ACCIDENTOLOGÍA VIAL. FACTOR CAMINO. DISPOSITIVOS PARA EL CONTROL DEL TRANSITO EN CALLES Y CARRETERAS


Por el Lic. Mario Murrieta.

ANTECEDENTES.´

Durante los últimos treinta años, el acelerado desarrollo del sistema vial de nuestro país y el uso creciente del autotransporte se han traducido en un constante incremento de los traslados por calles y carreteras, al grado que los usuarios de las vías han venido a depender cada día mas de la existencia de dispositivos de control de transito para su protección e información. Tan grande es esta dependencia, que es ya indispensable el uso de dispositivos uniformes para obtener el máximo rendimiento de camino o calle, ya sea de altas especificaciones como de las modernas autopistas, o de especificaciones modestas, como los caminos vecinales. Esta necesidad de dispositivos uniformes es sensible tanto en la esfera nacional como internacional, sobre todo en los países de nuestro conteniente.

En efecto, desde el SEGUNDO  CONGRESO PANAMERICANO DE CARRETERAS, celebrado en Rio de Janeiro,  Brasil en 1929, se viene discutiendo la necesidad de uniformar los dispositivos de control de transito en el continente. Los subsecuentes congresos en carreteras, así como los CONGRESOS DE TURISMO, casi invariablemente han recomendado se tomen medidas hacia la adopción de un sistema uniforme de señalamiento.

En 1949, LA CONFERENCIA DE TRASPORTE VIAL DE LAS NACIONES UNIDAS celebrada en Ginebra, Suiza aprobó un protocolo para señales de tránsito, mismo que recibió aceptación parcial, principalmente por parte de países europeos. Posteriormente se acepto el hecho de que era necesario del CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL DE LA ONU sometiese a revisión el proyectó con la asistencia de los expertos necesarios.

En 1952 LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDADAS, auxiliada por un grupo de expertos preparo un proyectó de convención para un sistema uniforme de señales. Este proyecto  de convención fue comunicado a los gobiernos con  recomendación de que lo consideraran en la revisión de sus sistemas de señales, ya sea unilateralmente o en acuerdos regionales.

El resultado de esos esfuerzos puede sintetizarse en lo siguiente:

En Europa, la mayor parte de los países utilizan señales de conformidad en el protocolo de 1949, de Ginebra, conteniendo señales de transito generalmente a base de símbolos.

En América, casi desde que se inicio la construcción de caminos, LAS SEÑALES DE TRANSITO HAN SEGUIDO LAS NORMAS USADAS EN LOS ESTADOS UNIDOS, de acuerdo con recomendaciones del COMITÉ NACIONAL DE LEYES Y REGLAMENTOS UNIFORMES DE TRANSITO, encabezado por la OFICINA DE CAMINOS PÚBLICOS DE LOS ESTADOS UNIDOS. Desde 1954, algunos países de América Latina han  adoptado la proposición hecha por la ONU en 1952.

En México, desde 1957, varias entidades federativas, iniciaron el uso del mismo sistema, con ligeras modificaciones, Esta innovación, aunada a la falta de un acuerdo de tipo nacional, origino el uso de una extensa variedad de señales, en las que prevalecen las del SISTEMA DE ESTADOS UNIDOS y las propuestas por la ONU.

EL COMITÉ DE TRANSITO Y SEGURIDAD DE LOS CONGRESOS PANAMERICANOS DE CARRETERAS, del que México  forma parte, en su primera reunión en noviembre de 1964, recomendó la preparación de un manual que armonizara todas las tendencias en el continente hacia la adopción del proyecto propuesto por la ONU. Dicho comité se basaba en la recomendación del CONSEJO ECONÓMICO Y SOCIAL, en su trigésimo séptimo periodo de  decisiones, del mismo año. En ella se invitaba a las COMISIONES ECONÓMICAS REGIONALES a “considerar lo que pudiera hacerse para acercar los sistemas de señalamiento vial en los países de sus regiones económicas así su proyecto de convención de 1952 y el protocolo de 1949”.

Tomando en cuenta las ventajas del PROYECTO DE CONVENCIÓN DE 1952 ya que reunía características convenientes del sistema de los estados unidos así como la simbología que hace particularmente valioso el protocolo de Ginebra, el gobierno de México juzgo conveniente laborar una obra relativa a los dispositivos para el control de transito en calles y caminos su finalidad seria doble:

a.                 la decisión a un movimiento internacional que permita facilitar el transito entre los países de continente mediante un sistema de fácil comprensión, independiente del idioma del usuario y,

b.                 lograr la uniformidad u efectividad de señales en toda la república mexicana.

Los antecedentes de nuestros manuales de señales de caminos, como el de 1930, el de 1938 y la parte sexta de las especificaciones, de 1957, así como la inquietud nacional por mejorar el señalamiento vial enumeraron a la entonces SECRETARIA DE OBRAS PUBLICAS a invitar a otras dependencia gubernamentales y organismos conexos a formar una comisión mixta que realizara el estudio de un manual único que tuviese aceptación en todo el país.

Como resultado, un grupo de ingenieros, auxiliados por el personal necesario, trabajo para la elaboración del MANUAL DE DISPOSITIVOS PARA EL CONTROL DE TRANSITO EN CALLES Y CARRETERAS, el cual constituye la norma nacional en cuanto a los dispositivos para el control del tránsito.

Tomando como base la proposición de 1952 de la ORGANIZACIÓN DE LA NACIONES UNIDAS, se adicionaron todos aquellos dispositivos que la practica mexicana ha considerado convenientes y, aprovechando la buena disposición del DEPARTAMENTO DE COMERCIO de los Estados Unidos, se utilizó una parte importante del manual publicado por la OFICINA DE CAMINOS PÚBLICOS.

Cabe hacer notar que todas las señales o símbolos propuestos por la ONU no fueron adoptados, sino que únicamente se aprovecharon aquellos que se consideraron operantes. Por otro lado, se introdujeron otros símbolos no considerados por la ONU, que respondían a necesidades previstas a nuestro sistema vial.

En general se puede decir que se hizo una amalgama con lo mejor de los elementos ya citados, logrando ser un sistema que no digiere mucho de lo que ya estamos acostumbrados a utilizar, pero si constituye otro  paso adelante en la simplificación y efectividad de las señales de transito tanto para la zona urbana como rural.


REQUISITOS GENERALES DE LAS SEÑALES DE TRÁNSITO.

Es conveniente advertir que cualquier dispositivo para el control de transito exige la concurrencia de cinco requisitos fundamentales.

a.                 Satisfacer una necesidad importante.
b.                 Llamar la atención.
c.                  Transmitir un mensaje claro.
d.                 Imponer respeto al los usuarios.
e.                 Estar en el lugar apropiado a fin de dar tiempo para reaccionar.

Existen cuatro consideraciones básicas para asegurarse que tales requisitos se han cumplido, estos son: PROYECTO, UBICACIÓN, UNIFORMIDAD Y  CONSERVACIÓN.

EL PROYECTO.- de los dispositivos para el control de transito debe asegurar que características deben tener, tales como tamaño, contraste, colores, forma, composición, iluminación o efecto reflejante donde sea necesario, se convine para llamar la atención del conductor. Que la forma, tamaño, colores y simplicidad del mensaje se combinen  para proporcionar un significado comprensible. La legibilidad y el tamaño se combinen con la ubicación a fin de dar tiempo suficiente para reaccionar, y que la uniformidad, racionalidad, tamaño y legibilidad impongan respeto.

LA UBICACIÓN.- de las señales deberán estar dentro del cono de visión de los conductores para provocar su atención y facilitar su lectura e interpretación de acuerdo ala velocidad que transita el vehículo.

LA UNIFORMIDAD.- En el señalamiento de caminos y calles ayuda en las reacciones de los usuarios al encontrar igual la interpretación de los señalamientos de transito a lo largo de la ruta. Debe recordarse que el transito se genera fundamentalmente en las ciudades, que en los caminos en zona rural no son mas que una promulgación de las calles y el conductor es el mismo en uno u otro caso.
Además, debe tenerse en cuentas de NO USAR UN NUMERO EXCESIVO DE SEÑALES, sobre todo preventivas y restrictivas, limitándose siempre a las estrictamente necesarias.

LA CONSERVACIÓN.- esta deberá ser física y funcional esto es, que no solo deberá procurar la limpieza y legibilidad de las señales, sino que estas deberán colocarse o quitarse tan pronto como se vea la necesidad de ello.

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