PREVENCIÓN SITUACIONAL DEL DELITO VIAL




Por Jose María González

La prevención situacional del delito o prevención medioambiental, sigue los postulados de la Escuela de Chicago, en lo que pretende eliminar los objetivos más fáciles, o hacer más reales las consecuencias negativas de la delincuencia, centrándose más en los factores y circunstancias inmediatas, que en la propia intención de la persona en delinquir. Por lo tanto, se centra en el ambiente para el delito más que en aquellos que cometen los actos criminales. Busca prevenir la ocurrencia del delito más que de detectar y sancionar a los delincuentes. Busca no tanto eliminar las tendencias criminales o delincuenciales a través del mejoramiento de la sociedad o sus instituciones, sino que meramente trata de hacer la acción criminal menos atractiva para los delincuentes. Esta prevención es aplicable a cada tipo de delito, y no solamente al delito “oportunista” o relacionado con la adquisición de objetos, sino inclusive a delitos más calculados o profundamente motivados. Ya sea que los delitos sean cuidadosamente planeados o motorizados por el odio o la ira, están fuertemente afectados por contingencias situacionales (Tedeschi y Felson, 1994).

Hough[1] en 1998 define la prevención situacional como: 

a) Estrategias dirigidas a enfrentar un patrón específico de delitos.

b) Estas involucran el manejo, diseño y manipulación del medio ambiente inmediato en el que estos delitos ocurren.

c) El objetivo de estas estrategias es reducir la oportunidad que permite que estos delitos se ejecuten.

d) Buscan aumentar el esfuerzo vinculado a la comisión de un delito dificultando la obtención del blanco delictivo, como por ejemplo con la utilización de candados u otras medidas de endurecimiento de blanco, que dificulten el paso del delincuente.

e) Buscan aumentar el riesgo, real o percibido, de detección o aprehensión del delincuente, tales como la colocación de cámaras de vigilancia en sectores de riesgo y mayor intensidad de iluminación.

f) Persiguen reducir la recompensa de cometer el delito, como por ejemplo desincentivar el uso de especies de valor en los peatones que transitan en la vía pública.

Centrada en el siguiente marco teórico general:

1. Una base teórica deudora principalmente de la teoría de actividades rutinarias, la teoría de la acción racional y la teoría del control.

2. Una metodología estándar basada en el paradigma de la Investigación de Acción. (Action Research).

3. Un conjunto de técnicas de reducción de la oportunidad, y

4. Un conjunto de prácticas evaluadas que incluyen estudios sobre el desplazamiento.

Las teorías ecológicas aseguran que el ambiente y el diseño del espacio urbano (en nuestro caso la forma de las calles, de un carril o dos, más o menos anchos, estacionamientos, la información que aportan, etc.) pueden tener influencia decisiva en el comportamiento humano y por ende en la criminalidad. La criminología ambiental se ocupa de estudiar si los factores ambientales como el espacio, la estructura del escenario, el calor, el frio, el ruido, el hacinamiento, la congestión, retenciones, etc. nos influyen a la hora de cometer un delito o de vernos involucrado en un siniestro vial. Y gracias a esto, podemos aplicar la prevención situacional.

Existen 3 principales teorías que fundamentar a la prevención situacional del delito:

1. Teoría de la “Elección Racional” que expone que el individuo delinque en razón a un modelo económico de costo-beneficio, significa que el delito es una elección que el delincuente en potencia tiene entre una serie de alternativas posibles a partir de un cálculo racional en el que se considera las ventajas y desventajas en cada una de las opciones. 

2. Teoría de la “Actividad Rutinaria”, que pretende dar una explicación causal de la conducta antisocial en correlación con los objetos ubicados en tiempo y espacio de los individuos, por lo general en este caso los sujetos activos del delito estudian y analizan la dinámica que sus víctimas realizan a diario, ejemplo: analizar la ruta que utiliza la víctima para trasladarse desde su casa a su trabajo.

3. Teoría del “Diseño Ambiental”, que nos indica que el diseño urbano influye facilitando o desalentando la criminalidad, así como que el diseño arquitectónico puede permitir o dificultar procesos de interacción comunitaria que redunden en la prevención del delito. Por ejemplo: un fraccionamiento diseñado como condominio privado con muros perimetrales y solo un acceso principal que pueda ser controlado fácilmente, disminuye la posibilidad que posibles agresores ingresen a la comunidad sin ser detectados, lo que desalienta la actividad antisocial.

Clarke en 1997 estableció que algunas de las causas del delito pueden ser explicadas a partir de las oportunidades existentes en el ambiente y su entorno.

Siguiendo a Wortley y Mazerolle (2008) las premisas de esta perspectiva ambiental la podemos resumir en tres puntos:

v La influencia del ambiente en la conducta delictiva.

v La no aleatoriedad de la distribución espacio-temporal.

v Y la utilidad de los elementos anteriores en el control y prevención del delito.

Pese a la importancia y repercusiones que tienen los delitos contra la seguridad vial, la delincuencia viaria se considera como un grupo independiente de delitos a causa de sus específicos modos de comisión y las razones de su nacimiento (Kaiser, 1970).

Alice Coleman en su obra titulada “Utopia on trial” (1994) establece dos posiciones claramente distintas y extremas en cuanto a los estudios de los espacios, que son:

a) Determinismo medioambiental: en que se establece que el espacio condiciona de forma determinante el comportamiento humano.

b) Posibilismo: la raza humana se adapta a cualquier contexto espacial, pudiendo ser feliz o infeliz en cualquier medio geográfico, lo que significa que la calidad de vida, en el fondo, dependerá de otro tipo de variables no espaciales.

Pero la autora, frente a ambas teorías apuesta por un tercer postulado:

c) Probabilismo: el medio ambiente no determinará nuestro comportamiento pero sí lo afectará, sobre todo empujándolo hacia la ruptura de las normas y el desorden social si se dan determinadas circunstancias que hacen la vida poco placentera.

Siendo este tercer postulado de gran importancia para la comisión de los delitos contra la seguridad vial, ya que como desarrollaremos posteriormente, la influencia del ambiente condicionará al conductor de una manera u otra, y hará que algunos de ellos comentan alguna infracción a las normas que rigen la seguridad vial.

Por eso la prevención situacional considera al delincuente vial como un elemento más de los que confluyen en el mismo, haciendo hincapié en los determinantes situacionales, interesándose por los patrones delictivos en el tiempo y en el espacio. Y añade otro factor más para el estudio y prevención de estos delitos. Decir que según diversas investigaciones los factores ambientales, las características de la vía y del tiempo explican, al menos, el 12% de los siniestros viales. Por concluir decir que hay una crítica bastante extendida a este modelo y es que no es aplicable a todos los delitos, dicen que sólo es para los delitos que tengan un corte de oportunidad, cosa que encaja perfectamente en el tipo de delito que estamos estudiando y en sus conductas infractoras o desviadas en la circulación.


[1] Hough, Mike y Nick Tilly: “Getting the Grease to the Squeaks – Research Lessons for Crime Prevention” en Crime Detection and Prevention Series 85, Home Office, Londres, 1998.

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