SOBRE LA AGRESIVIDAD

Por Wakinaki Pl Cádiz

El comportamiento agresivo, destacado hasta la saciedad en el esquema de la personalidad del hombre moderno, se encuentra mediatizado en varios sentidos.
En primer lugar por las propias posturas teóricas explicativas de la agresividad, que oscilan entre tesis innatistas, ambientalistas y de tipo mixto. En segundo lugar por la ambivalente carga constitucional y social que se le ha dado y finalmente por los contexto culturales que lleva implícito este tema.
Una de las explicaciones más generalizadas son atiende al comportamiento agresivo y su apoyo en la propia frustración, ya que el sujeto frustrado puede operar mediante los denominados mecanismos de defensa de la psique y desplazar las cargas energéticas y pulsionales frustrantes sobre sí mismo o sobre el entorno (fenómeno de desplazamiento). El mecanismo de la frustración puede desencadenar en varios tipos de conductas de ajuste, como son la agresión, la reacción de huida-evitación y las reacciones sustitutivas.

La agresión desplazada puede derivar en varias modalidades de expresión:
a)                  Mediante creación de objetos expiatorios, caso común del individuo que adopta comportamientos agresivos en el ámbito familiar como descarga frente a las represiones que ha de efectuar frente a sus superiores. Dentro de ella cabe darse un mecanismo en cadena de desplazamientos, en cada objeto expiatorio, desplaza a su vez su agresividad hacia otro individuo inferior, lo que sería el denominado “orden del picoteo del gallinero” (estudiada entre otros por el Nobel Konrad Lorenz)

b)                 Estado de agresividad flotante, cuando no ocurre localización del desplazamiento agresivo sobre un objeto en concreto sino que la agresividad se configura como un estado anímico generalizado como trasfondo del comportamiento global. Dentro de esta podemos distinguir: 1) estado crónico de agresividad flotante, generadora de una actitud hostil habitual, y que se manifiesta mediante pequeños chispazos agresivos repetidos o continuados y 2) el estado agudo de agresividad flotante o descarga acumulativa en tales casos, el sometimiento de sujeto a una situación frustrante, grave y prolongada, puede desencadenar reacciones ocasionales de agresividad muy altas, con absoluta pérdida de los controles de comportamiento.

c)                  Autoagresividad, cuando el mecanismo de desplazamiento agresivo es reflexivo y dirigido  contra el propio sujeto en un mecanismo de autoinculpación, que en sus fórmulas extremas reconduce a la amenaza o al intento de suicidio.

Por otra parte y desde otras perspectivas pueden establecerse otros tipos de agresividad: física-verbal, ofensiva-defensiva, paranoide-psicopática…etc.

Por supuesto no confundir nunca agresividad con violencia, pues ambos conceptos pueden llegar a utilizarse como sinónimos cuando realmente no lo son. 

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