Víctimas del tráfico vial, su situación en España


Juan Antonio Carreras Espallardo.

Helena no había cumplido la mayoría de edad cuando un borracho la mató. Juan era demasiado joven cuando una carretera lo mató. Julia era un bebé cuando dos irresponsables la mataron. Jordi fue de los primeros chavales que murieron sin sentido en nuestro país.

Detrás de cada nombre hay padres desesperados y esperanzados con hacer justicia por sus hijos, esa insuficiente justicia que reciben en los Juzgados, en las Fiscalías, en Los Ayuntamientos, en los Ministerios, en multitud de lugares donde los reciben.

Las víctimas claman más que nunca voz, que sus crímenes no queden impunes, no quieren dinero, quieren justicia. Nadie les había dicho que se iban a implicar tanto en temas de seguridad vial como lo están haciendo desde el día en que perdieron a sus hijos. Al inicio de este artículo nombré a cuatro personas, pero anualmente, solo en España, son casi dos mil las personas que fallecen en la carretera, cifra mucho menor de los diez mil que perdían la vida hace una década. Un dato preocupante es que casi la mitad de las personas fallecidas había ingerido bebidas alcohólicas y/o drogas por lo que todavía podríamos salvar, al menos, la mitad de esos muertos, muchos imprudentes.

En el tráfico hay un victimario y una víctima. Evidentemente la primera ha sido colocada en la escena del crimen de forma casual, sin intención, siendo el primero, el delincuente o victimario el verdadero responsable que debe responder ante la justicia.

Las víctimas odian el término ACCIDENTE DE TRÁFICO que se utiliza todavía para referirse a un suceso que sin intencionalidad, pero sí con algún factor evitable, produce la muerte de una persona en la carretera o la deja en un estado de gravedad determinado. Si es un accidente no podría haberse evitado, está claro. La cuestión es que cuando el conductor causante del hecho traumático realiza alguna conducta desviada, como ingesta de drogas, de alcohol, despistes, excesos de velocidad, conducción temeraria, etc. Ya no estamos hablando de un accidente sino de una agresión vial. Por eso propuse una redefinición del término “accidentes de tráfico” por el de “siniestros del tráfico”.

En la definición de criminología vial hablamos de siniestro vial y no de accidente de circulación o tráfico, que según la Orden Ministerial de 18 de Febrero de 1993 es la definición legalmente establecida (que no quiere decir que sea correcta actualmente). Si tenemos en cuenta los tiempos actuales, los avances del tráfico y sobretodo de sus normas, principalmente las penales, con la tipificación de los delitos contra la seguridad vial y otros relacionados con los siniestros viales, el término accidente va dejando de ser correcto para referirse a estos hechos, ya que estamos diciendo que es algo que tiene que ver con el azar o la casualidad y como sabemos tiene poco de fortuito y eventual, sino más bien de evitable y negligente. J. Stannard Baker define el accidente de circulación como: “Aquel suceso eventual, producido como ocasión del tráfico, en el que interviene alguna unidad de circulación y como resultado del cual se produce muerte o lesiones en las personas o daños en las cosas”. Por su parte López-Muñiz Goñi (2004) lo define como "cualquier evento como resultado del cual el vehículo queda de manera anormal, dentro o fuera de la carretera, o produzca lesiones en las personas o daños a terceros".

Como vemos es necesaria una redefinición del término más consecuente con la realidad victimal. Los accidentes de tráfico o circulación (hechos de tránsito en países sudamericanos) pasarían a llamarse siniestros de tráfico o viales (suceso vial), con unas características especiales: si hay víctimas (tanto leves, como graves o fallecidos) sería agresión vial; si es con daños materiales: daños del tráfico; y en tercer lugar, si se debe a factores ajenos al factor humano (que ya es raro, por ejemplo cae un árbol por el viento): sería accidente de tráfico.


Las víctimas del tráfico así como los victimarios son objeto de estudio de la criminologá vial, la cual es una disciplina criminológica encaminada al estudio y prevención de los delitos contra la seguridad vial, y a la resolución de todo conflicto que surja tras un siniestro vial; actuando sobre los comportamientos delictivos o desviados dentro de las vías, a la restitución de la víctima a su estado original; haciendo hincapié en las formas de control social, tanto formal como informal y a la reacción social que causan los siniestros viales.

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