EGOISTAS POR NATURALEZA


Fernando Qualytel

Cadoret explica como la conducta antisocial de los adolescentes puede relacionarse con los antecedentes genéticos del abuso del alcohol y de la conducta antisocial, y enuncia que la criminalidad adulta, como manifestación de la personalidad antisocial tiene una etiología genética. Siempre hablamos de teorías biológicas como una de las variables del comportamiento criminal, pero ¿qué fuerzas mantienen esas conductas dentro de la dotación genética, especialmente en los sujetos con conductas antisociales?

Richard Dawkins publica en su teoría sobre "genes egoístas" como nuestro ADN hace uso de nosotros, creando un mundo de salvaje competencia, tiranía, explotación ilegal y trampas biológicas con la única función de prevalecer.

Las suposiciones tradicionales consideraban a los genomas como entidades altamente estables y estáticas, en donde los genes eran asignados a un sitio específico, manteniendo su posición invariable dentro del cromosoma.

Gracias a los avances en las técnicas de biología molecular  se descubrió la existencia de transposones o genes saltarines en la mayoría de los organismos. Algunos científicos los consideran meramente "parásitos genéticos", ya que, según ellos, su actividad es más susceptible de producir efectos perjudiciales que benéficos. Incluso argumentan que su persistencia en la naturaleza está dada no por el hecho de que confieran ventajas a los organismos, sino por la capacidad que tienen de reproducirse más rápidamente que el resto del genoma.

Parece que los transposones son el mejor ejemplo de lo que suele llamarse "genes egoístas", ya que, a pesar de no conferir ventajas adaptativas a los organismos, se distribuyen con rapidez dentro del genoma. En general, los genes saltarines pueden afectar la evolución y expresión de los genes de los organismos, así como su estructura y función.

Cadoret argumenta  que la conducta antisocial puede considerarse como el extremo de un continuo de estrategias dirigidas a maximizar el ajuste reproductivo, manteniendo así e incluso incrementando el número de genes implicados. Indica que se puede considerar la mayor promiscuidad sexual de individuos antisociales como una estrategia de reproducción antisocial: copulando con múltiples parejas para tener muchos hijos, en vez de arriesgarse a tener pocos hijos con una única pareja.

Esto permite dejar a este individuo más genes como los suyos sobreviviendo en la próxima generación. Sin embargo, en la actualidad la evidencia científica apunta hacia la idea de que los transposones no son  genes egoístas, sino que con frecuencia juegan un papel útil en la evolución.

Hoy, con el genoma en nuestras manos, podemos deducir el lenguaje científico de una especie determinada pero de momento no sabemos cómo interactúa cada gen. En el caso de la especie humana, y gracias al Proyecto Genoma Humano, sabemos de cuántos genes se compone nuestra especie; casi tres veces menos de lo estimado anteriormente. Además sabemos que de los tres mil nucleótidos, solo el tres por ciento es funcional.

Dawkins  expone que un gen, de un organismo del que forma parte, sigue existiendo si dicho organismo se reproduce, puesto que lo genes son la base de la herencia. Así los genes que de alguna manera proporcionen más oportunidades de reproducirse para el organismo del que formen parte que los respectivos alelos, tenderán a ser heredado por cada vez un mayor número de individuos.

La hipótesis de Dawkins  sostiene que la unidad básica de selección natural no es la especie, ni la población, ni siquiera el individuo, sino las unidades de material genético llamadas genes. 

Los genes son potencialmente inmortales, unidades que sobreviven a través de las distintas generaciones. Considera que cada individuo es una máquina de supervivencia donde los aspectos relativos al sexo son muy relevantes, pues la consecuencia del mayor o menor éxito de reproducción depende la supervivencia del gen como agente de la evolución.

Dawkins emplea  la palabra gen para designar a una unidad genética que es lo bastante pequeña como para durar un gran número de generaciones y ser distribuida y esparcida en forma de muchas copias. Es decir, cuanto mayor sean las probabilidades de que la longitud de un cromosoma permita que sea dividido por entrecruzamiento o alterado por las mutaciones,  estará menos calificado para ser denominado gen.


La selección natural significa la supervivencia diferencial de los seres. Defendiendo la casi inmortalidad del gen,  lo define como un trozo de cromosoma que es bastante corto para que dure en potencia, el tiempo suficiente para que funcione como una unidad significativa de selección natural: En ese gen superviviente radica la unidad básica del egoísmo que encontramos en las conductas inadecuadas  de algunos individuos.

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