¿CÓMO MEDIR LA DELINCUENCIA? INFORMES DE AUTODENUNCIA



Por Wakinaki Pl Cádiz

Cuando se cometen hechos delictivos en muchas ocasiones pasan inadvertidos o no salen a la luz por diferentes motivos, no incluyéndose así en los datos oficiales. Debido a esta circunstancia, podemos explicar la falta de información que sobre criminalidad real pueden ofrecernos las estadísticas oficiales y el gran distanciamiento entre los valores reales y los registrados.

Durante finales del siglo pasado y gran parte de este se daba por hecho la existencia de una relación constante entre la criminalidad real y la registrada. La cifra negra también se consideraba una magnitud constante y los datos estadísticos, muy inferiores a los reales, representativos de éstos. Estos motivos hacían que el conocimiento preciso de la criminalidad real no interesara. 

Pero cualquier modelo teórico que pretenda una explicación científica del comportamiento delictivo y los programas políticos criminales dirigidos a la prevención y control, han de partir de la criminalidad efectiva y real.

Surgen así los informes de autodenuncia. Con ellos se pretenden, mediante consultas, encuestas y formularios dirigidos a la población, obtener información lo más real posible sobre la posible participación en hechos delictivos durante un período de tiempo concreto, con independencia de que éstos hayan sido o no denunciados o perseguidos.

Obviamente se garantiza totalmente el anonimato y confidencialidad de la consulta y la respuesta. La principal ventaja: la posibilidad de obtener una información muy valiosa sobre el infractor como las formas de comisión del delito, opiniones y actitudes…etc. que unidas a las variables sociodemográficas permiten un enfoque psicosocial del tema de gran interés.

Estos informes se han utilizado con muy buen resultado en evaluaciones de la delincuencia juvenil cuyo volumen sumergido es muy superior al detectado por las estadísticas, especialmente en el caso de los delitos menos graves. 

Otros datos que evidencian estos informes son:

- El volumen de la criminalidad no registrada es muy considerable.

- La mayor parte de la delincuencia real ni siquiera es detectada y perseguida por el control penal.

Pero este tipo de encuestas tiene importantes limitaciones, como no podía ser de otra manera:

- Informan sobre infracciones de escasa relevancia penal.

- Aportan datos valiosos sobre la etiología del delito pero no así sobre la víctima de éste.

- El nivel de autodecisión que implican hace que estas encuestas tengan escasa aplicabilidad a la población adulta.

- El tamaño de la muestra media de los informes es muy inferior al de las encuestas de victimización.

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