Forense de cuerpos y mentes

“Un forense es mucho más que una rata de morgue”, dice Mario Vignolo. La frase invita a ahondar en ese universo asociado a la Justicia en el que el médico no cura, pero hace hablar a los muertos.


Pobre de aquel que tuvo la mala fortuna de robarle uno de los tres teléfonos celulares al doctor Mario Vignolo. La tarjeta de memoria estaba llena de fotos. De gente muerta. De manera violenta. Pero esto, que no le debe haber hecho gracia al ladrón y que al común de las personas podría parecerle un detalle macabro, es en realidad el síntoma de un gran amor, el tipo de amor patológico que sólo algunos afortunados sienten: el amor por el trabajo.
El trabajo de Mario Vignolo es un diálogo permanente con la muerte, una convivencia calma con la violencia.
Ya desde tiempos remotos, toda persona que tuviera un trabajo asociado a los cuerpos sin vida estaba bajo un estigma: la necrología no es un aspecto de la cotidianidad que le resulte simpática a nadie. Eso ha evolucionado, y en la actualidad, el avance de la medicina ha servido tanto para sanar como para prestigiar a quienes investigan sobre los tejidos sin vida.
Gracias a las películas y a nuestra propensión a imaginar todo como arquetipos, la labor que desempeña el doctor Vignolo se nos representa en la figura de un señor gordo de guardapolvo blanco que come sándwiches junto a un cadáver abierto en una mesa de autopsias. Para abonar el cuadro, la televisión tiene la programación atestada de series y documentales sobre medicina forense: hay investigadores vestidos como para viajar al espacio que resuelven casos en laboratorios con tecnología futurista, repletos de...
VER REPORTAJE COMPLETO AQUÍ:
http://www.lavoz.com.ar/temas/forense-de-cuerpos-y-mentes

No hay comentarios:

También te puede interesar