LA CRIMINALIDAD Y EL AUTOMÓVIL


Por el Lic. Mario Murrieta.

Desde la aparición del automóvil en la sociedad se transformaron radicalmente algunas de las modalidades de expresión antisocial existentes en aquella época, esta transformación también creo una nueva gama de conductas antisociales, así como una nueva forma de criminalidad.
Este cambio en las expresiones antisociales aun va en aumento debido a las nuevas tecnologías con la que se fabrican los vehículos de motor cada año que aumentan su uso y necesidad; así encontramos automóviles anfibios, con mayor capacidad, blindados, más rápidos, de propulsión eléctrica, incluso híbridos, etc.
El automóvil es un fenómeno típico de nuestra época, y se convierte no sólo en un medio de transporte, sino también en una clase de comunicación no verbal.
Este problema es en verdad preocupante, por las siguientes razones:
a.    Una cantidad de personas, que en situaciones comunes nunca hubieran llegado a un juicio de naturaleza criminal, ahora están expuestas a ello por el solo hecho de conducir un vehículo de motor.

b.    Muchos sujetos se atreven a delinquir gracias a que el automóvil les da posibilidades que antes no tenían. En varias ocasiones la elección de una carrera criminal está ligada a las limitaciones físicas del individuo, limitaciones que se ven superadas gracias a la máquina.

c.    El hombre que conduce una máquina, al ver modificada su propia corporeidad, pierde la consciencia de su "Yo" biológico para convertirse en una nueva dualidad hombre-máquina.
En un momento determinado el automóvil se puede transformar en una amplificación de la capacidad física del individuo, y en una manera de superar una serie de problemas psicológicos.
El automóvil también puede ser el medio para la superación de un complejo de inferioridad, se va haciendo una verdadera máscara para el individuo y sirve también, como una forma de desahogo para eliminar el estrés y, en muchos casos, como una temible arma agresiva.
La magnitud del problema es fácilmente apreciable si se toma en cuenta que, en el país más motorizado del mundo (Estados Unidos de América), mueren anualmente 40,000 personas en accidentes de automóvil. Si en los países latinoamericanos no se llega a cifras tan tremendas, sí podemos decir que en México mueren, por hechos de tránsito, 17,000 personas al año por la misma causa.
Según un informe que acaba de publicar la Organización Panamericana de la Salud (OPS), muy pocos países de América Latina y el Caribe han logrado reducir la tasa de mortalidad por accidentes de tránsito en la última década.
En la mayoría de los países con abundante tráfico de vehículos, el 50% de los procesos penales se refieren a accidentes de circulación.
Lo anterior implica que deben hacerse cambios importantes en los controles sociales como son; la legislación y demás medios preventivos y represivos de la criminalidad.
Si la mitad de los "delincuentes" lo son por causa de accidentes o incidentes de tránsito, el tratamiento que deben recibir es muy diferente al de los demás criminales. Se ha pensado aún en instalaciones separadas, con personal especializado, para este tipo de criminales, con el fin de evitar la reincidencia que en algunos casos llega a ser muy alta.
En algunos lugares hay una complacencia criminal (cuando no corrompida) para otorgar las licencias o permisos para conducir. La selección por edad y facultades físicas y mentales de los conductores de vehículos es ya una gran medida preventiva, que debe hacerse con gran cuidado.
Otro problema es el de la utilización por criminales, del vehículo como instrumento para cometer crímenes y, generalmente, para realizar sus conductas con mayor velocidad y poder escapar de la acción de la justicia.

Ante esta gran movilidad de la delincuencia actual, la policía debe estar dotada de medios de transporte, rápidos y adecuados superiores al del resto del común denominador.

No hay comentarios:

También te puede interesar