LA COMPLICIDAD


Fernando Alser Qualytel

El cómplice es un auxiliar eficaz y consciente de los planes y actos del ejecutor material, del inductor o del cooperador necesario, que contribuye en la ejecución del delito poniendo los medios para realizar el acto punitivo. Su participación es secundaria y accidental. Solo dos elementos son necesarios para hablar de complicidad: La realización de acciones relacionadas con  la acción delictiva, auxiliando en la preparación y ejecución del delito. Y también que el cómplice conozca la intención que tiene el autor de cometer el delito y que tenga la voluntad para contribuir a la realización del delito.

De la conducta del cómplice no se deriva el delito sino por la resolución del autor, que es el auténtico motor del delito. El cómplice no realiza actos que afectan de modo directo al delito, ni tampoco genera la idea de cometer el delito ni dispone los elementos materiales para la comisión de ese delito. Sí realiza acciones simultáneas a las que realiza el autor del delito. 


Estos actos de colaboración que realiza el cómplice no son necesarios para la realización del delito. Y es en este punto donde se marca la diferencia con el cooperador necesario del delito: en cuyo caso sí son necesarios  la aportación de ciertos actos sin los que no sería posible la realización del delito.

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