ACCIDENTOLOGÍA VIAL. LA VISIÓN DE TÚNEL


Por el Lic. Mario Murrieta

Cuando conducimos un automóvil, nuestra capacidad visual puede verse alterada en forma negativa por diferentes motivos: condiciones climáticas como la lluvia o la niebla, consumo de drogas y alcohol, edad avanzada. Pero también, la velocidad en la que transita el vehículo influye notablemente.

El Colegio de Ópticos-Optometristas de España, señala que el campo visual puede experimentar una reducción de hasta 75º a medida que se aumenta la velocidad al conducir. Según Juan Carlos Martínez Moral, decano del Colegio, “si a 35 km/h tenemos un campo visual de 104º, al sobrepasar los 100 km/h el mismo puede reducirse hasta 30º”.

Durante la conducción, las imágenes de los objetos se proyectan a la retina de forma difusa pues se captan y suceden a gran velocidad. Es por eso que a medida que se incrementa la velocidad, las imágenes se vuelven más confusas por lo que, a los efectos prácticos, se reduce la visibilidad (lo que los expertos denominan campo de visión cinético).

Si la velocidad es muy alta, la vista del conductor sufre algo parecido al efecto túnel, es decir que el campo de visión queda tan reducido, que se tiene la sensación de conducir por uno de ellos de tal forma que se dejan de percibir detalles laterales que se encuentren a la orilla del camino como son señales de tránsito, peatones, semovientes etc.


También, los especialistas advierten de que la proporción de accidentes mortales crece "notablemente" durante la noche ya que la agudeza visual se reduce un 70 por ciento y el sentido de la profundidad es siete veces menos eficaz.

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