GIOVANNI FALCONE: EL JUEZ QUE DESAFIÓ A LA COSA NOSTRA


“No creo que el Estado italiano tenga verdadera intención de combatir a la Mafia . Le advierto, doctor Falcone, que después de este interrogatorio usted se convertirá en una celebridad. Pero buscarán destruirlo física y profesionalmente. No lo olvide: la cuenta que ha abierto con la Cosa Nostra no se cerrará nunca.
Tommaso Buscetta, “el capo de los dos mundos”.

VERÓNICA CALVO UZCUDUN LIC. EN DERECHO Y LIC. EN CRIMINOLOGÍA

Hasta aproximadamente, mediados de los 70, en Sicilia campaba a sus anchas La Cosa Nostra. Sus tentáculos llegaban a todas las instancias, a través de corrupción, extorsión y sobornos y si eso no servía, a través del miedo endémico que provocaban por sus despiadadas represalias. El rígido código de la omertà, la ley del silencio, era sagrado, y su quebrantamiento se pagaba con la muerte, que en ocasiones podía extenderse a familiares y allegados del que hablaba. Se atrevían con todos: jueces, fiscales, jefes de policía, empresarios, periodistas.. todo el perjudicara sus intereses era un objetivo a eliminar, la mayoría de las veces de forma brutal.

Sus hasta entonces implacables e intocables jefes, presenciaron con incredulidad cómo dos anónimos jueces de un tribunal de Palermo, Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, les desafiaban abiertamente, removiendo todo su mundo hasta los cimientos, para acabar sentándoles en el banquillo.

El juez Chinicci, dirigió hacia 1983 el grupo de jueces especializados en la lucha contra la mafia, coordinados entre sí para acabar con la Cosa Nostra. Este “pool antimafia” estuvo constituido por Giovanni Falcone, Paolo Borsellino, Giuseppe Di Lello y Leonardo Guarnotta.

La noche del 29 de septiembre de 1984 en Palermo, bajo las ordenes de Falcone, responsable de la operación, tres mil policías acordonaron distritos enteros para conseguir la presa más espectacular de la lucha contra la Mafia. Sesenta y seis arrestos de líderes de la organización, y entre los detenidos, está Tommaso Buscetta, llamado «el rey de los dos mundos», el hombre clave de Cosa Nostra en el tráfico de drogas entre Sicilia y Estados Unidos, y el primer mafioso siciliano de ese nivel en la cúpula de la organización  que decide violar la omertá.

Falcone se entrevista con él a solas en un calabozo de Roma rellenando de su puño y letra los más de 300 folios de confesiones que Buscetta va haciéndole durante 45 días seguidos que duró el interrogatorio. Le explicó las operaciones de la mafia, sus integrantes, la estructura de la organización, los asesinatos cometidos, los objetivos..y de repente se supo casi todo, de lo que antes no se sabia casi nada: destruyó la omertá y a partir de ahí, cada vez más hombres de honor se declararon arrepentidos y comenzaron a colaborar con la justicia, proporcionando los datos necesarios, junto a los ofrecidos por Buscetta para instruir lo que acabaría llamándose el maxiproceso contra la mafia, de 1986. Se celebró en la cárcel de Ucciardone, en una sala búnquer creada  ad hoc, fue presidido por el juez Alfonso Giordano, y los fiscales fueron Giuseppe Ayala y Domenico Signorino.

Fueron 475 acusados, algunos de ellos no presentes en el juicio. Cuando se anunció la sentencia el 16 de diciembre de 1987, se impusieron 28 cadenas perpetuas y miles de años de cárcel para más de 300 encausados. Hubo 117 absueltos por falta de pruebas, entre ellos uno de los más conocidos: Luciano Liggio.

Giovanni Falcone se había convertido en el objetivo número uno de la Cosa Nostra, pues tal  como le advirtió Tomasso Buscetta, “la cuenta que ha abierto con la Cosa Nostra no se cerrará nunca”. Y el 23 de mayo de 1992, la mafia saldó sus cuentas: la explosión de 500 kilos de trinitrotolueno (TNT) colocados bajo la carretera y hechos estallar a su paso en una curva de la autopista de Capaci, acabaron con la vida del juez, su esposa, la también magistrada Francesca Morvillo, y  los escoltas Rocco Di Cillo, Antonio Montinaro y Vito Schifani.

Días después del asesinato de su amigo y colega, en su última entrevista a la RAI , Borsellino había hablado de las relaciones entre Cosa Nostra y los industriales de Milán, citando los nombres de Marcello Dell'Utri (condenado después por asociación mafiosa)  y Silvio Berlusconi, jefe y socio político del anterior. Mes y medio después el 19 de julio, también sería asesinado Borsellino junto a sus cinco escoltas por un coche bomba cargado con 100 kilos de dinamita en la vía Mariano D'Amelio de Palermo.

Pero detrás de los asesinatos de Falcone y Borsellino no estaba solo la mafia. Ya antes de que Toto Riina (quien ordenara la muerte de ambos) hablara en 2009 por primera vez sobre sus asesinatos, todo indicaba que la Cosa Nostra ejecutó la matanza en alianza con los servicios secretos y que Borsellino fue asesinado porque se oponía a las negociaciones que se querían emprender entre Cosa Nostra y el Estado. En junio de 2013 arrancó en Palermo el proceso para aclarar hasta dónde cedió el Gobierno italiano para acabar con la sangrienta cadena de atentados de la Mafia contra políticos, jueces y sacerdotes. Nunca se habían sentado en el mismo banquillo los criminales y las autoridades.

Por parte del Estado los acusados son: EL EXMINISTRO NICOLA MANCINO. El democristiano estuvo al frente de Interior entre 1992 y 1994; EL EXSENADOR MARCELLO DELL’UTRI, considerado por fiscalía garante político de los intereses de la Cosa Nostra; EL EXGENERAL DE CARABINIERI MARIO MORI, acusado de establecer los primeros contactos con la Mafia y permitir que el capo Bernardo Provenzano estuviera a salvo durante años para “mantener la paz”; EL EXGENERAL DE CARABINIERI ANTONIO SUBRANNI, que según el Ministerio público conocía y dio su beneplácito a los contactos con la Mafia de Mori; EL ARREPENTIDO MASSIMO CIANCIMINO, cuyo testimonio y documentos fueron claves para que la policía empezara a reconstruir las negociaciones entre el Estado y los capos. Por parte de la mafia, los imputados son SALVATORE TOTÒ RIINA, BERNARDO PROVENZANO, GIOVANNI BRUSCA, LEOLUCA BAGARELLA y ANTONINO CINÀ.

A Falcone le gustaba especialmente una frase de J.F.K que solía repetir “Un hombre debe hacer aquello que su deber le dicta, cualesquiera que sean las consecuencias personales, cualesquiera que sean los obstáculos, el peligro o la presión. Ésta es la base de toda la moralidad humana" ..y vivió conforme a ello, por y para la justicia, contra la mafia..y contra miembros del propio Estado para el que buscaba justicia, porque no hay mayor soledad e inseguridad que la que se siente cuando tienes “al enemigo en casa”. Gracias a él, al Pool antimafia y a su equipo, se acabó con la impunidad hasta entonces reinante, con la omertá, y si bien no desapareció la Cosa Nostra, perdió poder, influencias, se ha sentado en el banquillo a su cúpula, a sus colaboradores en el Estado y se frenaron las matanzas. El funeral de Falcone fue multitudinario y sus imágenes emocionan. La gente, hastiada de tanta violencia e impunidad pedía un castigo, exigía un cambio y la justicia lloraba porque había perdido a su estandarte.

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