WACO, esa trágica manera de morir


Por Fernando Alser Qualytel

Timothy James McVeigh fue ejecutado el 11 de junio de 2001 mediante inyección letal, declarado culpable del atentado explosivo en el edificio federal Alfred P. Murrah en Oklahoma City, en 1995. La cifra de 168 muertos y 680 heridos le dejó indiferente cuando calificó a sus víctimas de daños colaterales. Mc Veigh, un veterano de la guerra del golfo (1991) estaba en contra de la política del gobierno de EE.UU y justificó su acto terrorista, entre otras razones, como una protesta contra la acción del gobierno en el rancho Monte Carmelo de Waco (Texas). El Rancho Monte Carmelo situado cerca de la localidad de Waco había sido el hogar de una comunidad religiosa: Los Davidianos. Una rama escindida de los Adventistas del Séptimo Día. Su gurú espiritual David Koresh, predicaba una postura fundamentalista del Apocalipsis desde su cosmovisión mesiánica y radical.

Ronald Akers y Robert Burgess desarrollaron en 1966, en base a fundamentos psicológicos, una teoría del aprendizaje social que explicaba, entre otras, unas asociaciones diferenciales dentro de una misma sociedad, y en la que los individuos son expuestos a normas diferentes a los usos y costumbres de esa sociedad. David Koresh había reunido en el rancho Monte Carmelo a muchos adeptos vivían sometidos al carisma de su líder y en el capricho de sus deseos. Su vacío interior quedaba ocupado por la intensa experiencia religiosa construida por David Koresh y su particular escala de valores: No pecaba de madrugador, pero era un hábil improvisador que mantenía largos discursos ante sus seguidores, prolongando su adoctrinamiento durante horas.

Koresh había conseguido su estatus tras una pugna encarnizada con otros miembros de la comunidad davidiana que le habían disputado el liderazgo en una lucha llena de escándalos y violencia, ampliamente difundida por la prensa local. La misma prensa que denunció a David Koresh por los presuntos abusos sexuales cometidos contra los menores que formaban parte de los davidianos, y dio a conocer sus costumbres sexuales en relación a la poligamia, que en su condición de líder espiritual, practicaba entre las mujeres del grupo. Incluidas las esposas de sus seguidores masculinos, que debían practicar una estricta castidad. Quince hijos son el testimonio del amor libre que practicó  Koresh entre las diferentes mujeres de su comunidad.


Esta situación alertó a los servicios sociales texanos. Pero fue la Oficina de Tabaco, Armas y Alcohol (ATF) quien en febrero de 1993 cercó el Rancho Monte Carmelo, ante la sospecha que los davidianos estaban modificando armas semiautomáticas y convirtiéndolas en armas ilegales. El asalto fue retransmitido por los canales de televisión con todo detalle. El rancho resultó estar fortificado y defendido por los davidianos que hicieron uso de sus armas automáticas. Cuatro agentes de la ATF cayeron abatidos en las primeras horas de la intervención. Existe todavía una polémica no aclarada sobre quién realizó el primer disparo, si la fuerza de asalto o los propios davidianos. El resultado del enfrentamiento se saldó con más de 80 muertos, tras 51 días de asedio, entre hombres, mujeres y niños. El FBI asumió el mando de las operaciones tras las primeras horas del asalto, y decidido ante el fracaso de todo intento de mediación, tomo al asalto el Rancho Monte Carmelo el 19 de Abril de 1993, convertido en una pira funeraria donde el mismo David Koresh yacía muerto.

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