Del estado de bienestar al estado de necesidad


Por Fernando Qualytel

En cualquier rincón del mundo muchos seres humanos viven en permanente estado de necesidad. Hombres y mujeres del siglo XXI que viven su día a día, sin otra aspiración que sobrevivir a su infortunio.

Es cada vez más frecuente observar en cualquier sociedad, una desigualdad mayor y  un alarmante aumento de violencia y conductas delictivas. Muchos desahuciados de la sociedad del bienestar hace tiempo agotaron todos sus medios lícitos para prosperar.


Sin recursos sociales ni económicos para evitar este deterioro. Prevalece en el estilo de vida de algunas de estas  personas,  el acto típico y antijurídico  como  método de resolver  su penuria: robo,  hurto, impago, estafa, apropiación indebida, tráfico de drogas, prostitución, y un largo etcétera de esos actos a los que llamamos delitos. Son los actos de los sujetos que no  consiguieron integrarse en la sociedad de una manera útil y justa conforme a derecho. El final de estas situaciones se resuelve con una sentencia ejemplar y el cumplimiento de una pena adecuada, que en teoría, debe conducir al sujeto antisocial a  su rehabilitación y reinserción social.

Jurídicamente, el estado de necesidad se entiende como una eximente que excluye la responsabilidad del sujeto cuando chocan dos bienes jurídicos protegidos de igual valor. Es la necesidad que surge del conflicto urgente y real, en una situación grave que requiere de una acción inminente y que no ofrece otra alternativa para evitar un mal mayor.

Es la amenaza sobre el necesitado/a que impele al sacrificio de un bien para salvar otro o la infracción de un deber. Es preciso que el sujeto se encuentre en estado de necesidad objetiva, amenazado/a por un peligro inminente de sufrir un mal, que su acción de lesionar otro bien jurídico sea la única manera de evitar esa amenaza y que la acción del sujeto sea en estado de necesidad: el sujeto actúa de esa manera motivado por su situación.

Se estima  causa de justificación el supuesto de bienes de diferente valor y causa de inculpabilidad los de igual valor: el clásico ejemplo de los náufragos que niegan un salvavidas a un tercero para salvar su propia vida. Respecto de la proporcionalidad  del mal causado, si el mal que se quiere evitar es superior o igual en gravedad al delito  cometido para querer evitarlo, sin otra alternativa al alcance en ese momento, la eximente de estado de necesidad se aplica de modo completo.

Muchas conductas antisociales o la comisión de algunos delitos, se excusan en un estado de necesidad en la que se quiere  situar el delincuente para justificar su acción. Apelar a un estado de necesidad para cometer un delito o llevar un estilo de vida antisocial, tiene una rápida y contundente respuesta: el ejemplo de un gran número de población en riesgo de exclusión social, que todavía  respeta la convivencia y la paz social, resistiendo con escasos medios la adversidad del momento, en espera de tiempos mejores.

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