El criminólogo de sillón



 Por Carlota Barrios vallejo

criminólogo, ga de sillón.
1. adj. Experto,a en criminología que se pasa la vida investigando frente al PC, y que va dejando gradualmente la huella de su culo en un sillón o silla de despacho. 
 (…)

En no pocas ocasiones se ha hablado acerca de que la Criminología es una ciencia empírica, que debe basar sus investigaciones en datos lo más verídicos posibles que deben recogerse de diferentes fuentes, a fin de aproximarse a la cifra negra.

Esto entraña una gran dificultad, que es precisamente la obtención de datos que nos permitan realizar investigaciones sobre fenómenos relacionados con la criminalidad.
No basta con emplear las estadísticas policiales o las que ofrecen los institutos de estadística gubernamentales, pues a menudo no recogen más que una pequeña parte de lo que sería necesario para estudiar cierto tema desde un punto de vista criminológico.

En el caso de España, tenemos varias fuentes de datos que podemos utilizar:


- Instituto Nacional de Estadística (INE): Aunque se autodenomina como organismo autónomo, depende del Estado; concretamente del Ministerio de Economía y Competitividad.
Recoge estadísticas de lo más variopintas, que van desde la tasa de paro, pasando por las encuestas de población activa, hasta datos sobre el uso de Biotecnología.

Tiene una sección de Sociedad (Seguridad y Justicia) donde podemos encontrar algunas estadísticas interesantes para investigaciones criminológicas, si bien las únicas que hay en este momento se corresponden con: Condenados adultos, Juzgados de Paz, Condenados menores, Arrendamientos urbanos, Suicidio en España, Nulidades separaciones y divorcios, Contencioso Administrativo y Violencia Doméstica y de género.
No hay datos sobre criminalidad per se, y tampoco se hacen encuestas de victimación a la población.

- Estadísticas Policiales: Se trata de estadísticas internas que confeccionan los diferentes cuerpos policiales; sólo recogen las denuncias o delitos en los que han intervenido agentes de Policía Nacional, Guardia Civil o Policías locales.
En ciertas ocasiones se presentan en forma de mapa, lo cual las hace muy útiles para el desarrollo de trabajos en materia de Criminología Ambiental, pero esto es una excepción y normalmente los ciudadanos no tienen acceso a dichos datos.

Hay encuestas puntuales a los vecinos de algunas zonas o acerca de ciertos delitos, pero no se realizan siguiendo una misma metodología ni se hacen a nivel nacional, con lo que resulta imposible comparar los datos, que además, no incluyen delitos no denunciados o de los que no tienen constancia las fuerzas policiales, con lo que de nuevo nos encontramos ante la falta de información sobre la cifra negra.

Hay otros organismos a los que se puede recurrir en busca de estadísticas y estudios, como el CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas), la DGT (Dirección General de Tráfico) o incluso los propios juzgados, aunque cabe decir que en todos ellos nos encontraremos con el mismo problema:  las recogidas de datos son parciales, usan metodologías diferentes o no se realizan de manera continuada, por lo que no es posible realizar comparativas, proyecciones de futuro o análisis criminológicos bien fundamentados.

En otros países hay organismos encargados de realizar encuestas victimológicas anuales (como es el caso de Francia), pero en España estamos lejos de tener unas estadísticas fiables, completas y accesibles que nos sirvan de apoyo para realizar investigaciones criminológicas.
No obstante, este problema no es ni actual, ni exclusivo de nuestro país.

Durante el apogeo de la Escuela Cartográfica de Criminología (Estadística Moral), de 1830 a 1880 aproximadamente, ya encontramos a un gran detractor de interpretar las estadísticas oficiales: Henry Mayhew.

Este investigador no se contentaba con quedarse sentado en su sillón examinando las estadísticas que hacían otros, sino que salía a las calles londinenses para obtener sus propios datos; le gustaba hablar con los barman y con los clientes de las tabernas para conocer la criminalidad y los problemas sociales de cada barrio.
Aunque sabía que su capacidad para recopilar datos era muy limitada, prefería obtenerlos mediante entrevistas personales y observación directa, razón por la que se le considera el precursor de la llamada 'ecología social', que tanto influiría después a los integrantes de la Escuela de Criminología de Chicago.

No fue el único representante de la Escuela Cartográfica que criticó las estadísticas oficiales sesgadas o la manera en que se presentaban, pero durante los inicios de la Estadística Moral, también hubo investigadores que cometían simplismos y excesos, o hacían lecturas erróneas y manipuladas de los datos estadísticos; un buen ejemplo de ello es Piotr Kropotkin.
Este aristócrata de orígen ruso, ideó una fórmula matemática con la que supuestamente podía predecirse el número de homicidios al año:

H = (t x 7) + (h x 2)

            “El número de homicidios al año es igual a la temperatura media multiplicada por siete, mas la humedad media multiplicada por dos”

Evidentemene, esto no tiene ningún sentido... Parece que Kropotkin se dejó llevar demasiado por las Leyes Térmicas de Quetelet y su pasión por las matemáticas.

Otro investigador que decidió levantarse de su sillón y salir a conocer los problemas sociales en primera persona fue Robert Ezra Park, al que muchos consideran el exponente más representativo de la Escuela de Chicago.
Era un ávido encuestador que siempre iba acompañado por sus cuadernos de notas, donde apuntaba las experiencias personales en las que luego basaba sus investigaciones.
Empleaba una metodología de estudio muy directa, principalmente basada en técnicas estadísticas perfeccionadas, investigaciones de campo y el método antropológico de observación activa, directa y participativa (algo que él llamaba 'participant observation').

 En definitiva, la Criminología no puede hacerse desde el sillón.
Estudiar las estadísticas oficiales es una buena manera de aprender, pero el buen criminólogo debe acercarse más a Mayhew y a Park y salir de vez en cuando del despacho para recopilar datos por su cuenta.
Aunque a veces un poco de imaginación no está de más, tampoco hay que experimentar tanto como para terminar inventando fórmulas como la de Kropotkin.

El método estadístico es el más adecuado para estudiar el crimen de manera objetiva, pero no sería en absoluto deseable que olvidásemos la cifra negra o perdiésemos la capacidad de llevar a cabo investigaciones de campo; nunca nos acercaremos a conocer la criminalidad real desde el sillón, así que, que no nos de miedo dejarlo sólo de vez en cuando.




En la imagen, un grupo de sillas de despacho indignadas

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