TRICOTILOMANÍA


LUCÍA BORT LORENZO. CRIMINÓLOGA

La Tricotilomanía se caracteriza por un comportamiento recurrente de arrancarse el propio cabello por simple placer, gratificación o liberación de la tensión que provoca una perceptible pérdida del cabello.

Puede haber arrancamiento del pelo en cualquier región del cuerpo donde éste crezca, pero los sitios más frecuentes son la cabeza, las cejas y las pestañas y puede ocurrir en episodios breves distribuidos a través del día o en menor frecuencia, pero de forma sostenida continuar durante horas.
Las circunstancias provocadoras de estrés aumentan el comportamiento de arrancamiento del pelo, aunque en los estados de relajación y distracción también se observa esta pauta.

Inmediatamente antes de arrancarse el cabello el individuo experimenta una sensación de tensión creciente. En algunos sujetos la tensión no precede necesariamente al acto, sino que va asociada al intento de resistir la necesidad. Hay gratificación, bienestar o sensación de liberación cuando se ha arrancado el cabello. Algunas personas experimentan una sensación de “hormigueo” en la cabeza que es aliviada al arrancar el cabello.

No hay que establecer el diagnóstico de la Tricotilomanía si el arrancamiento de cabello se explica mejor por la presencia de otro trastorno mental o es debido a una enfermedad médica.

La alteración puede causar malestar significativo o deterioro de la actividad social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo.

Se establece el inicio de la sintomatología de los 5-8 años a los 13. Cuando los episodios de arrancado se inician antes de los dos años se considera una alteración pasajera, que, como la succión pulgar, cede con el paso del tiempo. Un niño ya en edad escolar debe ser evaluado y recibir tratamiento, además se contraindica el corte de cabello en niños puesto que incrementa la angustia y no reviste una solución definitiva.

La ausencia de tratamiento eficaz hace que la afección tienda a perpetuarse interfiriendo en el desarrollo personal del sujeto.

La causa se desconoce, pero se sabe que en los niños suele tener como disparador el estrés psicosocial (mudanzas, cambios bruscos en su entorno, diferentes vivencias traumáticas). Los escasos pacientes con un inicio tardío de esta patología muestran un peor pronóstico, y en esos casos es habitual la asociación con otros trastornos de control de los impulsos o con rasgos desadaptativos de personalidad.

Respecto al tratamiento, suele ser habitual el empleo de técnicas psicológicas de tipo conductual y fármacos.
Los dermatólogos recomiendan la administración de esteroides tópicos e hidrocloruro de hidroxicina, un fármaco antihistamínico, que puede reducir la sensación local de tensión que antecede a la conducta tricotilomaníaca.


Desde la perspectiva conductual, la Tricotilomanía se considera un hábito que puede extinguirse  aumentando la conciencia del paciente respecto a la realización del mismo, y sustituyéndolo por otras respuestas más adaptativas. El entrenamiento en inversión de hábitos es la terapia conductual más empleada y la única que ha demostrado en estudios controlados su eficacia para tratar esta patología. Otras opciones conductuales son las técnicas de autocontrol y las de refuerzo y castigo.

No hay comentarios:

También te puede interesar