Violencia filio-parental. El síndrome del Emperador

 


A. Quevedo
Periodista. Licenciada en Criminología y profesora de Lengua/Literatura e Historia de las Civilizaciones

Aterrador escuchar que un hijo agrede brutalmente a su madre, hasta el punto de que la víctima tuvo que ser intervenida quirúrgicamente de urgencia. Ha ocurrido en Verín (Galicia, España). ¿Cómo se puede pegar a la persona que te da la vida? Se preguntan muchos, nos preguntamos.
El maltrato de hijos a padres es una realidad oculta, más aún que la violencia de género. Madres y padres que son incapaces de poner en conocimiento de la Justicia que son víctimas de malos tratos. Sufren agresiones verbales y físicas a diario por parte de sus hijos pero ¿cómo voy a denunciar a mi hijo? Es la afirmación (hecha en pregunta) que se hacen nueve de cada diez víctimas y es que sólo el 10% de los progenitores decide denunciar. Datos escalofriantes que van en aumento en España: en 2006 se registraron dos mil casos, en 2012 otros 5.000 y el año pasado más de 9.000 casos. Supone el 17% de los casos registrados en la Fiscalía de Menores. La violencia de hijos a padres no entiende ni de clases sociales ni de estratos económicos.
Al igual que en la violencia de género, la violencia psicológica es la primera que aparece: desobediencias, insultos y descalificaciones, amenazas, agresividad (romper y tirar objetos) está presente en la violencia filioparental antes de llegar a la agresión física.
¿Puede ser la sociedad la culpable de esa violencia? Quizá una de las respuestas esté en el Síndrome del Emperador o Niño Tirano, trastorno de conducta que afecta desde la niñez. Suele comenzar en el hogar y cuando el agresor tiene el control de sus padres, lo hace con cualquier otra persona. ¿En qué consiste? Se puede definir como la autoridad que va en aumento y cuando no se obtiene lo que una persona quiere entonces es cuando aparece la ira convertida, en muchos casos, en violencia física. Y los padres ¿podrían ser los culpables? Algunos estudios revelan que las familias más sobreprotectoras son las más propensas a que surja el síndrome del Emperador. No son culpables, pero sí que deben poner en conocimiento la violencia de sus hijos. Siempre. Ocultándolo no va a desaparecer. Recuerden, la violencia siempre va a más si no se pone freno a través de la reeducación y terapias específicas de comportamientos agresivos.
Para el psicólogo clínico Jordi Royo “Hemos montado una sociedad que deja muy claro cuáles son los derechos de los adolescentes, pero no sus deberes (…). El sistema socioeducativo  está más basado en el premio que en la rectificación; las palabras orden, normativa o disciplina parece que dan miedo”. [1] Desde la perspectiva sociológica, la permisividad social y familiar puede ser una causa pero también existen otras. Una investigación -desarrollada por las psicólogas Izaskun Ibade y Joana Jaureguizar[2]- destaca que un adolescente que maltrata a sus padres puede deberse a:
·         Temperamento agresivo
·         Trastornos psicológicos que no han sido adecuadamente tratados
·         Modelos de comportamiento violento que se transmiten en la sociedad actual
·         Impunidad por la influencia negativa de los estilos educativos
·         Violencia que se ejerce dentro del sistema familiar
El mismo estudio revela (tras analizar 413 expedientes judiciales) que se podría hablar de un perfil de inadaptación social ya que las características más destacables en los casos analizados por delitos de violencia filio-parental eran: dificultades escolares y violencia fuera del hogar. El estudio de las psicólogas también señala que los infractores violentos sufrían un porcentaje mayor de trastornos psicológicos.
Dos de cada tres menores que agreden a sus padres tienen 16 o 17 años y el 60% son consumidores, sobre todo, de alcohol y cannabis, según la Fundación Amigó.



[1] Declaraciones extraídas de la entrevista publicada en el diario elperiodico.com (10 de septiembre 2014)
[2] Estudio El perfil psicológico de los menores denunciado por violencia filio-parental. Universidad del País Vasco (febrero 2012)

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