La auto-producción de armas de fuego con la tecnología de impresión en 3D.


Carla Pérez Portalés
Criminóloga

Click. Imprimir. Arma.
Cody R. Wilson, estudiante de Derecho en la Universidad de Texas, libertario radical y anarquista de 25 años, es el creador de la primera pistola hecha con una máquina de impresión en 3D, conocida como “El Libertador” (en inglés conocido como “The Liberator”), en homenaje a las pistolas baratas de un solo disparo diseñadas para ser lanzadas desde el aire por los Aliados sobre Francia durante la ocupación nazi en la Segunda Guerra Mundial.
De las 16 piezas que componen este arma, 15 son de plástico ensamblado y creado por una impresora de segunda mano de 8.000$ (unos 6.000 euros), la Stratasys Dimension SST 3D, una máquina que establece hilos de polímero fundido que se suman con precisión en forma de objetos sólidos con la misma facilidad que una impresora tradicional pone tinta sobre una página. La única pieza que no es impresa es un clavo de ferretería común que es utilizado como el percutor de la pistola. Esta pieza adicional hace que se convierta en un arma visible a detectores de metales y que cumpla con las leyes en EEUU.
Sin embargo, uno de los problemas es que posteriormente a su creación, Wilson subió a Internet los planos digitales de la también conocida como Wiki Weapon para que pudieran ser descargados por cualquier persona, en cualquier parte del mundo. Y aquí nace la posibilidad de imprimirla sin incluir esa pieza de metal.
La impresión en 3D funciona de la siguiente manera:
1.       Se crea un diseño asistido por ordenador o un archivo CAD (en inglés conocido como computer-aided design o diseño asistido por computadora).
2.       Ese archivo se envía a una impresora 3D.
3.       La impresora construye el objeto en el archivo CAD comenzando por la base y aplicándolo en una serie de capas. Al final del proceso, nace un objeto imprimido en 3D.
El resultado: Tu propia arma auto-fabricada, un Libertador que dispara balas del calibre .380 estándar.
Estas armas de plástico no son equiparables al 100% con la capacidad de fuego de un arma de metal, sin embargo, son capaces de producir heridas y técnicamente, hasta la muerte de una persona. Muchos escépticos de la fabricación de armas han afirmado que ninguna pistola de plástico podría nunca soportar la presión y el calor de la detonación de un cartucho de munición sin deformar o explotar el arma. Pero el diseño creado por la empresa de Wilson, Defense Distributed (su página web: https://defdist.org/), ha hecho justamente eso.  
Incluso el propio Wilson dice que no está seguro de cómo es posible. Pero un truco importante podría ser un paso añadido en la fabricación del arma: introducir el cañón de la pistola en un frasco de acetona vaporizada dentro una olla con agua calentada con una estufa de camping, un proceso que derrite químicamente su superficie ligeramente y suaviza el orifico para evitar su fricción.
A pesar de que el cañón se deforme después de disparar, la empresa de Wilson ha diseñado cañones extraíbles que se pueden intercambiar en cuestión de segundos.
Además, Wilson ha creado compartimentos de municiones 3D imprimibles de 30 cartuchos para los rifles AR-15 y AK-47. De esta manera, cualquier persona que pueda imprimir en 3D puede “bordear” las leyes de armas y ordenar el resto de piezas del arma por correo.
A raíz de esto, surgen infinidad de cuestiones que deberán ser estudiadas para dar respuesta:
1.       ¿Cómo puede afectar la capacidad de auto-fabricación de armas en 3D al debate del control de armas?
2.       ¿Suponen estas un verdadero riesgo para la seguridad? ¿O en cambio, su prohibición supondría una limitación de la libertad?
3.       ¿Debería regularse el uso de las impresoras de 3D para la fabricación de armas?
En países como Reino Unido donde existen muchas limitaciones para comprar armas, o en Venezuela, donde el Gobierno ha prohibido la venta absoluta de armas de fuego para la población civil, la posibilidad de que un arma de plástico se encuentre al alcance de cualquier persona el mundo con una impresora en 3D, fuera de la regulación legal de armas, sin número de registro y que puede ser ensamblada en cualquier lugar y momento, sin duda constituye un auténtico peligro para la seguridad de cualquier país. Además, añadiendo la posibilidad de que no sean detectadas por detectores de metales en ningún aeropuerto ni puedan ser rastradas al no disponer de número de serie hace más que evidente la magnitud de estos hechos.
Sin entrar en debates de pro o en contra de las armas, simplemente lanzar al aire una pregunta: ¿Hasta dónde llegaremos de aquí a unos años? El mañana es un misterio.

·         Bibliografía:
GREENBERG, A. (2013). “Meet the “Liberator”: Test-Firing The World’s First Fully 3D-Printed Gun. Disponible en: http://www.forbes.com/sites/andygreenberg/2013/05/05/meet-the-liberator-test-firing-the-worlds-first-fully-3d-printed-gun/2/

MARIN, E. (2014). “Las armas hechas con impresión 3D son una realidad y cada vez más peligrosas”. Disponible en: http://hipertextual.com/2014/08/impresion-3d-armas

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