, es notorio cómo se soslaya el tema del abuso de algunos alumnos sobre otros y, la falta de una concreta y eficiente contención familiar y escolar. Es relativamente reciente el surgimiento del debate acerca del tema sobre el abuso o acoso que existe entre compañeros en las escuelas (bullying), el cual refiere a cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares, en forma reiterada y a lo largo de un tiempo determinado.
En los Estados Unidos, casi el 38 % de los estudiantes ha informado sentirse y ser frecuentemente ser intimidados. Asimismo es altamente probable que el alumno que intimidó a otros en la escuela primaria, tienda a repetir el patrón cuando accede a la escuela media y secundaria. Pero un dato importante es que, según estos estudios, la intimidación durante la escuela secundaria recibe menos atención que la intimidación en estudiantes de las escuelas media o primaria. En estudiantes de secundaria, el acoso sexual es “moneda corriente”. Los estudios dicen que aproximadamente 81% de los estudiantes de la escuela secundaria son acosados de esta forma durante sus años de escuela secundaria; el 55% de ellos, entre el 8º y 9º grado, y el 61% entre el 10º y 11º grado.
Es, entonces que, desde ese punto, debemos dirigir el enfoque, primero, a los problemas psicológicos o psiquiátricos que podrían sufrir estos adolescentes, y en segundo lugar, al escaso control familiar y a la pobre detección y contención escolar que poseen.
¿Por qué un estudiante lleva un arma al colegio y sin explicación alguna abre fuego contra sus compañeros y profesores? ¿Está furioso? ¿Está loco? ¿Busca venganza? ¿Quiere llamar la atención?
El origen de la violencia en el hombre es un tema muy complejo. Muchos expertos –pensadores, historiadores y científicos– han estudiado el problema, pero las respuestas siguen siendo elusivas. Las raíces de un acto violento son múltiples, intrincadas e interactivas. La mezcla de los factores varía según el individuo y sus circunstancias. Entonces, si comprender un acto violento constituye una tarea ardua, más lo será tratar de prevenirlos, lo cual se torna en un gran desafío.
La “Masacre de Columbine” en Littleton, Colorado, el 21/4/99, golpeó fuertemente a los EE.UU., y al mundo entero, dando lugar a simposios, congresos, conferencias, talleres, etc.: en fin, todo tipo de esfuerzos intelectuales para intentar hallar una explicación a lo sucedido. Pero, existía algo más grave aún: este hecho contaba con un antecedente especial, el caso de Kipland Kinkel que había acaecido trece meses antes, con el agravante de que también asesinó a sus padres, a los que debieran haber sumado todos los incidentes anteriores que indiqué, ocurridos desde 1978. -Continuará-
FUENTE: GARCÍA ROVERSI, Susana P., Asesinos Múltiples 1, Colección “Sin Piedad”, vol. 1, Grupo Editorial HS, Buenos Aires, 2010.



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