La sustitución, destrucción, adulteración, contaminación, en la estructura física del indicio material.



Por Mario Murrieta Fournier

Aludir a la cadena de custodia es referirnos al procedimiento establecido por la normatividad jurídica, el cual detenta como propósito principal, garantizar la integridad, conservación e inalterabilidad de los elementos que en su momento procesal se constituirá en materia de prueba 1…”. Con dicho sistema, lo que se pretende es evitar que los materiales objeto del delito sean alterados, manipulados, modificados, transformados, cambiados, destruidos o extraviados, etc., pues de los contrario, la actividad de las autoridades sería vana.

Efectivamente, la importancia de la cadena de custodia radica en constituirse como una institución jurídica (procesal) que oscila hacia la disciplina criminalística, la cual proporcionará los elementos indispensables para que, en la comisión de un probable comportamiento delictuoso, éste no quede insertado en el ámbito de la ilegalidad.
Precisamente para evitar que muchos actos queden impunes, resulta importante precisar en qué casos debe garantizarse la cadena de custodia, puesto que hay que atender a la naturaleza de los materiales que deben asegurarse. En este sentido entendemos que será, cuando:
  1.  El material probatorio carece de marcas distintivas, y por lo tanto es imposible distinguir entre bienes fungibles. (Si el líquido es sangre y que tipo de sangre, si la sustancia es droga y qué clase de droga, que calibre es un cartucho encontrado y que arma lo disparo, etc.)
  2.   No existen testigos.
  3.  Por el riesgo que existe de algún error o engaño (expediente médico)
Así pues, frente a las posibles adversidades que pudieran desvirtuar la naturaleza jurídica de la cadena de custodia, se han establecido reglas que describen la actuación obligada de los intervinientes; esto significa, que durante la actividad concatenada desempeñada por las autoridades (policías, peritos, partes etc.), deberán utilizarse adecuadamente algunos instrumentos como envases, sobres y bolsas, etc., que se permitan sellar, marcar e identificar todo indicio, atendiendo a la naturaleza fungible de algunos de éstos (semen, cabello, tejidos humanos etc.), así como por la susceptibilidad de ser manipulados, perdidos o cambiados por otros semejantes.

Bibliografía: 


1 Cfr. López Calvo, Pedro y Gómez Silva, Pedro, Investigación criminal y criminalística, 2ª ed., Bogotá, Temis, 2006, p. 141.

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