KROKODIL, LA DROGA QUE DEBORA TU CUERPO..LITERALMENTE



Por VERÓNICA CALVO UZCUDUN LIC. EN DERECHO Y LIC. EN CRIMINOLOGÍA

Las imágenes de sus devastadores efectos son tan brutales que he decidido no colgar ninguna para no herir sensibilidades. Pero quien tenga curiosidad científica, sólo tiene que introducir en el buscador de imágenes “krokodile” y su primera y lógica reacción será pensar “¿por qué alguien querría hacerse eso a sí mismo?”.

Krokodil, o desomorfina, conocida también como la droga zombie, heroína caníbal, droga caníbal y la heroína de los pobres, toma este nombre debido a que uno de los primeros síntomas que produce en quienes la consumen es que la piel aparece con escamas similares a las de los cocodrilos, de color negro o verde. No es llamada caníbal porque provoque violentas reacciones en el consumidor queriendo incluso morder a quienes están a su alrededor, sumido en la paranoia, como ocurre en el caso de la metilendioxipirovalerona (MDPV, llamada droga caníbal), sino porque devora el cuerpo de los consumidores.

La Desomorfina es un derivado de la morfina (pero hasta 10 veces más potente), que actúa de manera similar a la heroína ( siendo hasta 3 veces más potente que la misma) en el cerebro se le considera como un opiáceo semisintético; su estructura química es 4,5 alphe-epoxy-17-methylmorphinan-3-ol. 

La desomorfina fue desarrollada como un analgésico en EE.UU. en los años 30, llamado dihidrodesoximorfina , con el nombre comercial de Permonid pero pronto desapareció del mercado por sus propiedades altamente adictivas. 

Se situa el comienzo de vida del Krokodile como tal en Rusia y Ucrania, hacia el año 2002 como consecuencia de la dificultad que encontraban los toxicómanos de estos paises para encontrar heroína y por el precio que esta sustancia llegó a alcanzar. 

La droga se obtiene de forma casera y está compuesta de codeína, gasolina, ácido clorhídrico, yodo y fósforo rojo. La desomorfina sintetizada de esta forma es altamente impura y se encuentra contaminada con varios subproductos orgánicos tóxicos. Se administra por via intravenosa.

Es más adictiva que la heroína, pero entre tres y cinco veces veces más barata, dada la facilidad de elaboración y de obtención de los precursores necesarios. Tiene un inicio de acción mucho más rápido que otros derivados opiáceos pero con un periodo de actuación mucho más corto (con una duración de unos 40 minutos), por lo que el adicto necesita inyectarse más frecuentemente.

En 2005 la agencia antidrogas rusa informó la captura de forma esporádica de esta sustancia, sin embargo, para el 2011 la agencia antinarcóticos confiscó 65 millones de dosis durante los tres primeros meses de 2011. Esto se debió a la producción clandestina a gran escala de desomorfina en 2010 y el gobierno ruso estima que hasta un millón de personas son adictas al Krokodil, aunque según otras fuentes, las cifras de adictos podrían llegar a 3 millones. Mientras que la esperanza de vida de un adicto a la heroína de Moscú es de cuatro a siete años, la esperanza de vida de un adicto al krokodil es sólo uno o dos años. 30.000 personas mueren en Rusia cada año debido a los efectos de esta droga.

Hacia 2012 ha comenzado a globalizase el uso de la droga, llegando a EEUU y a algunos países de América del Sur (se reportan casos en México, Brasil, Argentina entre otros).

Desde la EMCDDA (European Monitoring Centre for Drugs and Drug Addiction) reportan que no se han descrito ningún caso de consumo por esta sustancia en la Unión Europea, sin embargo Reino Unido, el Dr. Allan Harris, un especialista en tratar drogadictos y vagabundos, informa en octubre de 2013 que “existen muchísimas señales” que apuntan que el krokodil ha llegado a Gloucester, y describió un caso en un artículo en The Independent. El hombre, un sin techo de unos 30 años era "esencialmente como un cráter en el brazo y se podía ver el hueso y los tendones ", dijo. 

Entre los daños que provoca se encuentran trombosis y hemorragias, úlceras en la piel, flebitis, gangrena, infecciones de la piel que llegan incluso hasta los huesos, pérdida de miembros como dedos, piernas y brazos; desprendimiento de la piel en zonas de tejido muerto, ulceración de las venas que provoca que éstas sean removidas incluso con músculo y tejidos. Los daños sistémicos asociados a su consumo son neumonía, septicemia, estallamiento de arterias, meningitis, pérdida de dientes, infección de los huesos, cuerpo, estallamiento de oídos, nariz y labios, fallo renal y hepático.

Según el Dr. Sebastián Díaz Ruiz, Medico Forense en el Instituto de Medicina Legal de Málaga, el verdadero problema de esta droga de síntesis son los derivados utilizados para su producción y los restos que quedan en la sustancia tras la síntesis como contaminantes, generalmente son sustancias de naturaleza cáustica, corrosiva o tóxica y que asocian múltiples complicaciones, así como la contaminación que suele darse en su producción al no dase en entorno estéril y que provoca por ello infecciones. Todavía no se han reportado casos de consumo de krokodile en España.

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